2006/08/30

¡Gracias, Alhamedi!



Alhamedi, The Religious Policeman, dejó de escribir en su blog hace un par de meses para escribir un libro. Pero el blog sigue ahí, más de dos años de fino humor e inteligencia aplicados a que el mundo exterior conozca algo tan desdichado y obtuso como es la vida en Arabia Saudita. Un auténtico tesoro.

Nuestra gratitud blogosférica es especialmente mayor por el delicado tributo que Alhamedi dedicó a nuestra especie en el pasado mes de abril (con el retrato adjunto), y que viniendo de un musulmán nos ha hecho muy felices. Helo aquí:

Problema 2 [sobre normas alimentarias]. Dios no hizo nada inútil. Entonces, si no lo podemos comer, ¿para qué sirve el Cerdo?

No se puede cabalgar en él.

No ladra ahuyentando a los ladrones.

No caza ratones.

Pesa mucho para subírtelo al regazo y achucharle.

No le puedes esquilar ni abrigarte con su piel.

Se podría intentar echar a unos cuantos a correr por un circuito, pero ¿qué perseguirían? ¿Y a quién (aparte de los ingleses con su afición a los juegos que duran todo el día) le interesaría una carrera que durase tres horas y acabase con el triunfo de alguien llamado "Gordinflo", o "Torreznillo", o "Choriveloz"?

Así que, ¿qué sentido tiene el cerdo, si no es para comer? ¿Será posible que al final los cristianos hayan descubierto alguna verdad divina?

No soy yo quién para dilucidarlo, y nos han dicho que están prohibidos y que no tienen ninguna utilidad en la tierra de Dios. Pero puesto que son tan lindos, ¿no deberíamos quizá besarles pese a todo?

Alhamedi... ¡muá!

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2006/08/22

Islamofascismo con música

"Muerte, muerte, muerte a Israel" es el pegadizo estribillo; porque, como se nos recuerda que ya dijo el pacifista Jomeini, Israel es el núcleo de todos los males y no tiene derecho a existir. Hablamos del videoclip musical "Muerte a Israel", de la cadena televisiva de Hizbolá, Al-Manar, que puede descargarse del sitio Iran-Resist. Es precioso, no se lo pierdan. A Goebbels le habría gustado cantidad.

Vayan aquí, pinchen en el ángulo inferior derecho de la pantalla reproducida -debajo tienen el cartel del concurso de chistes sobre el ("supuesto") Holocausto que ha convocado Ahmadineyad- y tengan paciencia con la descarga, que son 12 megas, casi cinco minutos de melodioso entretenimiento. Vale la pena, de verdad.

Ésos son los amigos de los amigos del gobierno español, ¡qué guay! Ésos son los héroes de nuestra izquierda antiimperialista, ¡mola mazo!

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2006/08/20

Matar para no ir al infierno

El lector de la entrevista a Hassan Butt observará que lo que le hace anhelar la muerte en combate es el miedo a condenarse. Matar y morir por Alá es para él la manera segura de librarse del infierno.

Se nos dice que esa manera de pensar, que impulsa las acciones de los terroristas islámicos, es ajena al islam, religión de paz; que el islamismo violento es una distorsión, una tergiversación del verdadero islam; más aún, que el yihadismo ha “secuestrado” al islam auténtico.

Pero también leemos una y otra vez, en las historias personales de los yihadistas, que el propósito de matar y morir por Alá surgió en ellos como consecuencia de un proceso de conversión o de fortalecimiento de su fe: parientes, amigos y vecinos hablan de que se hizo “religioso” o “más religioso”, de que empezó a frecuentar la mezquita o a cumplir mejor los preceptos islámicos, dejó de beber, etc.

¿En qué quedamos? ¿El yihadismo es contrario al islam, o es un fruto natural del islam tomado en serio?

Nosotros creemos que donde hay que buscar la respuesta a esa pregunta no es en estudios sociológicos de cómo viven su vida tales o cuales musulmanes, sino, lógicamente, en los textos constituyentes del islam. Es la continua referencia a esos textos lo que sostiene el discurso del fundamentalismo islámico, y es nuestra general ignorancia de esos textos lo que ha situado a nuestra opinión pública en la peligrosísima indefensión mental del que ni siquiera reconoce la existencia de su enemigo.

Vamos a dar algunas someras indicaciones de por qué un Hassan Butt llega a pensar que matar y morir por Alá es el fin supremo de su vida. O, en palabras del Corán, el camino “del éxito”.

En el Corán la llamada a la fe no implica un proceso mental, ético y espiritual complejo, sino algo tan simple como la obediencia a un doble mandato soberano: temer al Ser Supremo y creer que Mahoma es su enviado. Con agobiante machaconería, Alá repite ad nauseam en su libro que lo que ha de hacer el hombre es temerle y obedecer a Mahoma. ¿Y si no lo hace? Si no lo hace irá al infierno por toda la eternidad.

El infierno no espera sólo, ni principalmente, a los que hayan cometido malas acciones, sino ante todo a los que no hayan creído, a los impíos, a los infieles, a los que hayan rechazado el mensaje de Mahoma.

El Corán tiene 114 capítulos, o suras. El infierno –o fuego eterno, o gehena, o “castigo doloroso”- se menciona en todas ellas excepto una treintena: las números 1, 12, 49, 53, 60, 62, 63, 71, 75, 77, 80, 81, 86, 91, 93, 94, 95, 97, 99, 100, 103, 105, 106, 107, 108, 109, 110, 111, 112, 113 y 114. De éstas que no lo mencionan (aunque algunas sí hablan del juicio), prácticamente todas se consideran anteriores a la huida a Medina, es decir, pertenecientes a los comienzos de la actividad de Mahoma como simple predicador de una nueva religión o a la etapa en que reunió a sus primeros seguidores en un grupo todavía débil. Una vez que su partido cobra fuerza e inicia sus acciones armadas, sin embargo, la amenaza del infierno para los contrarios ya no falta en ninguna de las suras.

Entre las incontables menciones del fuego eterno hay algunas que dan detalles del tormento (trad. de Julio Cortés):

“A quienes no crean en nuestros signos les arrojaremos a un fuego. Siempre que se les consuma la piel, se la repondremos, para que gusten el castigo. Alá es poderoso, sabio.” (C 4:56)

“Tendrán la gehena por lecho y, por encima, cobertores [de fuego].” (C 7:41)

“Le espera la gehena y se le dará a beber una mezcla de pus y sangre, a tragos, que apenas podrá pasar. La muerte vendrá a él por todas partes, sin que llegue a morir. Le espera un duro castigo.” (C 14:16-17)

“Ese día verás a los culpables encadenados unos a otros, sus indumentos hechos de alquitrán, cubiertos de fuego sus rostros.” (C 14:49-50)

“Los congregaremos el día de la Resurrección boca abajo, ciegos, mudos, sordos. Tendrán la gehena por morada. Siempre que el fuego vaya a apagarse, se lo atizaremos.” (C 17:97)

“Hemos preparado para los impíos un fuego cuyas llamas los cercarán. Si piden socorro, se les socorrerá con un líquido como de metal fundido, que les abrasará el rostro. ¡Mala bebida! Y ¡mal lugar de descanso!” (C 18:29)

“Alá ha maldecido a los infieles y les ha preparado fuego de la gehena, en el que estarán eternamente, para siempre. No encontrarán amigo ni auxiliar. El día que, en el fuego, se desencajen sus rostros de dolor, dirán: ‘¡Ojalá hubiéramos obedecido a Alá! ¡Ojalá hubiéramos obedecido al Enviado!’.” (C 33:65-66)

