2011/02/27

Dutronc: L'opportuniste

Un clásico...



Je suis pour le communisme, je suis pour le socialisme
Et pour le capitalisme parce que je suis opportuniste.

Il y en a qui contestent, qui revendiquent et qui protestent.
Moi je ne fais qu'un seul geste, je retourne ma veste
Je retourne ma veste toujours du bon côté.

Je n'ai pas peur des profiteurs ni même des agitateurs
J'fais confiance aux électeurs et j'en profite pour faire mon beurre.

Il y en a qui contestent, qui revendiquent et qui protestent.
Moi je ne fais qu'un seul geste, je retourne ma veste
Je retourne ma veste toujours du bon côté.

Je suis de tous les partis, je suis de toutes les partys
Je suis de toutes les cauteries, je suis le roi des convertis.

Il y en a qui contestent, qui revendiquent et qui protestent.
Moi je ne fais qu'un seul geste, je retourne ma veste
Je retourne ma veste toujours du bon côté.

Je crie vive la révolution, je crie vive les institutions
Je crie vive les manifestations, je crie vive la collaboration

Non jamais je ne conteste ni revendique ni ne proteste
Je ne sais faire qu'un seul geste, celui de retourner ma veste
De retourner ma veste toujours du bon côté

Je l'ai tellement retournée qu'elle craque de tous côtés.
A la prochaine révolution, je retourne mon pantalon.


(Gracias a la espontánea Aurora Boreal, que nos ha dejado una excelente traducción en forma de comentario.)

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2011/02/24

Gadafi, al-Qaradawi y una fatwa escamoteada

La prensa española dio gran relieve a la arenga televisada de Gadafi el pasado martes 22 de febrero; pero había silenciado y en general sigue silenciando que un día antes, el lunes 21, el triunfante al-Qaradawi había emitido contra el dictador libio una fatwa de las clásicas, y nada menos que desde el púlpito de Al Yazira: véase aquí en inglés, y aquí en torpe y horrendo español. No se dirá que carece de interés informativo que la cabeza más visible y venerada de la Hermandad Musulmana inste al magnicidio sin más; ¿por qué no nos lo han contado? Aunque sólo fuera porque esa sentencia clerical aporta un contexto esclarecedor para lo del día siguiente; si al-Qaradawi reclama en Al Yazira que te asesinen, se entiende que te declares dispuesto a morir como un mártir. No todo es retórica entre estos señores; o, como diría aquel otro, esto no es un ensayo general, esto es la vida.

Mañana veremos. Mañana es viernes, y ya se sabe que el islam político se anima los viernes, se galvaniza y se enardece con la oración comunitaria…

En cuanto a lo que pasa en Libia, tampoco nadie nos aclara quiénes son los opositores a Gadafi, ni por qué hemos de temer que a la caída del dictador siga un éxodo masivo de refugiados libios a Europa, ni quiénes se espera que salgan huyendo ni de quién.

Para entretener la espera hemos releído esto que escribía Christian Bouchet en su librito Islamisme (Pardès, Puiseaux, 2002):

Mu’ammar al-Kadhafi y el islamismo

La toma del poder por Mu’ammar al-Kadhafi en 1969 y las primeras realizaciones de su régimen condujeron a algunos comentaristas occidentales a calificar la revolución libia como una expresión típica del “despertar islámico”, incluso como una variante del islamismo.

Nada más falso.

Es un hecho que Mu’ammar al-Kadhafi es un hombre religioso, un musulmán sincero y convencido, que declaró a un escritor francés: “Yo he estudiado el Corán día y noche. Ningún otro libro ha tenido tanta influencia sobre mí. Cuando era joven, el Corán era mi único amigo, mi amigo verdadero”. También es un hecho que las primeras realizaciones de su régimen pudieron prestarse a confusión: introducción de penas coránicas en la legislación penal, adopción de la bandera verde del islam como enseña nacional, financiación masiva de la asociación misionera Da’wa islamiyya, prohibición absoluta del consumo de alcohol, anuncios en la televisión que equiparaban el uso de corbata al emblema de los cruzados, destrucción pública de instrumentos de música occidentales, etc.

Pero Mu’ammar al-Kadhafi se presentaba como reformador político y religioso.

