2006/10/24

Navajazo a Europa

La admisión ante el Parlamento Europeo de una propuesta de apoyo a la rendición del gobierno del PSOE ante ETA tiene un aspecto que apenas oímos comentar, pero que a medio plazo puede ser el más dañino: el de debilitar y desacreditar aún más a las instituciones europeas. A la Europa comunitaria, desprovista de medios y política de defensa autónomos y creíbles, sin una idea clara de futuro tras el fracaso del proyecto de Constitución y con el antiamericanismo como único ideal político compartido, la guinda que le faltaba era un modelo oficializado de rendición ante el terrorismo, y el régimen socialista español se la ofrece solícito. No es de extrañar este nuevo servicio en quienes ya han demostrado sobradas veces que Europa no podría preocuparles menos: el caso Endesa y la brecha abierta a la inmigración incontrolada son dos evidencias palmarias.

Para ilustración de los europarlamentarios más mostrencos o irresponsables –¿qué estará obligado a saber un parlamentario europeo acerca de los problemas internos de cada uno de los Estados miembros?–, el Foro Ermua ha redactado un excelente informe sobre la realidad de lo que está pasando aquí, que merece ser leído. Desdichadamente, nada autoriza a pensar que la tropelía que está a punto de consumarse en Estrasburgo sea sólo producto de una ignorancia gigantesca.

El problema puede ser otro, y bastante más grave. Algunos españoles sostenemos que la perversidad del terrorismo no está en segar la vida del que cae, sino en envilecer la del que queda en pie y ponerle de rodillas. No es retórica, es constatación de una realidad que desde hace muchos años hemos tenido a la vista en nuestro País Vasco. La repetida metáfora según la cual unos sacuden el árbol y otros recogen las nueces es impropia en lo que a las nueces se refiere: no son robustas nueces lo que cae, es fruta podrida, podrida por el miedo, por la insolidaridad, en definitiva por el desprecio de la libertad como necesario bien común.

La libertad, y no el terrorismo, debería ser el objeto. Lo que ahora nos venden no es el cese del terrorismo, aunque sea conveniente llamarlo así, sino la definitiva suspensión de la libertad en una parte importante de España. Si eso se entiende, si se entiende que el terrorismo de cualquier especie no es más que un instrumento para la implantación de éste o aquél régimen totalitario, se entenderá también la magnitud europea del problema. Desde una perspectiva genuinamente europea, la cuestión no es que ETA esté a punto de llegar a un arreglo con el gobierno español, sino que está a punto de conseguir su emirato. Las coincidencias entre el programa etarra para España y el programa yihadista para Europa, España incluida, no son superficiales. La intimidación, la amenaza, el chantaje ya han empezado a triunfar aquí. La pregunta es si la Unión Europea se da cuenta realmente del navajazo que de los Pirineos abajo se está asestando a sus principios y a su razón de ser.

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2 Comments:

At 10:04 p. m., Anonymous Un amigo de Kierkegard said...

Alguien dijo que no importa saber a qué tiene miedo un hombre. Basta con saber que tiene miedo. Un sector de la sociedad europea y española (¡Ojo! únicamente un sector)tiene miedo y los terroristas lo saben. Esa es su principal arma. Lo más repulsivo de Zapatero y su llamado Proceso de Paz es que pretende hacer pasar por virtud lo que no es más que mera cobardía. Echémosle valor y los asesinos y mafiosos retrocederán.

 
At 7:48 p. m., Anonymous Ginesillo said...

Si, ya va siendo hora de que empezamos ha echarle un poco de valor. Aunque no sea un cocepto progre.

 

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