“Los infieles, en cambio, sufrirán el fuego de la gehena. Agonizarán sin acabar de morir y no se les aliviará su castigo. Así retribuimos a todo desagradecido.” (C 35:36)

“Los rebeldes, en cambio, tendrán un mal lugar de retorno: la gehena, en la que arderán. ¡Qué mal lecho...! Esto ¡que lo gusten!: agua muy caliente, hediondo líquido y otras muchas cosas por el estilo.” (C 38:55-58)

“A los infieles se les cortarán trajes de fuego y se les derramará en la cabeza agua muy caliente, que les consumirá las entrañas y la piel; se emplearán en ellos focinos de hierro. Siempre que, de atribulados, quieran salir de ella [la gehena] se les hará volver: ‘¡Gustad el castigo del fuego de la gehena!’.” (C 22:19-22)

Las exclamaciones que siguen a la mención del castigo son muy abundantes, y se supone que es la propia deidad -no Mahoma- la que las hace. A veces el tono es inequívocamente vengativo; más a menudo es sarcástico. No parece que a Alá le disguste que, como afirma un hadiz de la compilación de Bujari (4:55:567), esté destinado al infierno el 99 por ciento de los seres humanos (con mayoría de mujeres: Bujari 4:54:464). Según otro hadiz (Musnad Ahmad 17000), le da igual que unos se salven y otros se condenen (citado en inglés en el sitio Answering Islam, “Index to Islam”, s. v. “Hell”).

Con todo, lo más inquietante es que sea el propio Alá, el creador omnipotente, aquel al que siempre hay que calificar de “el Compasivo, el Misericordioso”, el que extravía a los impíos, o les impide enmendarse y les hace persistir en su impiedad, por la cual él mismo les condena al castigo eterno. Las afirmaciones de esto en el Corán son tantas y tan rotundas que no permiten dudar de una predestinación pavorosa. Sirvan unas pocas muestras:

“Da lo mismo que adviertas o no a los infieles: no creen. Alá ha sellado sus corazones y oídos; una venda cubre sus ojos y tendrán un castigo terrible.” (C 2:6-7)

“Perdona a quien Él quiere y castiga a quien Él quiere.” (C 2:284)

“Que no piensen los infieles que el que les concedamos una prórroga supone un bien para ellos. El concedérsela es para que aumente su pecado. Tendrán un castigo humillante.” (C 3:178)

“¿Es que queréis dirigir a quien Alá ha extraviado? No encontrarás camino para aquél a quien Alá extravía.” (C 4:88)

“Si Alá quiere que alguien sea tentado, tú no puedes hacer nada por él contra Alá. Esos tales son aquéllos cuyos corazones Alá no ha querido purificar. Sufrirán ignominia en la vida de acá y terrible castigo en la otra.” (C 5:41)

“Alá extravía a quien Él quiere, y a quien Él quiere lo pone en una vía recta.” (C 6:39)

“Alá abre al islam el pecho de aquél a quien Él quiere dirigir. Y estrecha y oprime el pecho de aquél a quien Él quiere extraviar, como si se elevara en el aire. Así se indigna Alá contra quienes no creen.” (C 6:125)

“Hemos creado para la gehena a muchos de los genios y de los hombres.” (C 7:179)

“Alá sólo quiere con ello castigarles en la vida de acá y que exhalen su último suspiro siendo infieles.” (C 9:55)
“Así se ha cumplido la sentencia de tu Señor contra los perversos: no creerán.” (C 10:33)

Etcétera, etcétera.

Así pues, a la lógica zozobra de no saber si en el día del juicio pesarán más sus buenas o sus malas obras se suma, en el creyente musulmán, el anuncio de que serán muy pocos los que se salven; y, lo que es peor, la idea de un Ser Supremo que si perdona lo hace arbitrariamente, y en quien nada hace suponer un gran amor al hombre.

Visto todo eso, ¿hay alguna manera de escapar a la ira de Alá? ¡Sí la hay! ¡Albricias, la hay! Y, ¡oh casualidad!, justamente consiste en aquello que más convenía a los designios bélico-políticos del Enviado:

“¡Que quienes cambian la vida de acá por la otra combatan por Alá! A quien, combatiendo por Alá, sea muerto o salga victorioso, le daremos una magnífica recompensa.” (C 4:74)

“Quienes creyeron, emigraron y lucharon por Alá con su hacienda y sus personas tienen una categoría más elevada junto a Alá. Ésos son los que triunfan. Su Señor les anuncia su misericordia y satisfacción, así como jardines en los que gozarán de delicia sin fin, en los que estarán eternamente, para siempre. Alá tiene junto a sí una magnífica recompensa.” (C 9:20-22)

“Alá ha comprado a los creyentes sus personas y su hacienda, ofreciéndoles, a cambio, el Jardín. Combaten por Alá: matan o les matan. Es una promesa que le obliga, verdad, contenida en la Tora, en el Evangelio y en el Corán. Y ¿quién respeta mejor su alianza que Alá? ¡Regocijaos por el trato que habéis cerrado con Él! ¡Ése es el éxito grandioso!” (C 9:111)

“¡Creyentes! ¿Queréis que os indique un negocio que os librará de un castigo doloroso? ¡Creed en Alá y en su Enviado y combatid por Alá con vuestra hacienda y vuestras personas! Es mejor para vosotros. Si supierais... Así, os perdonará vuestros pecados y os introducirá en jardines por cuyos bajos fluyen arroyos y en viviendas agradables en los jardines del edén. ¡Ése es el éxito grandioso!” (C 61:10-12)

“Refirió Abu Huraira: Yo le oí decir al Enviado de Alá: ‘El ejemplo de un combatiente por la causa de Alá –y Alá sabe quién combate realmente por su causa- es como aquel que ayunara y rezara continuamente. Alá garantiza que dejará entrar en el paraíso al combatiente por su causa si resulta muerto, y si no, le devolverá a su casa sano y salvo con recompensas y botín de guerra’.” (Bujari 4:52:46)

¿Tiene razón o no Hassan Butt?

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2006/08/16

Lo que piensa un yihadista británico

Hassan Butt era ya conocido en Gran Bretaña cuando Aatish Taseer le hizo una reveladora entrevista en 2004. En esa fecha tenía veinticinco años; era un pakistaní británico de segunda generación, nacido en Manchester, hijo de una familia adinerada. Señalaba Taseer en el preámbulo a la entrevista, publicada tras los atentados de julio de 2005 en Londres, en la revista Prospect Magazine:

“Hassan Butt, el joven pakistaní británico que fue portavoz del grupo extremista al-Muhajiroun y colaboró en el reclutamiento de combatientes contra las fuerzas de la coalición en Afganistán, encarna ese viaje desde la frustración y el desarraigo hasta el islam radical. El mundo que describe antes de que, a los diecisiete años, se le acercaran miembros del grupo islamista Hizb ut-Tahrir (HT), era un mundo desordenado. Cuando le entrevisté el año pasado, declaró que HT le había mostrado un islam capaz de aportar orden a su vida. Aceptar el islam significaba la creación de un equilibrio social antes ausente. El islam estaba desempeñando el mismo papel que desempeñara en la Arabia del siglo VII, llevar ley y estructura a comunidades en descomposición.” (...)