Con su “Libro verde”, su “tercera teoría universal” y su aplicación concreta en Libia bajo la forma de la Jamahiriya, el “estado de masas” dirigido por comités populares, al-Kadhafi proponía una reforma política consecuente. Al nivel religioso, declaró su intención de seguir exclusivamente el Corán y propuso abandonar los hadices como fuente del islam y la sharía como referente jurídico. Esas posiciones religiosas, expresadas discretamente a partir de 1976 y oficializadas en 1978, hicieron, según Roger du Pasquier, de “la revolución del coronel libio […] una heterodoxia particular, una desviación aberrante del islam”, y de al-Kadhafi un enemigo declarado para los diferentes movimientos islamistas. Éstos, instigadores de varios atentados y acciones guerrilleras –y verosímilmente financiados por la CIA–, fueron erradicados de Libia mediante una represión severa, cuyos agentes no vacilaron a la hora de dinamitar mezquitas o ahorcar públicamente a disidentes.

El propio Mu’ammar al-Kadhafi participaba en la denuncia de los islamistas en estos términos: “¿Eso que ahora se llaman los Hermanos Musulmanes? […] Son lacayos del imperialismo. Es la derecha reaccionaria, los enemigos del progreso, del socialismo y de la Unidad árabe. Es la cofradía de los golfos, los embusteros, los cochinos, los fumadores de hachís, los borrachos, los cobardes, los delincuentes. Ésos son los Hermanos Musulmanes. Y todo eso ha hecho de ellos los lacayos de América. El que era del partido de los Hermanos Musulmanes ahora se avergüenza de decirlo. Ha venido a ser sinónimo de algo podrido, sucio, detestado en todo el mundo árabe y en todo el mundo musulmán.”

Bouchet no referenciaba esas palabras. Sobre Libia, enviaba a cuatro publicaciones cuyos solos títulos son ya como nostálgicas reliquias de un ancien régime:

Bleuchot, Hervé, “Les fondements de l’idéologie du colonel Mou’ammar el-Qaddhafi”, en La Libye nouvelle, rupture et continuité, CNRS Éditions, París, 1975.
Burgat, François, "Kadhafi : un musulman pas comme les autres", en Paul Balta, Islam, civilisation et société, Rocher, Mónaco, 1991.
Charvin, Robert, "Réactions de l’Occident face à la Révolution libyenne", en Une expérience de développement, de la Libye à la Jamahiriya, Sisapa, París, 1989.
Garaudy, Roger, "Islam et universalité dand l’œuvre politique de Moammar El Kadhafi", en Théorie et réalité, Centre mondial d’études et de recherches sur le Livre vert, Trípoli, 1985.

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2011/02/23

Libia: El islamismo como caballo de Troya

La vuelta de Libia a la escena internacional: el islamismo como caballo de Troya se titula un análisis publicado hace ahora un año por Francisco Ramón Trujillo y Francisco Collado en el sitio del Grupo de Estudios Estratégicos (GEES), aquí. Es el momento de leerlo sin tardanza.

PD. Según el Guardian, el pasado lunes al-Qaradawi habría pedido públicamente el asesinato de Gadafi.

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2011/02/21

David Warren sobre la turba tuiteante

La turba y lo siguiente


16 de febrero de 2011

No se puede discutir con una turba enfurecida; hay que optar entre la obediencia fingida o el desafío, y la semana pasada el ejército egipcio optó por prescindir de Hosni Mubarak. Está intentando capear a las fuerzas desatadas en las calles del Cairo y otras ciudades como a un toro: con una capa de promesas, revisadas a diario para acoplarlas a las demandas. Reformas, sí; una nueva constitución, sí; elecciones con pluralidad de partidos, sí; y desde ya, ¡más dinero para todo el mundo!

No se puede escribir una constitución en diez días; mejor dicho, sí se puede, pero no durará. Casi todas las constituciones del viejo mundo se escribieron en sangre (la de Canadá fue una rareza); la alternativa es escribirlas en agua. Que la constitución que ahora existe en Egipto sea una cosa muerta, un chiste sin ninguna gracia dictado por un dictador, de acuerdo. Pero tenía algo que esgrimir en su defensa: coincidía aproximadamente con la realidad, y dejaba bastante claras las restricciones a la democracia. No era un tejido de promesas falsas.

La democracia es en sí la más sonora promesa falsa que se está ofreciendo como si tal cosa en Oriente Medio. No será alcanzable en días ni en semanas en Egipto, como tampoco en Irán. Se podría decir que existe sólo, y muy precariamente, en Irak, al cabo de casi una década de derramamiento de sangre. Y ahí sólo porque Bush y compañía se pararon a pensar en los aspectos de la “sociedad civil”, resistiéndose conscientemente al “un hombre, un voto, una vez”.

