2007/11/01

Más sobre la Regla de Oro


En los comienzos de este blog dedicamos una entrada a un artículo de Ali Sina sobre la Regla de Oro en el islam. No hace mucho recibimos el siguiente comentario:

"Saludos, lamentablemente su artículo La Regla de Oro no rige en el islam no tiene para dejar comentario. Quería señalar una supresión en la premisa, usas al sitio http://www.religioustolerance.org/reciproc.htm para obtener referencias de la ley de oro en otras religiones, pero te saltaste donde claramente expone que las enseñanzas del islam sí predican la ley de oro:
Islam: 'None of you [truly] believes until he wishes for his brother what he wishes for himself.'
Number 13 of Imam 'Al-Nawawi’s Forty Hadiths.'
Ojo, no soy musulmán. Mis mejores deseos, y suerte en tu búsqueda de la verdad.
NN."

Este amable lector, a quien deseamos la misma suerte, debió de escribirnos antes de leer la entrada completa, ya que, además de atribuirnos la autoría de lo que sólo es una traducción abreviada, nos señaló la supuesta omisión de algo que allí estaba, un hadiz que el propio Ali Sina cita y referencia en el mismo artículo. Pero su precipitación nos ha animado a volver sobre el asunto, y como es importante vamos a ampliarlo un poco.

No hay contradicción entre la existencia de ese hadiz y las palabras de Ali Sina o el título de nuestra entrada. La doctrina islámica afirma la fraternidad de los creyentes, esto es, de los musulmanes, no la de todos los hombres. Hermano de un musulmán es el musulmán, pero no el “infiel”, y en consecuencia el hadiz citado sólo alude a las relaciones entre musulmanes.
El artículo de Ali Sina procedía de un debate anterior donde comentaba el hadiz de al-Nawawi y su significado restrictivo, aquí (en inglés).

Andrew H. Plaks firma un examen breve pero ilustrativo de la Regla de Oro en la Encyclopedia of Religion de la editorial Macmillan [1]. Plaks, tras indicar su formulación más conocida dentro de la cultura occidental en los evangelios de Mateo (7, 12) y Lucas (6, 31), enumera otros textos que se suelen citar al respecto: de la tradición judía, el Pirke-Avot, el Talmud de Babilonia y varios libros apócrifos; de la cristiana, otros pasajes del Nuevo Testamento en Romanos, Gálatas y Hechos; del islam, la sura 83 del Corán, el hadiz citado de Al-Nawawi y un pasaje del místico sufí al-Arabi; de la antigüedad grecolatina, Platón en la República, Aristóteles en la Ética a Nicómaco e Isócrates; del hinduismo, el Mahabharata; del zoroastrismo, el Avesta; del budismo, el Dhammapada; del jainismo, varios sutras de los Agamas; las escrituras baha’i, y “paralelos llamativos” dentro del confucianismo, en las Analectas, el libro de Mencio y otros.

A propósito de esa gran difusión de la Regla de Oro leemos en otro autor: “La regla de oro, en una u otra versión, ocupa un lugar eminente en todas las religiones mayores y en la mayoría de las menores; ha sido enunciada por filósofos paganos antes y después de Cristo y por sofistas (Isócrates) y antisofistas (Aristóteles). No hay vestigios históricos que puedan explicarlo, y la teoría de la difusión histórica carece en este caso de valor explicativo. La aceptación casi universal de la regla de oro y su promulgación por personas de inteligencia considerable, aunque de mentalidades por lo demás divergentes, parece, pues, apoyar la tesis de que es una verdad ética fundamental” [2].

¿Se deduce de esto que la Regla de Oro significa lo mismo en todas partes? No. Ni mucho menos, según Plaks: "Muchas enunciaciones aparentemente paralelas sobre la moralidad humana elemental son sencillamente demasiado vagas o genéricas para una comparación detallada, mientras que otras pueden haber sido sacadas de sus contextos originales y esgrimidas como enseñanzas equivalentes por apologistas empeñados en defender la validez de éste o aquél sistema ético no occidental. Para evaluar debidamente la significación cultural y religiosa de las distintas formulaciones de la regla de oro, por tanto, es vital examinarlas desde la perspectiva de una serie de variables y cuestiones específicas:
"1. El lugar de esta enseñanza dentro de su contexto religioso o filosófico: ¿se limita a describir un modo de comportamiento encomiable, o está entronizada como el pilar central de todo un edificio moral?
"2. La defensa de este principio frente a las abundantes pruebas de su no observancia en la conducta humana: ¿se toma a priori como un principio inviolable del dogma revelado, o se propone como un consejo utilitario para la mejor regulación de la vida social? [...]
"4. Pretensiones de validez universal: ¿se considera que una versión de una cultura determinada constituye el enunciado de una verdad moral para todos los seres humanos y todos los tiempos, o se entiende como exclusivamente aplicable dentro de una particular comunidad religiosa o contexto sociohistórico? [...]"