“Butt se separó de al-Muhajiroun (que a su vez era una facción escindida de HT) y de su fundador, Omar Bakri, porque sostenían la idea islámica de un “pacto de seguridad”, por el cual los musulmanes de Gran Bretaña tendrían prohibida toda acción armada dentro del país. Butt opinaba que una acción armada contra Gran Bretaña sería imprudente por la razón práctica de que pondría en peligro la protección que “Londonistán” ofrecía a los musulmanes radicales, pero no estaba dispuesto a admitir que una acción de esa clase fuera contraria al islam.” (...)

“El islam radical recluta a los suyos en muchos sectores, pero en Gran Bretaña sus agentes tienen un perfil: pakistaní británico de segunda generación.” (...)

“Butt fue, por poco tiempo, una celebridad menor del extremismo musulmán británico cuando volvió de sus actividades de reclutamiento en Lahore, en diciembre de 2002. Fue arrestado, se le retiró el pasaporte y permanece bajo vigilancia.” (...)

Todo parece indicar que las ideas de Butt podrían ser, punto más o menos, las de los autores de los atentados del metro londinense y del complot para provocar una gran catástrofe aérea que fue desarticulado hace pocos días. Damos a continuación una traducción abreviada de la entrevista, originalmente publicada aquí. El texto íntegro en inglés puede leerse aquí. Los incisos entre paréntesis son de Taseer; los puntos suspensivos entre paréntesis indican nuestras omisiones.

Butt: Yo fui parte de al-Muhajiroun, pero nos separamos por diferencias. Ellos tienen esa idea -derivada del Corán, una opinión islámica válida pero que yo no creo aplicable a ciudadanos británicos- de un “pacto de seguridad”. Eso quiere decir que los musulmanes de Gran Bretaña tienen prohibida toda acción militar en Gran Bretaña. No es que yo esté a favor de la acción militar en Gran Bretaña, pero si la hiciera alguien que fuera británico tampoco tendría nada en contra. Islámicamente, mi deber sería apoyar y alabar su acción. No sería necesariamente lo más prudente, pero no sería contrario al islam, como afirmaba al-Muhajiroun. (...)

Taseer: ¿De dónde cree usted que nace la idea del pacto de seguridad? Yo he hablado con un imán que decía que no es lícito atacar al país huésped. El que quiera apoyar a los iraquíes, que vaya allí a apoyarles.

Butt: Como usted sabe, la mayoría de los imanes no han venido aquí como ciudadanos británicos. Hay una diferencia entre un ciudadano nacido en el país y el que está aquí con un visado o un permiso. Islámicamente, estoy de acuerdo en que alguien que viene huyendo de Oriente Medio -donde se persigue a gente como yo- y dice: “Gran Bretaña, quiero que me protejas”, ha contraído un pacto de seguridad. Dice: “Mira, protege mi vida y a cambio yo no te haré daño”. Con eso estoy de acuerdo al cien por cien, pero la mayoría de nuestra gente, especialmente los jóvenes, son ciudadanos británicos. No le deben nada al gobierno. No pidieron nacer aquí; tampoco han pedido que Gran Bretaña les proteja.

Taseer: ¿Así que no han entrado en ningún pacto?

Butt: No tienen ningún pacto. En lo que a mí me concierne, el hukum (orden) islámico que yo sigo dice que una persona no tiene pacto de ninguna clase con el país donde ha nacido.

Taseer: ¿Debe obediencia al país?

Butt: No, absolutamente ninguna. Ni siquiera la persona que ha hecho un pacto debe ninguna obediencia, lo único que dice es que no atentará contra la vida, el honor, la riqueza, la propiedad, el espíritu, etcétera, de los ciudadanos que tiene alrededor.

Taseer: ¿Su argumento se basa en que, siendo estas personas “británicas”, no tienen que tener necesariamente algo de lealtad a Gran Bretaña?

Butt: No, eso es lo que digo. No tienen lealtad de ninguna clase; no deben obediencia al gobierno.

Taseer: ¿Quizá no al gobierno, pero sí al país?

Butt: ¿Al país? No.

Taseer: ¿Usted siente alguna?

Butt: Yo no siento absolutamente nada por este país. No tengo nada en contra de los británicos; pero si alguien les ataca, no tengo nada en contra tampoco.

Taseer: ¿A quién presta usted obediencia?

Butt: Yo obedezco a Alá, su sharía, su modo de vida. Lo que él dicta que es bueno es bueno, lo que él dicta que es malo es malo.

Taseer: ¿Siempre ha sido así para usted?

Butt: ¿Siempre? No. Yo me crié en una familia muy abierta; somos sólo cuatro. Mis padres nunca nos hacían rezar, nunca nos hacían ir a la mezquita, no como en la familia típica pakistaní, donde se asegura que el niño aprenda. Yo no aprendí absolutamente nada.

Taseer: Entonces, ¿cómo descubrió, o redescubrió, el islam?

Butt: Siendo cachemirí soy impulsivo por naturaleza, como lo son mis hermanos. Ya antes de ser musulmán practicante era muy impulsivo. Esa impulsividad nos estaba llevando por una cuesta abajo de destrucción. Mucha de la gente con la que me crié estaba metida en la droga, en el delito, en la prostitución, a edad muy temprana. Recuerdo cuando me tropecé con el primer musulmán que me habló del islam en un lenguaje que yo entendí. Señaló que yo tenía mucha ira y frustración, que debía dirigir de una manera más productiva. A partir de ahí fue cuando empecé a discutir seriamente sobre el islam; aunque fuéramos impulsivos, yo y mis hermanos siempre tuvimos cabeza, no éramos matones. Seguíamos destacando en los estudios y sacando sobresalientes.

Taseer: ¿Qué edad tenía cuando cambió?

Butt: Tenía diecisiete años cuando realmente empecé a practicar.

Taseer: ¿Fue a través de una mezquita?

Butt: No. Fue a través de personas que conocí, que empezaron a hablar un lenguaje que yo entendía, que iban más allá de la mera oración. Entiendo la enorme importancia de eso.

Taseer: ¿Cómo le abordaron?

Butt: Mi hermano mayor estaba en la universidad, yo todavía en la escuela secundaria. Como la universidad era un poquito más abierta a actividades islámicas que el instituto, conocimos a unos miembros de Hizb ut-Tahrir en una masjid (mezquita) y empezamos a hablar. En aquel momento la masjid se llenaba de todos modos, porque era ramadán. Me enseñaron que más allá de la recitación del Corán, la oración, el ayuno, el hajj, el islam es un sistema completo, un modo de vida completo, y cómo eso valía para nosotros y nuestro lugar en la sociedad.

Taseer: ¿Cuál es la filosofía de Hizb ut-Tahrir?

Butt: La idea es que los musulmanes de Gran Bretaña tienen que mantener su identidad islámica y trabajar por el restablecimiento de un califato islámico, o khalifah como decían ellos, basado en los cuatro primeros califatos del islam.

Taseer: ¿Dónde?

Butt: En los países musulmanes. Ésa es una de las diferencias que yo tenía con ellos.

Taseer: ¿Usted querría ver el califato también aquí?

Butt: Absolutamente. ¿Cómo vamos a poner límites a algo que empezó en Medina y se extendió a todo el mundo musulmán?

Taseer: ¿Todos tendrían que hacerse musulmanes, o funcionaría dentro de la sociedad existente?

Butt: No, es una estructura de ley y orden.

Taseer: ¿Una autoridad central?

