2007/11/27

Camino de Venezuela

La ofensiva contra las libertades en España va deprisa. Como siempre, lo que más preocupa al poder que aspira a ser total es la libertad de expresión. El enemigo del tirano no es el delincuente, no es el que roba ni el que mata, no es el que viola ni el que explota, no es el que extorsiona ni el que chantajea. El enemigo del tirano es el que dice lo que piensa.
Vieja es la intimidación, vieja la amenaza, vieja la censura. Con estas maldades viejas nos prometen construir la radiante España del futuro, y ya no sabríamos decir qué es más desolador, si el efecto pesadilla o el efecto dejà vu.
Hoy nos desayunábamos con la campaña contra Pío Moa, y a la hora de la merienda ya habíamos entrado en la lista de los países del mundo donde se censura Internet.
Lo siguiente es la última entrada que publicó hace dos días nuestro colega bloguero de Hasta los huevos, hoy amordazado al alimón por un juez de Barcelona y el Ministerio de Industria.

Domingo, noviembre 25, 2007

La lista

Es necesario remontarse al otoño de 2005 para comprender el origen de la polémica que estos días se ha desatado. En aquella época el país estaba inmerso en un agrio debate alrededor del Estatuto de Cataluña, donde los nacionalistas catalanes pretendían imponer la insolidaridad por ley, el intervencionismo como forma de gobierno, y el liberticidio como la nueva política catalana.
El país en general estaba polarizado entre detractores de dicho Estatut (prácticamente toda España, socialistas incluidos) y los que lo apoyaban, en la creencia de que con dicho Estatut “se alejaban definitivamente de España”, cuando realmente lo único que iban a conseguir era llenar de dinero los bolsillos de los corruptos políticos catalanes. La OPA de Gas Natural a Endesa era la guinda de un pastel que a todos los españoles se nos indigestó por entonces.
Fue entonces cuando el ínclito amante de jugo de Dionisos, Pascual Maragall, soltó una de sus memorables frases que pasarían a la posteridad: “Cataluña ha agotado su margen de generosidad con las Españas”.
¿Pero este tío qué se había creído? ¿Qué tipo de prepotencia le permitía hablar así y en base a qué? ¿Qué le hace pensar que puede ir de perdonavidas por la calle?
Esa frase fue la chispa que lo encendió todo. “Con que se os ha acabado el margen de generosidad con las Españas, ¿eh? Pues os vais a enterar. Vamos a ver quién es más generoso con quién”, pensé inmediatamente.
Esa misma tarde cuando salí de trabajar me fui, papel y boli en mano, a un Caprabo (irónico, ¿no?). Un compañero de trabajo hizo lo mismo en un Mercadona. Uno a uno fuimos apuntando cada producto en dos columnas: la primera, con los productos que tenían su sede social (en la etiqueta) en Cataluña (Barcelona y alrededores casi siempre). En la segunda, los productos con sede social fuera de Cataluña. Esa información estaba (y sigue estando) al alcance de todos.
Al día siguiente me pasó su listado, y esa tarde yo los fusioné y lo pasé todo a Excel. Además, me encargue de hacer una investigación de los lugares de fabricación de cada producto, buceando durante horas en Internet. Pretendía poder reunir la información de la forma más ajustada a la realidad, ya que aunque muchos productos tenían su sede social en Cataluña (y por lo tanto, todo el beneficio de su venta se quedaría allí tras la aprobación del Estatut) muchos se fabricaban fuera. Dando toda esta información la gente podría decidir si consumir el producto o no, o priorizar los productos sin alternativa que, aunque tuvieran su sede social en Cataluña, se fabricaran fuera.
Una vez reunidos todos los datos, añadí una información general sobre empresas catalanas que había en el foro de la extinta gruporisa.com. Esta información no la comprobé por Internet, craso error como veréis después.
Completé la hoja Excel, la pasé a PDF y la colgué en mi blog (por entonces era una web). Además, al día siguiente, tanto mi compañero como yo nos encargamos de distribuirla a toda nuestra lista de contactos por correo. Uno de mis amigos trabajaba por aquel entonces en Endesa (una de las principales afectadas por la ambición nacionalista) y allí es donde se disparó. La lista corrió como la pólvora de correo en correo, empezó a ser colgada en numerosos foros y páginas web, surgieron varias webs cuya única misión era colgar la lista, y aunque yo afirmé que no estaba incitando a ningún tipo de boicot, sino que simplemente informaba del origen de ciertos productos, estas webs sí llamaban a este boicot veladamente.
El caldo de cultivo creado por los nacionalistas con el insulto constante al resto de los españoles hizo el resto. La lista empezó a adornar las cocinas de numerosos hogares españoles, era distribuida en bares, tiendas y supermercados. A mí me llegó por correo de nuevo decenas de veces. Este “éxito” fue especialmente impactante en Murcia y la Comunidad Valenciana, dos de los principales afectados por el ansia expansionista del nacionalismo catalán, y por su insolidaridad acuosa.