Veamos a qué material habría que aplicar esos criterios dentro de la doctrina musulmana. De los tres enunciados que cita Plaks, lógicamente tendría prioridad el del Corán. Consultado el pasaje en la traducción española de Cortés, esto es lo que se lee:
“¡Ay de los defraudadores que, cuando piden a la gente la medida, la exigen exacta, pero que, cuando ellos miden o pesan para otros, dan menos de lo debido! ¿No cuentan con ser resucitados un día terrible, el día que comparezcan los hombres ante el Señor del universo?”.
La cita de al-Arabi no la tenemos. Nos sorprende, en cualquier caso, la alusión a un pasaje de un místico sufí como referencia para un postulado moral de este calibre. Podemos señalar que el Tratado del amor de al-Arabi habla exclusivamente del amor a Dios y del amor-pasión, no del amor al prójimo.
No queda, pues, sino volver sobre la interpretación del hadiz de al-Nawawi. Ya hemos dicho que el "hermano" que ahí se nombra no es cualquier ser humano, sino sólo el musulmán. Para confirmarlo consultamos ese utilísimo catecismo del islam estricto que es La Voie du musulman [3]. Allí, en el capítulo VI de la segunda parte, “Comportamiento para con el prójimo”, encontramos lo que buscamos: después de los apartados referentes al comportamiento debido hacia los padres (A) los hijos (B), entre hermanos (C), entre esposos (D), entre parientes (E) y hacia el vecino (F), llegamos a los apartados G, “Consideraciones y derechos que se deben al creyente” (pp. 119-127), y H, "Comportamiento para con los infieles" (pp. 127-130). Esto es lo que se lee (omitimos las citas del Corán y hadices con que se justifican los mandatos, salvo donde se verá):
"El musulmán está persuadido del respeto y los derechos que debe a su hermano creyente. Los acepta y los cumple por sumisión a su Señor, buscando su Gracia. Además, es Dios quien los ha prescrito. Cumplirlos es una acción piadosa.
"He aquí algunos de esos derechos:
"1. Cuando el musulmán se encuentra con su hermano creyente, saluda el primero, sin esperar a que el otro le dirija la palabra. [...]
"2. Cuando el musulmán estornuda y alaba a Dios, se le desea bien diciendo: "¡Dios te conceda su misericordia!" [...]
"3. Cuando el musulmán cae enfermo, su hermano le visita y pide a Dios su curación. [...]
"4. Cuando el musulmán muere, su hermano [Nota a pie de página: “Sentido religioso. Todos los musulmanes son hermanos.”] asiste a su entierro conforme a las prescripciones del Profeta [...]
"5. Debe satisfacer su súplica si no entraña hacer mal [...]
"6. Le da consejo si lo solicita [...]
"7. El musulmán desea para su hermano aquello que desea para sí mismo. El Profeta dijo:
"'Ninguno es verdaderamente creyente si no quiere para su hermano lo que quiere para sí y detesta para él lo que detesta para sí.' (Bujari y Muslim)
"'Los creyentes tienen amor, compasión y solicitud los unos para los otros. Son comparables al cuerpo vivo. Cuando uno de sus órganos se queja de un mal, todo el cuerpo responde con la fiebre y el insomnio.' (Bujari y Muslim)
"Dice también:
"'El creyente es para su semejante como una construcción cuyas partes se sostienen mutuamente.' (Bujari y Muslim)
"8. El musulmán socorre a su hermano y jamás le traiciona cuando tiene necesidad de ser sostenido. [...]
"9. El musulmán jamás hace mal a su hermano. [...]
"10. El musulmán se conduce con modestia ante a los demás, no quita el sitio a nadie para sentarse él. [...]
"11. El musulmán no debe negar la palabra a su hermano por más de tres días. [...]
"12. No debe hablar mal de él, ni despreciarle, ni denigrarle, ni burlarse de él, ni ponerle motes injuriosos. [...]
"13. El musulmán no tiene derecho a insultar injustamente a su hermano, muerto o vivo. [...]
"14. Tampoco le está permitido al musulmán envidiar a su hermano ni tener mala opinión de él, ni espiarle, ni odiarle. [...]
"15. El musulmán no debe engañar a su hermano ni inducirle a error.
"16. Tampoco le está permitido al musulmán traicionar ni mentir ni demorarse en pagar sus deudas a sus acreedores. [...]
"17. El musulmán se conduce así correctamente hacia su hermano, le presta servicio, no le hace mal, le saluda con buena cara, acepta sus dones y perdona sus errores.
"18. El musulmán respeta a su hermano de edad, muestra ternura hacia los jóvenes. [...]
"19. El musulmán repara él mismo los daños causados y se comporta con su hermano de la misma manera en que desea que los demás se comporten con él. [...]
"20. Debe perdonar a su hermano sus faltas, disimular sus flaquezas e imperfecciones, no poner el oído para escuchar las palabras que oculta. [...]
"21. Debe acudir en su ayuda si lo necesita, interceder por él si puede. [...]
"22. Si el musulmán viene a pedirnos limosna o protección en el nombre de Dios, debemos satisfacer su demanda. Si nos presta un servicio, debemos hacerle un regalo a cambio; si no podemos, rezamos por él."