Butt: Una autoridad central islámica. Que la gente sea musulmana o no carece de importancia. Pero hasta orientalistas como Gilles Kepel están de acuerdo en que el islam era tan poderoso que fue el único modo de vida que abrazaron tanto el conquistado como el conquistador. Cuando los mongoles atacaron el islam, se hicieron musulmanes; lo mismo los turcos. Hasta las poblaciones conquistadas por el islam, ellas mismas abrazaban el modo de vida. Se dice que fueron forzadas por la espada, pero en ese caso, cuando se retiró la espada, ¿por qué no volvieron a lo anterior? Sencillamente porque no es verdad que fueran forzadas. La belleza intrínseca del islam hizo que la gente quisiera abrazarlo.

Taseer: Hay lugares donde no pasó, como la India.

Butt: Para mí el subcontinente fue una tragedia; nunca tuvo el islam que fue introducido en España, por ejemplo, o en el norte de África. Desde muy pronto los mogoles tomaron el poder, y la India se distanció del islam central. Los musulmanes árabes nunca se concentraron lo bastante en aquellas gentes, y por eso la mayoría de los musulmanes de allí nunca lo abrazaron.

Taseer: Ha dicho usted que antes era impulsivo; ¿ahora está más sereno?

Butt: Me encuentro igual de emocional que era entonces, pero más capaz de expresar esa emoción de una manera islámica. Detestaría ser una persona sin emociones. Hoy se dice mucho en el mundo musulmán, por parte de ciertos intelectuales: “No reaccionéis emocionalmente, pensad racionalmente, pensad con lógica”. Supongo que será un complejo imperial por haber estado tanto tiempo bajo el poder británico. Se supone que los británicos son muy fríos, tranquilos y sosegados; pero si violan a tu hermana, torturan a tu madre y maltratan a tu padre, ¿cómo no vas a tener emociones? No tener emociones es como ser un ladrillo. Ahora yo sé canalizar mi emoción de una manera islámica en vez de no islámica.

Taseer: Hábleme de su vida cotidiana. ¿Lee libros y ve películas?

Butt: No, no, no. (Se ríe)

Taseer: ¿Cómo pasa el día?

Butt: La rutina diaria sería levantarse a rezar el fajr sin falta, mantenerme despierto todo el tiempo que pueda, por lo menos una hora, hora y media, recitando el Corán, sólo en árabe.

Taseer: ¿Domina el árabe?

Butt: Desdichadamente no como querría, y supongo que de eso debo culpar a mis padres. Pero sí pienso, una vez que me devuelvan el pasaporte, ir a un país árabe. Creo que es la llave para todo.
Taseer: ¿Trabaja?

Butt: No quiero entrar en detalles. Sí que tengo socios, pero no les gusta que diga en público que se relacionan conmigo. Hago cosas comerciales. No tengo el tipo de empleo normal de nueve a cinco. Cada vez que me he presentado pidiendo empleo han averiguado quién soy y las ideas que tengo, y el resultado es que no me quieren. Pero allí donde vaya, siempre haré labor islámica.

Taseer: ¿En el trabajo?

Butt: Incluso en el trabajo. Siempre intento ayudar a mis colegas, como musulmanes, a llevar un modo de vida más islámico.

Taseer: ¿Cómo se definiría usted como musulmán, dado que se manejan tantas etiquetas: moderado, extremista, etcétera?

Butt: Yo aceptaría que se me llame radical y un día quizá hasta me llamen terrorista, si Alá me lo permite. Sería una honra que me llamaran así.

Taseer: Pero eso no puede ser una etiqueta positiva, ni siquiera en un contexto islámico, ¿o sí?

Butt: Hay unas palabras del Profeta donde dice: “Alá me dio cinco cosas. Una de ellas fue el poder de infundir miedo, de infundir terror en el corazón del enemigo a una milla de distancia”; se refería a una batalla que había iniciado. La forma en que los guerreros se habían preparado era tan aterradora que el enemigo ni siquiera se presentó a la batalla. Además, en el Corán la palabra irhab es la raíz de terror en el islam, y al terrorista se le llama irhabiyun. Alá menciona la palabra en el Corán muchas veces: el que infunde terror en los corazones es irhabiyun. Si yo pudiera recibir ese título islámicamente estaría más que contento de aceptarlo y llevarlo con orgullo. Pero desdichadamente no he llegado todavía a ese nivel.

Taseer: ¿Por qué no?

Butt: Porque estoy encerrado en este país. No sería prudente llevar a cabo operaciones militares aquí.

Taseer: ¿Por qué?

Butt: Se perjudicaría a mucha gente. Gran Bretaña es un país muy liberal en comparación con América, donde los musulmanes no tienen muchos derechos. Éste es el tipo de país donde sí tienes muchos más derechos. Ahora que se ha perdido el Afganistán, los musulmanes realmente no tienen dónde replegarse y reagruparse, con tiempo para pensar y relajarse, sin que las autoridades te estén pisando los talones.

(...)

Taseer: En el pasado ha demostrado usted los fallos de la seguridad británica. ¿Ha mejorado?

Butt: Tiene gracia que me haga esa pregunta. He leído un libro, “Yihad” de Gilles Kepel, no por aprender nada, sino para ver si esta gente nos ha entendido. En el pasado, y hablo de hace cien o doscientos años, si los británicos lograron destruir el gobierno islámico o al califa otomano fue porque realmente vivieron entre ellos y se esforzaron por entender lo que querían destruir. Ahora intentan entender algo que es una teoría. Está en mi mente, está en las mentes de la gente, pero no es una manifestación práctica del sistema al que aspiramos, y así es muy difícil que lo contengan. El resultado es que los servicios de seguridad han perdido la capacidad de analizar cómo piensan los musulmanes; me refiero a los musulmanes de verdad, los que no se avergüenzan de hablar de sus opiniones y expresarlas en público. Por eso perderán esta guerra contra el terror, porque tipos como Kepel no nos entienden.

Taseer: ¿Piensan como usted muchos musulmanes de Gran Bretaña?

Butt: Yo diría que a la mayoría de los musulmanes de este país no les interesa ni el islam moderado ni el islam radical; les interesa vivir su vida de cada día. Se contentan con eso. Pero de la gente que practica, la mayoría piensa como yo. La diferencia está en que unos se manifiestan públicamente y otros callan.

Taseer: ¿Cómo cuantificaría ese segundo grupo?

Butt: Las cifras oficiales dicen que aquí hay 3 millones de musulmanes. [En realidad, 1,6 millones.] De eso, yo diría que hay 750.000 que se interesan por el islam, y aproximadamente el 80 por ciento de éstos se pusieron muy contentos el 11-S.

Taseer: ¿Por qué?

Butt: La motivación es complacer a Alá, lo primero y principal. Alá dice en el Corán: “Os hemos enviado –a los musulmanes, la mejor nación del mundo, a la humanidad”. Pero con condiciones, porque tenéis que recrearos en la bondad y prohibir el mal. Mientras los musulmanes obren así, se verán a sí mismos como la mejor nación. Y si la mayoría de los musulmanes sienten esta inspiración es porque entendemos que el islam es hermoso por su propia naturaleza; no es un modo de vida atrasado, medieval, como creen muchos occidentales. Por eso, históricamente, aun después de que el islam saliera de esas zonas como fuerza política, la gente se mantuvo en su modo de vida. Incluso en las cruzadas hubo musulmanes y judíos luchando hombro con hombro para evitar la dominación romana, porque decían que el islam era justo con ellos; el islam les daba derechos. En el siglo XV, durante la inquisición española, ¿a dónde corrieron los judíos? Al califato otomano, el islam era una inspiración. Todos los derechos humanos están basados en el islam, para asegurar la paz y la seguridad en el mundo.

