2006/11/12

Pero el principal problema está en nosotros

“El choque de cosmovisiones” se titula un lúcido artículo de Carlos Escudé publicado hace unos días en el bonaerense La Nación, sobre la inevitable colisión del islamismo radical y el Occidente liberal. Señala Escudé dos cosas que nos parecen fundamentales. La primera es la evidencia –frente a la obviedad anestesiante de que no todos los musulmanes son radicales- de que, dentro del mundo islámico, el radicalismo es el segmento que hoy tiene la iniciativa. La segunda, y a nuestro juicio la más grave sin comparación, es nuestra propia división interna:

[...] una resolución del conflicto axiomático favorable a los valores de la libertad es improbable, debido a la vigencia de una colisión análoga, pero en el interior mismo de nuestra civilización. Me refiero a la confrontación entre el espíritu de la modernidad (que es el de la proposición B) [“todos los individuos están dotados de unos mismos derechos esenciales que incluyen la libertad religiosa y la igualdad ante la ley”] y el posmodernismo multiculturalista y relativista, hoy esposado por amplios sectores que se creen progresistas.
Este choque se manifiesta en la creencia generalizada, en Europa y Estados Unidos, de que todas las culturas son moralmente equivalentes. Por cierto, si ése fuera el caso, todos los individuos no estarían dotados de los mismos derechos humanos esenciales, porque algunas culturas adjudican a algunos hombres más derechos que a otros hombres y mujeres.
Si nuestra proposición B ha de tener vigencia, deberá reconocerse que las culturas que postulan que todos los individuos poseen esos derechos son éticamente superiores a las que lo niegan.
Con este cisma en su seno, a Occidente le resulta difícil defenderse. Carece de consenso interno. En contraste, no hay tal contradicción en la civilización islámica. Para ellos, el relativismo moral es cosa de infieles y la cultura superior es la de Alá.

Exactamente. Lean el artículo entero aquí.

Etiquetas: ,