2008/03/04

Educación, 9-M

Los candidatos Rajoy y Rodríguez parecen compartir, ya que no otras cosas, al menos una idea básica de lo que deben ser los contenidos fundamentales de la educación. Lástima que esa idea sea derrotista y miserable: “inglés y nuevas tecnologías”. ¿Qué querrán decir, tan brevemente, con eso de “nuevas tecnologías”? ¿Se estudian realmente las nuevas tecnologías? Más bien hay que suponer que R & R se refieran al mero uso de las nuevas tecnologías; porque las materias por cuyo estudio se accede a su comprensión y a su desarrollo se siguen llamando igual que antes: matemáticas, física, química, ingeniería.

¿Y para qué esa concentración en el inglés y las nuevas tecnologías? Para tener más dinero, colectiva y por ende individualmente; para que el país pueda competir mejor en el terreno económico. Desgraciadamente, a Rajoy se le escapó ayer con todas sus letras: “La economía por encima de cualquier otra consideración”.

Rajoy calcula, o sus asesores calculan y él lo hace suyo, que la masa de la población española es tan despreciable que recibirá más votos si enarbola ese lema.

Quizá sea así. Pero no lo vamos a saber, porque entre sus votantes habrá muchos que le voten a pesar de ese lema, a pesar de tanta cobardía, como un necesario mal menor.

Desgraciadamente también, en ocasión de rebatir la estupidez de que los malos resultados educativos de los jóvenes españoles se deban a un supuesto atraso secular de España, Rajoy nombró a Polonia y Lituania, pero no se atrevió a decir la verdad de que el bachillerato español de los años cuarenta y cincuenta era superior en altura y exigencia al de los setenta, y todos ellos incomparables con la bazofia actual.

Tampoco se atrevió a decir, por supuesto, que sustituir la instrucción en español por instrucción en catalán, vascuence o gallego es condenar a las nuevas generaciones a la incomunicación y la indigencia mental.

Entretanto, su oponente Rodríguez afirmaba, justo antes de desearnos la Buena Suerte de no verle elegido por segunda vez, el compromiso de “apoyar a los más débiles”. En la sociedad humana, los niños son mayoritariamente los más débiles. En una sociedad avanzada están exentos de trabajar para que puedan educarse. Pues bien, a los nuestros los vamos a educar en inglés y nuevas tecnologías traducidas al catalán o al vascuence; y si tampoco eso lo aprenden, el partido socialista no se lo tendrá en cuenta. Aprobado final para todos, que es la manera de acabar con el fracaso escolar. Como la manera de reducir el número de muertos en acciones terroristas es... lo que ya sabemos.

El balance de los gobiernos socialistas en materia educativa está a la vista desde hace mucho tiempo: analfabetismo funcional desde que la LOGSE empezó a rendir fruto, y adoctrinamiento perverso desde que los programas nacionales dieron paso a los programas nacionalistas.

Frente a esa catástrofe ya cumplida y comprobada, el candidato popular sólo se atreve a proponer una especie de formación profesional para empleado de agencias de viajes, igualmente respetuosa con la balcanización autonómica: inglés y uso del ordenador.

La educación no es nuestro principal problema para el futuro. Su ausencia, su falta, su desaparición, es ya la mayor de las heridas por las que España se desangra sin remedio. Si en España no se hubiera renunciado a educar, el nacionalismo venenoso no tendría las juveniles huestes que hoy patean en los recintos universitarios, of all places (miajilla de inglés, Mariano). Si en España no se hubiera renunciado a educar, iniciativas como la llamada Ley de Memoria Histórica habrían sido sencillamente inconcebibles. Pero ahora, ya eliminados del censo electoral quienes vivieron los desastres de los años treinta y provistos de voto los condenados a la más mostrenca ignorancia en las últimas décadas, no hay tergiversación, no hay falsedad, no hay demagogia que no tenga abierto y llano el camino.

Porque, ¡ay!, ni la gramática inglesa ni los manuales de informática pueden decir qué es o qué ha sido España, qué es libertad, qué es tiranía, qué es dignidad, qué es lo que vale y lo que no, qué es humano y qué es bestial, y hasta dónde podemos llegar cuesta arriba y cuesta abajo. Conocimientos que no suelen dar dinero, mas no por ello menos interesantes.

Por otra parte, también lejos de R & R hay vida. UPyD sí se ha atrevido a hablar claramente de la educación en su programa, y aun a pedir que el estado nacional recupere esa competencia que jamás debió ceder, entre otras cosas por algo tan simple como que una nación no puede subsistir con diecisiete sistemas educativos, o deseducativos. El programa de UPyD puede leerse aquí. Busquen el capítulo dedicado a la educación y verán que no todo está perdido. Aún.

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