Taseer: Según eso, en la situación actual del mundo, ¿cuál es el deber del musulmán?

Butt: Todo musulmán ha de trabajar por la implantación de la sharía como modo de vida político. Puede hacerlo materialmente, implicándose en golpes revolucionarios, o por medios políticos. Mientras no ataque ni ponga en peligro a otros musulmanes que hagan cosas distintas, yo no tengo nada en contra de ninguna de esas maneras de establecer la sharía.

Taseer: ¿Va a ser posible que los musulmanes vivan al lado de no musulmanes?

Butt: Si lo hicimos en el pasado, ¿por qué no ahora?

Tasser: ¿Tendría que ser una sociedad política musulmana?

Butt: Sí.

Taseer: ¿O podría ser como Inglaterra?

Butt: No, no podría ser como Inglaterra. Los llamados países liberales del mundo, Francia por ejemplo, alardean de libertad y de su supuesta revolución, pero están prohibiendo el velo. ¿Dónde han ido a parar ahí los derechos de los musulmanes? ¿Dónde están los derechos de los musulmanes de Gran Bretaña a apoyar a los hermanos que están siendo atacados en Cachemira? Son tantas las organizaciones proscritas por el gobierno británico que son luchadores por la libertad de Cachemira, o terroristas como ustedes dirían.

Taseer: ¿Por qué un ataque a musulmanes de otra parte del mundo afecta a los musulmanes británicos?

Butt: Porque Alá es el camino del amor. El racismo ha infiltrado el cristianismo y el judaísmo. Está en la masa de la población. Los cristianos no se ven nunca como una única fraternidad, sino como muchos dominios, mientras que los musulmanes, sea cual sea su color, sea cual sea su raza, sea cual sea su nacionalidad, se ven a sí mismos como una única fraternidad. En definitiva es eso lo que enseña el islam; que los negros, los blancos, los morenos, los rojos, los verdes –si hubiera extraterrestres en Marte-, son hermanos. Pobres o ricos, no afecta a cómo debemos tratarnos. No significa que debamos dividirnos. Y ése es el porqué de que cuando se ataca a musulmanes, la mayoría de los musulmanes arme un alboroto, porque se trata de sus hermanos y hermanas. Desgraciadamente, hoy hay musulmanes que sólo se unen a una causa buscando apoyo político o por ambiciones personales. En definitiva, si a usted le estuvieran matando hermanos y hermanas en cualquier parte del mundo, haría todo lo que pudiera por ayudarles.

Taseer: ¿Dónde ve usted a musulmanes atacados?

Butt: En todas partes. No se limita a un solo lugar. Dondequiera que se ataque a los musulmanes, y hasta que empiecen a verse a sí mismos así, siempre seguirán siendo una nación inferior.

Taseer: ¿Y por qué se les ataca?

Butt: Si no se les ataca físicamente, se les ataca mentalmente. Se les está diciendo que su modo de vida es un atraso, se les está diciendo que el que las mujeres se cubran es contrario a los derechos humanos, se les está diciendo que cortar la mano al ladrón, como ordena Alá en el Corán, está trasnochado. Se les está diciendo que su modo de vida es inferior y malo y no se debe seguir. Y muchas veces se les despoja de su identidad, como en Bosnia: musulmanes sólo de nombre, sin cultura alguna. Eso también es una guerra, a mi entender.

Taseer: ¿Por qué hay un “problema musulmán” hoy? Hace diez o quince años no existía el tipo de movimiento que hoy se ve. ¿Qué ha cambiado?

Butt: No estoy de acuerdo. Hace diez o quince años los musulmanes acababan de experimentar su primera victoria del siglo XX, contra los soviéticos en Afganistán. Es ridículo creer que fue debido al apoyo americano. Los musulmanes, sobre todo de Oriente Medio, financiaron la yihad en la misma medida o más. Está bien documentado. Con esa victoria en su haber, los musulmanes empezaron a percatarse de que podían controlar su destino político, fuera mediante revolución u otros medios violentos. Para ser sincero, yo no creo que los americanos, británicos o franceses sean los mejores maestros sobre cómo cambiar una sociedad, sólo porque ellos mismos hayan experimentado la revolución para alcanzar el modo de vida en el que creen. ¿Entonces, por qué, cuando lo hacemos nosotros, somos tan diferentes? Los musulmanes despertaron. Entonces vimos Iraq atacado, vimos Chechenia, Albania, Kosovo, Bosnia, Argelia, todas esas zonas musulmanas atacadas, y vimos que los musulmanes despertaban y decían: “Un momento, esto no es casualidad”.

Taseer: ¿Por qué cree usted que es así?

Butt: Porque tras la caída del comunismo América empezó a darse cuenta de que el islam era una amenaza.

Taseer: La caída general del comunismo no fue resultado del islam, aunque se piense que pudo ser así en el caso del Afganistán...

Butt: Eso es lo que estoy diciendo; fue un catalizador para el colapso en el Afganistán.

Taseer: ¿Por qué?

Butt: Porque el islam es un modo de vida, un modo de vida superior al comunismo y al capitalismo. El cristianismo no es más que una religión y no puede ofrecer un modo de vida a la gente, pero el islam puede. Con la caída de la Unión Soviética, la gente empezó a volverse hacia el islam como modo de vida, mientras que América quería extender el capitalismo por el mundo. Por eso el islam pasó a ser el enemigo.

Taseer: Sí, pero ¿por qué son los musulmanes el único enemigo? ¿Son los únicos que luchan contra el colonialismo americano?

Butt: No, hay los países sudamericanos que están en la lucha. Pero con la excepción de ellos y de unas pocas naciones africanas, la mayoría de los que luchan contra el colonialismo no son naciones musulmanas, sino gente musulmana. Los gobiernos musulmanes están encantados de abrazar el otro modo de vida para seguir teniendo poder.

Taseer: ¿Se considera usted algo así como un maestro religioso? ¿Habla a gente de la comunidad?

Butt: Hablo a mucha gente de la comunidad. Tengo en mi casa un gimnasio donde invito a la gente a que venga a hacer ejercicio, y tenemos grupos de estudio regulares en mi casa.

(...)

Taseer: Dado que el Corán es incontestable a la letra, y que es único porque no hay ninguna otra religión en la que haya un texto tan puro, transmitido de Dios al hombre, ¿puede haber un musulmán moderado?

Butt: No. Ha dado usted en el clavo. Si uno cree que es la incontestable palabra de Alá, ¿cómo va a tomar una posición moderada? Tiene que combatir si es la voluntad de Alá. Yo no quiero decir que los musulmanes no crean en Alá, pero sí diré que su fe en Alá es débil. Temen al hombre de la misma manera que los judíos temían al faraón, al que temían más que a Alá, y por eso les daba miedo hacer nada contra él, hasta que llegó Moisés y les liberó. La falta de liderazgo en la comunidad musulmana se debe sencillamente a que tienen demasiado miedo de levantarse contra ese supuesto gigante invencible que son los Estados Unidos.

Taseer: Volviendo a los jóvenes, ¿están airados?
(Inciso de Martinito: En el original, angry; aunque por el contexto tendría más sentido hungry, hambrientos; quizá un error de transcripción.)

Butt: Muchos proceden de familias de bastante dinero, como yo.

Taseer: ¿Así que usted no ve que este aumento del extremismo entre los musulmanes británicos tenga su origen en la desventaja económica?