Cuando vimos la que se había liado, empezamos a asustarnos un poco. De repente me llegaban correos de los departamentos de comunicación de diversas empresas que, aunque en su momento tenían su sede social en Cataluña, esto ya no era así, y que por favor los sacara de la lista. Este fue el error que cometí cuando añadí la información del foro de griporisa.com sin haberla comprobado. Y fue entonces cuando no me quedó más remedio que empezar a sacar distintas versiones de la misma, con la información corregida, y ampliada, porque también me llegaban correos con más productos que incluir.
Pronto los medios de comunicación empezaron a hacerse eco de la ya famosa “lista de productos catalanes y alternativas” además de otras iniciativas boicoteadoras, como el SMS “Esta Navidad a brindar con sidra El Gaitero, y el cava catalán que se lo beban Carod y Zapatero”. El Mundo sacó un especial sobre el boicot a los productos catalanes, e incluyó parte de la información de la misma (lo cual luego fue duramente criticado por Luis del Olmo). En vísperas de la campaña consumista más importante de todo el año, la Navidad, una palabra estaba en boca de todos los españoles: boicot.
Yo también pagué los efectos y empecé a morir de éxito. La web que antes tenía empezó a sufrir continuos ataques de denegación de servicio (DoS). Los “amigos de la libertad” (sic) no parecían haber digerido bien la reacción cívica de los españoles, y cargaron todas sus iras contra mí. Los ataques eran continuos, lo que me lleva a pensar que no se trataba de nazihackers aislados, sino que la cosa estaba orquestada a más alto nivel. El servidor no se recuperaba y tuve que cambiar. Pasé toda la web a otro servicio de hosting, pero seguía ocurriendo lo mismo. Yo no me podía costear un servidor dedicado, así que al tratarse de alojamientos compartidos, los servicios de alojamiento desactivaban mi web para que el resto de clientes compartiendo servidor no se vieran afectados. Finalmente mudé todo a Blogger. “A ver si pueden con Google”, pensé. Y con Google no pudieron.
Las navidades pasaron, y aunque desconozco el efecto sobre los productos, algo me dice que sí que tuvieron que sufrir pérdidas, ya que meses después tuve noticia de la demanda que la Cámara de Comercio catalana había puesto a diversas webs, entre otras la de stopnacionalismo.org y la mía. Además, las ventas de cava catalán sí que se vieron gravemente afectadas. La provocación nacionalista había hecho mella en la conciencia colectiva de los españoles. Por fin, los españolitos habían hecho algo a la vez, como reza la canción de Mecano.
¿Mi delito cual fue? Coger información que estaba al alcance de todos, reunirla y ponerla a disposición de todo aquel que la necesitara. No hice ni caso a la demanda, pensando que la misma sólo trataba de intimidar y conseguir que cerráramos las webs (en algunos casos lo consiguieron). Además, ¿de qué me iban a acusar? Era absurdo. Yo no había hecho absolutamente nada ilegal.
Ahora, dos años después, he vuelto a tener noticia de aquella demanda, y de los efectos que ha acarreado. Un juez de lo mercantil de algún juzgado barcelonés ha debido pensar que el hecho de que los españoles estén informados y elijan libremente los productos con los que llenar sus frigoríficos es algo intolerable, y ha ordenado el cierre del acceso a este blog y otras webs/blogs desde España. La absurdez de la situación roza el esperpento, máxime cuando el susodicho juez necesitaría algo más de “dos tardes” de lecciones en nuevas tecnologías.
Y la cosa no para ahí, porque el gobierno ha hecho caso raudo y veloz a la solicitud de medidas cautelares de dicho juez. Ya me gustaría a mí que se dieran tanta prisa con la orden del Supremo para que se cumpla la ley de banderas. O ya me gustaría que dicho juez hubiera lanzado las mismas medidas con las webs que, financiadas por la propia generalidad de Cataluña, sí promueven abiertamente el boicot. Pero siempre ha habido clases, y el tener de socios de gobierno a partidos nacional-socialistas se paga.
La víctima de toda esta historia ha sido sólo una: la libertad. En España llevamos camino de convertirnos en la “Venezuela de Europa”, y cada día damos un paso de gigante en esa dirección. El gobierno de Zapatero ha sido, es y será la mayor amenaza para la libertad de los españoles. Por lo tanto hay que ponerle fin. Otros cuatro años más de Z en el gobierno, y adelantaremos a Venezuela por la izquierda.
¡Ah! Y de nuevo la lista vuelve a decorar mi cocina.
Publicado por HLH en 6:36 PM


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1 Comments:

At 2:43 a. m., Blogger Fin de los Tiempos said...

¿A quién se cepillarán el próximo?

 

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