Hasta aquí lo que se debe a los compañeros de religión. Respecto a los no musulmanes, he aquí cómo se les debe tratar según el siguiente apartado (H) "Comportamiento para con los infieles":
"El musulmán debe creer indiscutiblemente que todas las religiones son caducas, que sus adeptos son infieles, que el ISLAM es la única religión verdadera y que los musulmanes son los verdaderos creyentes.
"Dios lo expresa así:
"'¡La verdadera religión para Dios es el islam!' (3 – La familia de Imrán – 85)
"'El que busca una religión distinta del ISLAM debe saber que no se le aceptará. En el Más Allá estará en el número de los réprobos.' (3 – La familia de Imrán – 85)
"'Hoy vuestro culto ha llegado a su perfección, se os ha concedido la mayor gracia y me place que el Islam sea vuestra religión.' (5 – La mesa servida – 3)
"Estas justas afirmaciones divinas aseguran al musulmán que todas las religiones anteriores al Islam son caducas, que el Islam es la religión universal y que Dios no acepta otro culto ni otra legislación.
"De ello se desprende que el musulmán considera que todos aquellos que no profesan el ISLAM son impíos, y, por consiguiente, observa para con ellos las siguientes reglas:
"1. No aprueba su infidelidad, porque reconocer la herejía es herejía.
"2. El musulmán no ama a los infieles, porque Dios los detesta. El musulmán ama y detesta conforme a lo que Dios dispone.
"3. No le está permitido aliarse con ellos ni simpatizar con ellos. [...]
"4. No obstante, el musulmán debe conducirse equitativamente hacia ellos, hacerles bien si no están en estado de guerra contra él. [...]
"5. El musulmán debe compadecerse de los sufrimientos de los infieles como lo hace por el común de los mortales: alimentarlos si tienen hambre, darles de beber si tienen sed, cuidarlos si están enfermos, alejarlos del peligro y evitarles todo mal. [...]
"6. Si el infiel no está en estado de guerra contra los musulmanes, sus bienes, su sangre y su honor deben ser respetados. [...]
"7. Le está permitido al musulmán ofrecer un regalo a un infiel y aceptar el de éste, comer de su comida si es judío o cristiano (gentes del Libro). [...]
"8. Está prohibido a un infiel casarse con una musulmana. Esta prohibición es rotunda. Pero al musulmán le está permitido casarse con una judía o una cristiana. [...]
"9. Cuando un infiel estornuda y alaba a Dios, el musulmán le desea bien diciendo: “Dios te guíe hacia el buen camino y mejore tu situación”.
"Los judíos fingían estornudar en presencia del Profeta con la esperanza de oírle decir: “Dios te conceda su misericordia”. Pero él se limitaba a decir: “Dios te guíe hacia el buen camino y mejore tu situación”. [...]
"10. El musulmán no saluda el primero al infiel. Si éste le saluda, se limita a responder: “¡Igualmente!”. [...]
"11. En el camino, el musulmán no se muestra condescendiente con el infiel ni le cede el paso. [...]
"12. El musulmán debe tener su propia originalidad, no calcar al infiel cuando no sea necesario. Si el infiel se afeita la barba, el musulmán debe dejársela crecer; si luce grandes bigotes, debe recortárselos. Si el infiel no se tiñe la barba, el musulmán se la tiñe. Igualmente debe distinguirse de él por la indumentaria, por ejemplo el turbante y el fez."