Butt: Yo creo que eso es un mito que propalan los llamados musulmanes moderados. De los diecinueve secuestradores del 11-S, ¿quién no tenía un título universitario? Muhammad Atta era un ingeniero [en realidad, arquitecto y urbanista] del más alto nivel. Su profesor de Hamburgo decía que no había tenido otro alumno como él. Ni son gente desposeída ni carente de instrucción; son lo más alto de la sociedad. Han visto todo lo que hay que ver, y lo rechazan de plano porque no hay nada para ellos. La mayoría de la gente con la que yo me siento son en realidad estudiantes universitarios, hijos de familias de dinero. El islam tiene respuesta para todo el mundo, el económicamente desposeído y el más educado. No hay diferencia, el mensaje seguirá siendo el mismo. Pero ese mito de que “si esta gente se entrega al islam es porque no tiene otra cosa que hacer” es una mentira y un infundio. Tendrían que tener mucho cuidado quienes dicen eso. Hasta el propio Osama, el jeque Osama, procedía de una riqueza que yo ni podría soñar, y renunció a todo eso porque para él no tenía ningún valor. ¿Quién puede decir que procediera de una situación económicamente desfavorecida? Eso es una idiotez.

Taseer: Es claro que son conscientes de un enemigo. ¿Cuál es el rostro de ese enemigo? ¿Es América?

Butt: En este momento, América.

Taseer: ¿Y quién más?

Butt: Hay un enemigo visible y un enemigo oculto.

Taseer: ¿El enemigo visible?

Butt: El enemigo americano. A mi entender, América está liderando el ataque, seguida por Gran Bretaña, Francia, la UE, el Banco Mundial, el FMI...

Taseer: ¿La India?

Butt: La India.

Taseer: ¿Tailandia?

Butt: Tailandia, sobre todo después de lo que ha pasado recientemente. [Ataques contra rebeldes musulmanes en el sur del país]

Taseer: ¿Qué hay que hacer para pasarse al enemigo?

Butt: Apoyarle. Los japoneses tienen sólo 500 soldados en Iraq; el resultado es que han declarado la guerra al islam. China viene probando sus misiles nucleares desde el primer día en la provincia de Xinjiang; es una provincia musulmana, así que China es otro enemigo del islam. A mi entender, mientras no haya un gobierno islámico que haga tratados con esa gente, el mundo para mí es un enemigo. Pero habrá algunos a los que demos prioridad, así que no voy a empezar por atacar a los estados sudamericanos. Tengo enemigos mayores y más importantes, los que están influyendo directamente en el mundo musulmán, como América.

Taseer: En su condición de maestro y líder, ¿qué desearía del musulmán británico?

Butt: Yo diría que es necesario que todo musulmán se enorgullezca del islam, sin sentirse inferior, y leyera un libro de Mohammad Assad, un converso de Alemania en los años treinta. Yo entiendo que los británicos siguen mandando en el subcontinente, y que lo hacen a través del complejo de inferioridad. Infunden esa idea de que hay que seguir el modelo occidental para progresar. Fue una estratagema muy astuta de los británicos. Hace cien o doscientos años, sus servicios de seguridad eran mucho más inteligentes de lo que son hoy. Mi consejo a los musulmanes es que empiecen a salir de ese complejo de inferioridad, que empiecen a darse cuenta de que el islam es hermoso, que no se avergüencen de él. Si alguien dice yihad, no te dé vergüenza; si alguien dice hijab, no te dé vergüenza. Lo que Alá dice que es bueno es bueno, lo que dice que es malo es malo, no te dé vergüenza decir qué es bueno y qué es malo. Ése es mi consejo, enorgullecerse de ser musulmán, no sólo enorgullecerse, decirlo bien alto. Si ves una película realmente buena, vas y se lo dices al mundo entero: “Esa película es magnífica, no os la perdáis, tenéis que ir a verla”. Pasa igual con el islam. Si crees que es la verdad, si crees que es el modo de vida más hermoso, si crees que es la palabra divina de Alá, no te lo calles, díselo al mundo entero y no te avergüences. Los musulmanes británicos, en particular, tienen esta plataforma, porque lo que se diga en Londres o en Gran Bretaña puede llegar al mundo entero. Los musulmanes de Oriente Medio no tienen esa ventaja ni la libertad que nosotros tenemos. Debemos aprovecharla.

Taseer: ¿La acción militar forma parte del plan?

Butt: Si alguien quiere pasar a la acción militar, yo le animaría, porque Alá dice en la sura El Arrepentimiento: “De los creyentes pido su riqueza y su vida y los mejores de vosotros son los que combaten y matan y son muertos por mí”. Ésa es la promesa de Alá. Ésos son los que obtienen el éxito supremo. Para mí no hay nada más grande que el que uno vaya y mate por Alá o le maten por Alá.

Taseer: ¿Por qué atentados suicidas?

Butt: Hay una diferencia entre suicidio y martirio. El suicidio tiene que ver con la infelicidad, la depresión. Estas personas no son así. Estas personas tienen ansia de estar con Alá, estar con el Profeta, vivir con él, estar cerca de él. Son felices antes de cometer esas acciones. Probablemente están en el nivel más alto en que puede estar un ser humano antes de hacer eso. Son los más pacíficos y contentos. Hay una diferencia total y absoluta entre las operaciones de martirio y las operaciones de suicidio; en las primeras quieres hacerlo no porque estés harto, sino porque eres feliz de entrar en el paso siguiente de la vida, que es la otra vida. En las segundas, estás total y absolutamente harto de la vida.

Taseer: Usted declaró en el pasado haber reclutado británicos para operaciones de martirio. ¿Quiénes son?

Butt: La mayoría de los que, como yo, fueron a Afganistán después del 11-S eran instruidos. Comprendían la realidad de esta guerra, y muchos procedían de ambientes familiares sólidos. Tenían mujer, hijos; no tenían ninguna razón para marcharse. Pero sentían una llamada en su interior que les apremiaba a avanzar.

Taseer: ¿En qué posición está hoy el movimiento islámico radical en Gran Bretaña? ¿Va a más o a menos?

Butt: Yo sí que creo que el apoyo va en aumento. Para el público parece como si sólo un número minúsculo de musulmanes hicieran ruido, pero es que sólo un número minúsculo tiene el valor de decir lo que piensa. El resto no, sencillamente porque les preocupa que les persiga el gobierno.
(...)

Taseer: ¿Cómo ve su futuro?

Butt: Yo creo que tengo por delante un papel cada vez mayor. Ayer estuve hablando con cinco o seis hermanos de más edad sobre nuestros distintos papeles. Les decía que si yo tuviera pasaporte no estaría en este país, y no hacía más que decirles: “Todos tenéis pasaporte, no tenéis ningún problema, ¿por qué no os vais del país?”. Y entonces uno de los hermanos dijo una cosa muy bonita. Dijo: “En cada década o siglo Alá hace a alguien distinto, y así en un principio hubo pensadores políticos como Hassan al-Banna, Maududi, Sayeed Qutb. Pero ahora hemos llegado al lado más militante del islam, y ahora están Osama, Zawahiri, y el emir Khatab y Baseyev en Chechenia. A lo largo del tiempo, a cada uno le corresponde un papel”. Y yo sí que creo que me espera un papel mayor, y llegado el momento haré mis preparativos para desempeñar ese papel.

Taseer: El martirio, ¿no?

