2006/02/21

Contra la condena a muerte de menores en Irán


Por el blog italiano Orpheus hemos sabido de la campaña de protesta que hoy se habrá iniciado públicamente en Italia contra la aplicación de la pena de muerte a acusados menores de edad en Irán. Del sitio de la asociación de Mujeres Democráticas Iraníes en Italia tomamos este artículo que ofrecemos traducido en su integridad, firmado por Nella Condorelli y publicado originalmente por Articolo21:

Ahorcar a un adolescente es un acto de pura barbarie. En el caso de Irán, que ha firmado la Convención de la ONU sobre los derechos del niño, constituye además una muestra de desprecio arrogante frente a los convenios internacionales de tutela de los derechos humanos. Hace más de cuatro años que Irán se comprometió ante la Unión Europea a suspender la ejecución de la pena capital en menores, y hace años que ratificó también el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que prohibe las torturas, la amputación de miembros, la flagelación y otros castigos crueles e inhumanos.

Sin embargo, sólo en 2005 Amnistía Internacional ha registrado ocho ejecuciones de adolescentes en el país, y hay otras tres condenas a muerte pendientes de ejecución. Se calcula que en los corredores de la muerte de las prisiones iraníes hay otras diecinueve mujeres condenadas a la última pena; para tres de ellas, acusadas de adulterio, la sentencia es de lapidación. Lapidación también para Zhila Jazadi, de catorce años, condenada por una relación incestuosa con un hermano de quince que la habría dejado embarazada. Zhila, que ha sufrido convulsiones en la cárcel por agotamiento nervioso grave, ha recibido ya 50 latigazos. La horca, en cambio, espera a otras dos jóvenes, Nizanin y Delara, que tenían menos de dieciséis años en la fecha del delito que se les imputa. La primera, Nizanin, mató al hombre que la había asaltado y trataba de violarla, cuando paseaba con una sobrina de catorce años por el parque público de la ciudad de Karaj; la segunda, Delara, que ahora cuenta diecinueve años, siempre se ha declarado inocente del homicidio por el que ha sido condenada, la muerte de una mujer en un atraco.

El llamamiento y la historia de estos casos proceden de la asociación Donne Democratiche Iraniane, con sede en Italia, y son el centro de una campaña de firmas dirigida al ayatolá S.A. Sayed Ali Kamenei, a Jamal Karimi Rad y a Hashemi Shahoudi, que se hará pública el próximo martes en el curso de un encuentro organizado en la sala de prensa del Senado italiano, con la adhesión de Articolo21 y la colaboración de las asociaciones Telefono Rosa y Mediterranean Women Press Network.

La campaña pretende también sensibilizar a los medios para que miren más allá del aspecto “militar” del problema iraní, centrado en las declaraciones del presidente Mahmoud Ahmadineyad y del presidente George Bush, para abrir una ventana informativa sobre las condiciones de la vida cotidiana en el Irán de los ayatolás. Sobre la violación sistemática de los derechos humanos. Sobre las condiciones de vida de los presos políticos y de los opositores al régimen. Sobre la libertad de expresión. Sobre la violación de los acuerdos internacionales suscritos en lo referente a la pena capital para menores, solicitando al mismo tiempo del gobierno italiano, cualquiera que sea el que salga de las próximas elecciones, que exija ante el gobierno de Teherán su cese inmediato. Y que se agilice la tramitación de la ley aprobada en 2003 por la Majles-e-Shura-ye-Eslami (la Asamblea Consultiva islámica, una especie de parlamento), ahora en espera de la aprobación del Consejo de Guardianes, que establece tribunales especiales para menores y excluye a los menores de dieciocho años tanto de la pena capital como de la prisión perpetua y la flagelación.

Sin embargo, la llegada del pasdarán [miembro de la Guardia Revolucionaria] Ahmadineyad a la presidencia de la república ha significado no sólo un aumento de las condenas a muerte (según datos difundidos por el Consejo Nacional de la Resistencia Iraní, organismo de la oposición en el exilio, desde junio de 2005 hasta hoy el número de condenas a muerte y ejecuciones asciende a 140), sino también del número de personas arrestadas, encarceladas, torturadas y desaparecidas por haber manifestado su disconformidad con la política del gobierno.

Las noticias más recientes se refieren al ahorcamiento hace tres días del disidente político Hojat Zamani, dirigente de la organización Muyaidines del Pueblo, y el caso de Elham Froutan, una periodista de veintiún años que se habría “suicidado” hace apenas dos días en la prisión de la ciudad de Bandar Abbas, donde estaba recluida con otros siete periodistas. Elham había sido detenida hace un par de semanas por la Guardia Revolucionaria en la redacción de la revista Tamaddon Hormozgan, tras la publicación de un artículo metafórico sobre la revolución del Velayat-e-faghih, la interpretación jomeinista del gobierno del estado, base ideológica del poder absoluto del Líder Supremo y de su partido único. En su artículo, “La revolución y el sida”, Elham describe los efectos de esa interpretación sobre la sociedad iraní como una enfermedad progresiva, insidiosa y mortal, que primero debilita y después mata. Sobre el telón de fondo de veintisiete años de república teocrática, esto es, de leyes, reglamentos y normas inspirados en la ortodoxia según Jomeini, e impuestos a una sociedad cada día más rebelde, en un crescendo de detenciones y violencia desde que se arrumbaron las aspiraciones democráticas que habían sostenido la revolución popular y el derrocamiento del shah Palevi, Irán porta el “virus” del Velayat.

