2007/10/23

Usurpar, subvertir


Según el Diccionario del español actual de Manuel Seco y otros autores, “usurpar” es “apropiarse [de un derecho, dignidad o puesto] sin derecho”; y también “apoderarse con engaño o violencia [de algo que pertenece a otro]”. Según el mismo diccionario, “subvertir” es “perturbar o trastornar [algo, especialmente el orden moral o legal]”.

No sabemos de ninguna otra época de la historia de España en que haya podido ser tan urgente como hoy el llamar a las cosas por su nombre; o, si se prefiere decirlo así, el llamar a las cosas por un nombre que quiera decir algo aproximadamente coincidente con lo que las cosas son. Porque si algo hemos podido comprobar sin sombra de duda en estos últimos años es la gran verdad de que las construcciones humanas -la sociedad, la cultura- siempre empiezan a pudrirse por el lenguaje, como las gambas por la cabeza.

Atrevámonos, pues, a decir que usurpación es lo que viene sufriendo España desde hace tres años y medio, porque no otra cosa es ganar unas elecciones con un programa y ocupar el poder con unos juramentos para a renglón seguido traicionar el programa y los juramentos sin soltar el poder, antes bien subvirtiendo lo que haya que subvertir para no soltarlo. Eso es lo que hay, y ésas, creemos, las palabras que más sucintamente lo nombran.

Debemos agradecer mucho la paciencia de quienes, además, no se cansan de explicar lo que sucede a la vista de todos, a ver si así van arrancando a sus conciudadanos del estado psicológico de negación de la realidad que sólo es posible en una sociedad próspera, pero que en una sociedad próspera es, ¡ay!, tan posible y letal. Por ejemplo -o por excelencia, ahora, para lo que nos ocupa, que no es ni más ni menos que lo que nos está pasando-, Hermann Tertsch, ayer en ABC:

Si la semana pasada hablábamos del «rufianismo en el poder», lo sucedido en ésta no hace sino dejar más claro, si cabe, que los riesgos a los que se enfrentan la libertad individual y colectiva, la seguridad nacional y la decencia en este país son existenciales.

Nada tienen ya que ver con propuestas democráticas alternativas y van mucho más allá de diferencias en las prioridades de gobierno durante la próxima legislatura. Todo hace temer que muchas de las almas despistadas a las que aún dejan pergeñar estrategias en el Partido Popular no se hayan dado cuenta de la gravedad de la situación. Y que los peores ilusos del centro y la derecha democrática aún crean que si no pueden ganar a Zapatero en marzo pueden afrontar cómodamente nuevos proyectos para más adelante.

Fracasados todos los proyectos de la secta agrupada en torno al «Caudillo Z» (que ha secuestrado y liquidado como activo las siglas del PSOE) para vender a la ciudadanía el «cambio tranquilo» (Estatuto, paz eterna, sentimentalidad reduccionista, falsificación del pasado y del presente y relativismo definitivo e inatacable), fracasado después el amago de la compra general del voto en oferta grosera y tercermundista de favores a sectores diversos, ha comenzado la ofensiva nerviosa, desordenada pero feroz, para destruir al adversario. Y en esto son expertos. [...]

Pero ahora toca, porque los sondeos no tranquilizan, la operación masiva de intimidación, hostigamiento y amenazas a quienes critican la política del Caudillo Z de pacto con los enemigos del Estado y de fraude sistemático a la ciudadanía. Y en este plan juega un papel clave la querella contra el presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) Francisco José Alcaraz, rechazada en su día y reactivada por asociaciones amigas que todos los que hemos estudiado el fenómeno del totalitarismo en el siglo XX conocemos bien.

Ya no basta con humillar y despreciar a las víctimas. Se trata de amedrentar ya a toda voz crítica hacia los planes del Caudillo Z, los habidos y por haber. Se trata de sembrar miedo en la sociedad como se sembró en el partido y como ya se vive en partes de España donde nacionalistas y socialistas han instaurado un régimen con vocación de excluir toda posibilidad de alternancia.

¿”Más claro, si cabe”? Sí, cabe más claro, porque esto no es una película que termine ni una pesadilla que termine, y seguirá e irá a más. Nos asombra que llegadas las cosas a este punto haya quien piense que el próximo proceso electoral será limpio, y quien piense que esa secta -sí, secta en sentido propio y no metafórico, rancia secta y bien perceptible- se irá a su casa si pierde, para esperar tranquilamente otra oportunidad.

Dentro de dos días el Foro Ermua presenta en Madrid una propuesta de reforma de la Constitución que puede -y debe- leerse aquí.

Que en esta situación sea un movimiento ciudadano y no un partido quien se decida a explicitar un plan y un remedio dice mucho de la debilidad del cuerpo político español. Pero el enfermo aún vive; ayudémosle. Ayudémosnos. Porque aquí -siempre hay que repetirlo-, ahora, sólo estamos los que estamos.


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2 Comments:

At 11:21 a. m., Anonymous Anónimo said...

Gracias por continuar,desde la muerte de "el capo" se te echaba de menos

 
At 11:01 a. m., Anonymous El amigo de Kierkegaard said...

Bienvenido, Martinito. Te esperábamos.

 

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