Butt: Absolutamente. Por eso me deprime de veras estar encerrado en este país, porque sé lo lejos que estoy de él. Sé que si me muriese estando dormido, no tendría la misericordia de Alá porque he sido una persona muy mala. Y no veo ninguna manera para mí de ir al cielo con la misma facilidad, si no es través del martirio.

Taseer: ¿A dónde iría si le devolvieran el pasaporte?

Butt: Probablemente al Yemen y Siria en primer lugar, porque en el Pakistán me reclaman en este momento por supuesta participación en un complot para asesinar a Musharraf.

Taseer: ¿Y después del Yemen y Siria? El enemigo al que acabaría enfrentándose serían los Estados Unidos, ¿no?

Butt: Sí. Es posible que América sea destruida estando yo vivo, es posible que yo tenga algo totalmente distinto que hacer. Pero necesito aprender árabe. Como persona que habla el inglés y el urdu, veo la belleza del islam desde fuera, pero realmente no puedo tener acceso sin el árabe. Es como tener una casa hermosa y sólo poder ver por las ventanas lo hermosa que es por dentro. Así es como yo considero el árabe. Yo creo que la lengua árabe me dará la llave para acceder a esas cosas a las que por ahora no tengo acceso. Una vez que aprenda árabe, inshallah, me adiestraré militarmente. Es como los judíos en Israel: el servicio militar es obligación de todos, hombres y mujeres.

Taseer: ¿Por qué lo ve usted como algo que acaba en la muerte? Hay muchos soldados que no piensan que el combate les lleve necesariamente a la muerte.

Butt: Porque la muerte para nosotros significa la etapa siguiente de la vida. Significa el comienzo de la vida eterna. Es algo que no podemos entender, abarcar ni apreciar realmente. Para mí es como cuando le dices a un niño: “No abras el armario”, y la curiosidad le puede y quiere saber qué hay ahí. Sólo que aquí no es por curiosidad; yo estoy seguro de que la siguiente etapa de la vida va a aventajar con mucho al placer de esta vida.

Taseer: ¿Espera la muerte con impaciencia?

Butt: Absolutamente. Siempre que se haga como es debido. Me aterra morir normalmente, hacerme viejo, gris.

Taseer: ¿No le parece que es un impulso egoísta, pensar únicamente en su propia salvación?

Butt: Como todo el mundo. La madre ama al hijo más que a nadie. Pero ni siquiera ella, en el día del juicio, mirará al hijo; Alá dice que pensará en sí misma, sólo en sí misma. En definitiva se trata de eso: yo voy a mi tumba, tú vas a tu tumba, al final cada uno va a su tumba. En este duniya (mundo), tenemos todo lo que podemos desear, pero en definitiva es por el bien de tu alma. Es el único punto del islam donde al individuo se le permite realmente ser egoísta.

Taseer: Usted ha pedido el martirio en Palestina, Cachemira, Chechenia: ¿qué tienen esas causas en común?

Butt: Todas son causas justas en las que los musulmanes están siendo atacados por un ocupante extranjero.

Taseer: ¿Pero por qué no es igualmente problemático un gobierno antiislámico, por ejemplo el del Pakistán?

Butt: Absolutamente. Ruego por que Alá acepte al hombre que hizo el segundo atentado contra Musharraf hace pocos meses. Lo hizo como mártir. Lo que hay en común para todos alrededor del mundo es la yihad, pero los lugares que usted ha citado –Chechenia, Palestina, Iraq, Afganistán- están ocupados. Luego están los no ocupados: Riad, Bali...

Taseer: ¿Qué tipo de fuerza o constitución psicológica hay que tener para ser mártir?

Butt: Hacen falta un montón de cosas. Tienes que estar en paz contigo mismo y tener esa visión abarcadora. Realmente es muy difícil. Es un nivel en el que yo no me encuentro, por ahora, sin sombra de duda. Omar Sheikh [el asesino de Daniel Pearl, educado en la London School of Economics] es el único musulmán británico que yo he conocido que esté en ese nivel... Creo que Mohammad Hanif y Omar Sharif [los dos musulmanes británicos que fueron a Israel como terroristas suicidas en 2003] estaban también en ese nivel. ¿Vio usted el vídeo de ellos que sacó Hamás? Se les veía tan felices, y yo aquí sentado, deprimido, quejoso, frustrado, y les veo que están tan felices y tan en paz con lo que van a hacer, que casi no puedo ni imaginar la piedad que tienen que tener para poder decir: “Alá, aquí estoy. Esto es lo que me has dado y esto es lo que te devuelvo”. Para eso está el lado espiritual del adiestramiento, y muchos de los campamentos -que ahora se han desmantelado- se concentraban en ese aspecto espiritual, en asegurar que sabes por qué lo haces. Como he dicho, no puede ser por curiosidad: tienes que saber que irás al cielo.

Taseer: ¿Usted piensa que matar a Daniel Pearl formaba parte de la lucha de Omar Sheikh por el islam?

Butt: Si mató a Daniel Pearl o no, no lo sé, si he de ser sincero.

Taseer: ¿Y si lo hizo?

Butt: Si lo hizo, estoy seguro de que islámicamente sabía lo que hacía.

Taseer: ¿Lo aprobaría usted si lo hizo?

Butt: Absolutamente; los periodistas siempre han sido utilizados como espías. Hasta Lawrence de Arabia, que era un espía, había empezado siendo periodista. Yo creo que Pearl era un espía: se merecía todo lo que le pasó.

(...)

Taseer: ¿Por qué no se han producido los ataques terroristas anunciados en los Estados Unidos y Gran Bretaña a raíz de la guerra de Iraq?

Butt: Si alguien atacara a Gran Bretaña, sería un total y absoluto descontrolado. No sería alguien que estuviera en la red... Quiero decir en la red de la yihad. Una bomba en Londres sería estratégicamente perjudicial para los musulmanes de aquí. La inmigración es blanda en Gran Bretaña; usted sabe lo mismo que yo que en Londres hay más musulmanes radicales que en ninguna parte del mundo musulmán. Una bomba haría peligrar la posición de todos. Tiene que haber un sitio donde podamos ir.

Taseer: ¿Así que hay un acuerdo general entre los diferentes grupos de no atacar a Gran Bretaña por razones estratégicas?

Butt: Desde luego hay una conciencia central de que no vamos a echar a perder algo por una foto mayor, sino que vamos a concentrarnos en nuestras zonas.

Taseer: ¿Por qué no más ataques en América?

Butt: América es mucho más difícil para entrar que Gran Bretaña; está tan lejos del resto del mundo.

Taseer: ¿Ve usted ataques futuros allí?

Butt: Desde luego lo que no veo es que se pare. Como se suele decir, al diablo cortarle la cabeza. Yo creo que la cabeza es América, y uno de los brazos es Gran Bretaña. Con cortar el brazo no haces nada; con cortar la cabeza sí, y por eso digo que los ataques son más probables en América.

(...)

Taseer: ¿Hay un número desproporcionado de pakistaníes que quieran tomar parte en este tipo de cosas?

Butt: En Gran Bretaña, la mayoría de los que yo conozco son de ascendencia pakistaní, y realmente están hartos del modo de vida británico (...) incluso de la cultura y las tradiciones pakistaníes no islámicas.

Taseer: ¿Como qué?

Butt: Eso de obedecer a tus mayores aunque estén equivocados, callar ante sus errores. Obligar a las mujeres a guisar y limpiar y no hacer otra cosa. Están hartos de esos estigmas.

Taseer: ¿Las mujeres tendrían un papel más fuerte en una sociedad islámica?