Elham, detenida junto a sus colegas, se habría “suicidado” en prisión después de ser torturada. Hace un par de años sufrió la misma suerte la fotógrafa Zaira Kazami, arrestada cuando documentaba una manifestación de familiares que pedían información sobre sus seres queridos desaparecidos frente a la prisión de Evian. De Zaira sabemos que antes de morir había sido salvajemente torturada, una noticia que las autoridades iraníes han intentado ocultar durante meses frente a las presiones de la opinión pública internacional. Para que se conociera la verdad fue necesario que huyera de Irán un médico que había visto el cadáver de Zaira en el depósito, y constatado las señales de violencia sobre su cuerpo inerme, los dedos lacerados al ser arrancadas las uñas, la nariz rota, el rostro tumefacto por los golpes.

¿Elham sería otra Zaira? Según los datos difundidos por el CNRI, hay que añadir el nombre de esta joven periodista a la larguísima lista de muertos o desaparecidos por haberse atrevido a discrepar del gobierno, y su historia a la larga lista de las violencias y violaciones con que el régimen intenta tener a raya a una población cada vez más inquieta y alejada de los pasillos del poder. Muchas de esas historias, quizá la mayoría, son de mujeres. Niñas, jóvenes, adultas: más frágiles que los hombres, en una sociedad dominada por la misoginia de los ayatolás y el violento fanatismo de los pasdarán, son ellas quienes pagan el precio cada día más alto del “Velayat”, la tutela religiosa del Líder Supremo. El aumento del número de adolescentes que huyen de casa, el fenómeno de las “niñas de la calle” que duermen en las aceras, el aumento de la prostitución y de la trata de mujeres, el aumento del consumo de opio sobre todo entre las amas de casa, son indicadores reales de una situación anómala que mucho más allá del malestar. La abogada de los derechos de la mujer Shirin Ebadi, premio Nobel de la paz, lo ha denunciado en muchas ocasiones. Marjam Rajavi, opositora histórica al régimen teocrático, que a mediados de los años noventa fue elegida presidenta del CNRI, ha situado la cuestión de los derechos de la mujer, y la de la libertad femenina dentro de la relación “islam-mujeres-igualdad”, en el centro de su programa político.

Contra la ejecución de menores y contra la pena de muerte en Irán se ha movilizado también la asociación Nessuno Tocchi Caino. Ayer se inició una recogida de firmas dirigidas al Secretario General de la ONU, al Alto Comisario de la ONU para los derechos humanos y al presidente de turno de la Unión Europea, en una conferencia de prensa que contó con la adhesión de Articolo21 y la presencia del presidente de dicha asociación Sergio D’Elia, la europarlamentaria Emma Bonino, el sociólogo Kaled Fuad Allam y el periodista Ahmad Rafat. Espeluznantes los datos sobre Irán, “segundo país verdugo del mundo en 2005”, presentados por Elisabetta Zamparutti, editora del informe de Nessuno Tocchi Caino sobre la pena de muerte en el mundo.

Algunos datos. En Irán está prevista la pena de muerte por homicidio, atraco a mano armada, blasfemia, apostasía, conspiración contra el gobierno, adulterio, prostitución, homosexualidad, estupro y delitos relacionados con la droga. En 2004 hubo 197 ejecuciones. A 16 de enero de 2006, en la prisión de menores de Teherán y en la de Rajai-Shahr había por lo menos 30 condenados a muerte que contaban menos de dieciocho años en la fecha del delito imputado. El año pasado, el jefe de las fuerzas de seguridad del estado dio a conocer que, de 3.969 mujeres detenidas en los diez últimos meses de 2005, 649 eran niñas menores de catorce años. El 8 de enero de 2005, la estudiante de diecisiete años Mina Darabvand fue condenada a tres años de prisión y 60 latigazos por haber participado en Teherán en una manifestación pro derechos humanos ante las Naciones Unidas. A finales de enero el gobierno ordenó el cierre del diario económico Asia por publicar imágenes de mujeres mal veladas, y suspendió sin explicaciones la publicación de un nuevo semanario femenino, Nour-e-Banouvan.

Nella Condorelli, 18 de febrero de 2006

La asociación Donne Democratiche Iraniane in Italia invita “a las mujeres, a las asociaciones, a la prensa, a cuantos hacen suya la defensa de la vida y la dignidad humana”, a dirigir notas de protesta por fax y correo electrónico a las autoridades iraníes, con notificación a la propia asociación (pinchar "Contatti" en su página principal). Un ejemplo de texto:

Nosotras, mujeres y asociaciones defensoras de los derechos humanos, condenamos con firmeza la pena capital, especialmente la condena a muerte de menores en Irán, y exigimos la suspensión inmediata de la sentencia para Delara, Nazanin y Azam.

Direcciones:

His Excellency Ayatollah Sayed ‘Ali Khamenei

The Presidency
Palestine Avenue, Azerbaijan Intersect
Tehran, Islamic Republic of Iran
Fax: 0098 21 649 5880

The Honorable Chief of the Judiciary His Excellency Hashemi Shahroudi
shahroudi@dodgostary.com

His Excellency Jamal Karimi Rad
Ministry of Justice
Park-e Shahr
Tehran, Islamic Republic of Iran
Fax: 0098 21 311 6567

Embajada de la República de Irán en España

Jerez, 5, Villa "El Altozano" (Chamartín), 28016 Madrid
Fax: (+34) 91 345 11 90
embiran@hotmail.com

Tambien se puede firmar en esta página de Articolo21 (cognome = apellido, indirizzo = dirección, città = ciudad).

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1 Comments:

At 9:40 p. m., Blogger Maggie said...

Creer que Irán va a cumplir algo a lo que se ha comprometido es igual a creer que las ranas van criar pelo.

Y de Amnistía Internacional ya sabemos por dónde escoran.

 

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