Incluso reducida a “elecciones libres y limpias con pluralidad de partidos”, la democracia seguirá brillando por su ausencia en el futuro previsible, porque en Egipto, Jordania, Yemen, Argelia, etcétera, sólo hay dos “partidos” seriamente organizados, y ninguno de los dos es parlamentario por vocación. Uno sería el orden civil militar que hay detrás de cada autocracia existente; el otro, la Hermandad Musulmana o sus equivalentes islamistas (Hamás, Hizbolá, etcétera). Estas han creado ya sus organismos paralelos de asistencia social y administrativos, sus mafias protectoras, hasta una especie de aparato judicial y legislativo, que operan a través de las mezquitas.

Los comentaristas occidentales más sofisticados trazan contrastes entre las manifestaciones más jóvenes y más viejas del islamismo. En el caso de Egipto nos invitan a comparar, por ejemplo, a un experto en los medios sociales como Moaz Abdel Karim, de veintinueve años, con el retóricamente zafio Mohamed Badi, que tiene sesenta y seis y es el actual “guía supremo” de la Hermandad Musulmana (con toda la infraestructura del movimiento tras él). El primero tiene un discurso refinado pero vacuo sobre el pluralismo en religión y política, sobre las aspiraciones de las mujeres. El segundo prefiere enarbolar el estandarte de la yihad mientras aporrea tres temas: el sionismo, Israel y los judíos. ¿De quién nos hemos de fiar?

Hemos leído mucho acerca de esos gorjeantes “medios sociales” que la generación más joven de islamistas ha aprendido a manejar, como todo hijo de vecino. No cabe duda de que las manifestaciones se organizaron a través de ellos; fueron posibles porque los medios sociales dieron a la gente la sensación de ser numéricamente fuerte, mucho antes de salir realmente en número a la calle. Y a partir de ahí Al Jazeera se abalanzó a esparcir el mensaje y la diversión. Internet, en combinación con los medios de la prensa partidista y sensacionalista, ha reescrito muchas normas.

Ahora se convoca a las turbas y se las robustece electrónicamente; pero eso, volviendo a mi punto de partida, ni facilita la discusión ni aumenta las posibilidades de deliberación madura e inteligente sobre el camino a seguir. Lo que hace es crear un campo nuevo y mucho mayor para la anarquía. De la anarquía al totalitarismo hay un paso persa.

Irán es diferente de Egipto, en el sentido de que la autocracia militar y los islamistas vienen siendo lo mismo desde 1979. Por alguna razón que se me oculta, la administración Obama, y sus aliados europeos siguiendo su ejemplo, volvieron la espalda a los manifestantes iraníes. A renglón seguido volcaron su atención en los manifestantes egipcios y se hicieron eco de sus demandas. Es extraño, si se recuerda que el régimen iraní es nuestro enemigo mortal, y el egipcio nuestro aliado imperfecto pero indispensable.

Ni los medios occidentales ni los medios árabes pueden ser culpados tan fácilmente por su propia parcialidad, ya que no tienen fácil acceso a Irán para investigar. Sólo porque Egipto presentaba una sociedad más abierta era su gobierno tan vulnerable. Los ayatolás continúan encarcelando, torturando y ahorcando a los líderes de los levantamientos iraníes, pero de esto apenas se habla, mientras que en Egipto un manifestante arrollado por un camello al galope desencadena una avalancha planetaria de indignación.

Pero el equilibrio sólo habría sido posible en algún mundo perdido, donde los directores de periódicos todavía controlaran la difusión de las noticias, fueran capaces de calibrar los acontecimientos en términos globales y ajustaran su cobertura para compensar. Quizá ese mundo nunca existió; porque también requería un público que fuera paciente y maduro, y un orden político en el que quienes redujeran los acontecimientos a clichés como “¡Grita libertad!” fueran ostracizados, cuando no sencillamente despreciados.

Todo Oriente Medio se está disolviendo en el caos, con consecuencias imprevisibles y aun inimaginables. Quizá sea peor que, en gran medida gracias a los mismos “medios sociales” en combinación con un periodismo mayoritariamente centrado en el espectáculo sensacionalista, nuestra respuesta se disuelva en una incoherencia similar.

David Warren

© Ottawa Citizen


Original en inglés aquí.

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2011/02/18

Al-Qaradawi ya se subió al carro

Como era de esperar y a pesar de sus achaques de octogenario, el Muftí oficioso y cerebro gris de los Hermanos Musulmanes, Yusuf al-Qaradawi, ya está en El Cairo, donde ha pronunciado el sermón de este viernes en la plaza Tahrir, también hoy llena hasta los topes.

Para no perder el humor ante tanto triunfo de la democracia, Benedict Brogan en el Daily Telegraph:

La terminología de la acción en el Oriente Medio es fascinante. Días de Rabia en Irán, pero en Libia, según algunas informaciones, prefieren los Días de Ira. Suena a pronóstico meteorológico.


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