Eso es todo.

En cuanto a los pasajes más pertinentes del cristianismo, "religión caduca" según el islam, y para los musulmanes superada por cosas como las que acabamos de ver, son éstos:

"Pero a vosotros que me escucháis os digo: Amad a vuestros enemigos y portaos bien con los que os odian. Bendecid a los que os maldicen y orad por los que os injurian. Si alguno te golpea en una mejilla, ofrécele también la otra. Si alguno quiere quitarte el manto, dale hasta la túnica. A quien te pida, dale, y a quien te quite algo tuyo, no se lo reclames. Portaos con los demás como queréis que los demás se porten con vosotros. Porque si solamente amáis a los que os aman, ¿cuál es vuestro mérito? ¡También los malos aman a los que les aman a ellos! Y si solamente os portáis bien con quienes se portan bien con vosotros, ¿cuál es vuestro mérito? ¡Eso también lo hacen los malos! Y si solamente prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir algo a cambio, ¿cuál es vuestro mérito? ¡También los malos prestan a los malos con la esperanza de recibir de ellos otro tanto! Vosotros, por el contrario, amad a vuestros enemigos, portaos siempre bien y prestad sin esperar nada a cambio.De este modo tendréis una gran recompensa y seréis hijos del Dios altísimo, que es bondadoso incluso con los desagradecidos y los malos. Sed compasivos, como también vuestro Padre es compasivo." [4]

"Sabéis que se dijo: Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen. Así seréis verdaderamente hijos de vuestro Padre que está en los cielos, pues él hace que el sol salga sobre malos y buenos y envía la lluvia sobre justos e injustos. Porque si solamente amáis a los que os aman, ¿qué recompensa podéis esperar? ¡Eso lo hacen también los publicanos! Y si saludáis solamente a vuestros compañeros, ¿qué hacéis de extraordinario? ¡Eso lo hacen también los paganos! Vosotros tenéis que ser perfectos, como es perfecto vuestro Padre que está en los cielos." [5]


[1] Encyclopedia of Religion, 2ª edición, Macmillan/Thomson Gale, Farmington Hills, 2005, s. v. “Golden Rule” (vol. VI, pp. 3630-3633).
[2]Marcus G. Singer en
Encyclopedia of Philosophy, 2ª edición, Macmillan/Thomson Gale, Farmington Hills, 2006, s.v. “Golden Rule” (vol. IV, pp. 144-147).
[3] Aboubaker Djaber Eldjazaïri,
La Voie du musulman, Maison d'Ennour, París, 2004, pp. 119-130.
[4] Lucas 6, 27-36.
Nuevo Testamento (La Biblia. Traducción interconfesional), BAC/Verbo Divino/Sociedades Bíblicas Unidas, Madrid, 1995, p. 175.
[5] Mateo 5, 43-48.
Ibidem, p. 22.

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3 Comments:

At 10:10 p. m., Blogger AMDG said...

Martinito, a lo mejor puedes enviarles algunos artículos como este a estos:

http://noticiasdeeurabia.wordpress.com/2007/10/08/the-religion-of-peace-en-espanol-necesitan-traductores/

 
At 12:20 p. m., Anonymous A./ said...

Éste de la regla de oro fue probablemente, EL post de Martinito. Y si es una traducción, pues igualmente meritorio. La inteligencia, según algún filósofo y bastantes malos estudiantes de derecho, es saber dónde encontrar lo que no sabes. Gracias.

 
At 6:59 a. m., Blogger Germán Hernández said...

Es peligro que con ojos occidentales se juzgue a otras culturas y tradiciones...

Tuve la maravillosa experiencia de compartir con varios creyentes del Islam y entre muchas conversaciones me admiró su tolerancia, la regla de oro tiene la maravillosa particularidad de que está precente en muchas otras tradiciones y momentos hostóricos entre pueblos y culturas que ni siquiera se rozaron... deseo compartir mi comentario al respecto: http://signoroto.blogspot.com/2009/01/ethos-la-regla-de-oro.html

 

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