Butt: Ah sí, yo creo que las mujeres están en la vanguardia de esta guerra. Si nuestras mujeres pensaran correctamente, mi trabajo no sería necesario. Si nuestras hermanas enseñaran a los niños desde muy pequeños a amar la yihad, a amar a Alá, a vivir por Alá, a morir por Alá... Yo creo que les corresponde el mayor papel.

Taseer: Y no es por la situación económica de los pakistaníes.

Butt: Ya no. La mayoría de los pakistaníes de aquí están bien situados, tienen su casa en propiedad, ya no están pagando una hipoteca, muchos han ido a la universidad, no tienen problemas. Los musulmanes que tienen problemas son los somalíes y los bangladesíes, ésos son los económicamente desfavorecidos. (...)

(...)

Taseer: ¿Siente algún remordimiento por utilizar las libertades de un país para atacarlo? En cualquier país musulmán estaría en la cárcel.

Butt: Será la sangre británica que llevo dentro. Los británicos se han hecho famosos durante siglos por aprovecharse de los recursos de todo el mundo. Cuando se adueñaron de la patria de mi padre, el subcontinente, rapiñaron los recursos (...). Yo me quedo con mis creencias islámicas. No hago más que secundar una cualidad del pueblo británico.

Taseer: ¿Una tradición de engaño?

Butt: Sí.

Taseer: ¿De veras lo ve como engaño?

Butt: Sí, la guerra es engaño.

Taseer: Esto es una guerra, ¿no?

Butt: Yo no lo veo de ningún otro modo.

Taseer: Entonces ¿qué piensa de un grupo como al-Muhajiroun, que parece decir que es una guerra pero se niega a reclutar?

Butt: Es su tarjeta para salir de la cárcel. (...)

Taseer: Si es una guerra harán falta soldados, ¿no es cierto?

Butt: Sí. Yo no soy soldado. Mi cometido es tratar de usar los medios occidentales para comunicar nuestro mensaje. Recuerdo que hablé con un maulana (maestro) al que respeto mucho. Yo decía: “Tengo realmente ganas de ir a luchar”. Y él me dijo: “Mira, tú tienes acceso a muchas cosas que nosotros no tenemos. Ve y utilízalas, la guerra tiene muchos frentes. Nosotros no podemos ir a Gran Bretaña. ¿Crees que aquí nos faltan muyahidines? Los tenemos a cientos y miles. Tú eres de Gran Bretaña, puedes usar los medios, hablas su idioma, eres una persona instruida, tienes pasaporte, ve y utilízalo. Cuando te llegue la hora de luchar, si Alá lo quiere, ya lo harás. No te preocupes por eso”. Así que la guerra tiene muchos frentes, y entretanto ese egoísmo que usted decía queda aplazado hasta que llegue a una edad en la que pueda decir: “Ya he hecho todo lo que podía, tengo que pensar en mi alma”, y entonces, inshallah, iré a luchar.

(...)

Taseer: ¿Cómo fue su experiencia universitaria?

Butt: Hasta que llegamos nosotros [a Wolverhampton] no había habido actividad islámica. Éramos un grupo de quince, y decidimos ir todos a la misma universidad, y en un par de meses reclutamos a diez o quince más y nos lanzamos de una manera muy explosiva. Teníamos semanas de conciencia islámica, exigimos una sala de oración, lugar para las abluciones.

Taseer: ¿Fue radical?

Butt: Fue absolutamente radical y yo creo que las autoridades universitarias se sintieron realmente, realmente amenazadas. Recuerdo que hasta tuvimos visitas de los llamados jefes de la comunidad musulmana, que decían: “¿Qué estáis haciendo?”. Wolverhampton sólo es un pueblo, pero lo llenamos de pegatinas. Fue una experiencia francamente buena, radicalizamos mucho la universidad.

(...)

Taseer: Sé que es una pregunta difícil, pero ¿qué desea usted para el orden global, cómo le gustaría verlo reajustado?

Butt: No espero verlo durante mi vida. Hace 1.400 años había una pequeña ciudad-estado en Medina, y en diez años del Profeta (la paz sea con él), el islam se había extendido Egipto y hasta Persia. No veo por qué el resto del mundo, la Casa Blanca, el número 10 de Downing Street, no haya de estar bajo la bandera del islam. Y eso es lo que creemos: vamos a poner la base para que el islam traiga verdadera paz, verdadera seguridad al mundo.

Taseer: ¿Habrá mucha matanza?

Butt: No veo cómo no. Incluso lo que digo es muy ingenuo. Yo veo al islam traer la paz a la humanidad por un tiempo corto, pero como el hombre es como es, muy rebelde y arrogante, naturalmente habrá rebelión.

Taseer: Ha hablado de martirio para usted. ¿Mandaría a sus hijos al martirio?

Butt: Tiene gracia que me haga esa pregunta porque mi madre está arreglando las cosas para que me case. A diferencia de la tradición pakistaní, que no permite que hables antes con la chica, yo me he cuidado de hablar con la hermana, conocerla, ser compatible con ella. Obviamente no voy a salir con ella ni a cortejarla.

Taseer: ¿Alguna vez salió con chicas?

Butt: No, jamás en la vida. Es una cosa que realmente no me ha interesado jamás. Empecé a practicar más o menos a la edad en que la mayoría de los chicos empiezan a interesarse por las chicas. Pero siempre le he dicho a mi madre que yo tenía que casarme con alguien de mis mismas ideas. Tiene que ser por lo menos tan radical como yo, si no más. Ya le he dicho, a la hermana a la que me ha prometido mi madre, que espero que sea mártir antes que yo y que espero que mis hijos sean exactamente lo mismo. ¿Se acuerda del asedio al teatro de Moscú? Todas aquellas hermanas... al verlo, le dije a mi madre: tienes que casarme con alguien así, yo no me caso con nadie que no tenga esas ideas. Mi madre ha encontrado a alguien de ideas tan firmes como aquellas hermanas. Yo miré aquello y ese día me sentí muy avergonzado, unas mujeres haciendo el trabajo de los hombres musulmanes y nosotros aquí sentados mientras ellas hacían aquella imponente demostración de valor.

Taseer: ¿Alguna vez ha tenido un desliz moral en lo que se refiere al islam?

Butt: Absolutamente, somos humanos, todos tenemos nuestros deslices. Ayer les decía a mis hermanos que lo que siempre temo si muero mañana sin morir mártir es ir al infierno. No me veo yendo al jannat (cielo) con las acciones que he hecho, es tan poco lo que he hecho por el islam. Hay tantas cosas en mi carácter que me encantaría mejorar. Me veo como un musulmán muy débil que sólo puede ir a mejor.

Taseer: ¿Alguna vez ha bebido alcohol?

Butt: No, ni he fumado nunca un cigarrillo.

(...)

Taseer: Dígame, ¿por qué aceptó esta entrevista?

Butt: A diferencia de otros musulmanes, comprendo el poder de los medios. En la universidad estudié un módulo que me enseñó cómo han impactado los medios en la política. Me di cuenta de que los medios son probablemente el instrumento más poderoso, más aún que la acción militar: utilizando los medios transformas a las naciones, la opinión pública (...). Para mí, cuanto más se nos vea mejor. Aunque lo que digamos se altere y se tergiverse y se saque de contexto, sigo pensando que mejor islam tergiversado que ningún islam. Consecuentemente, aunque haya diez personas que me critiquen, mientras haya una que esté de acuerdo conmigo, se habrá cumplido ese objetivo.

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2006/08/14

El fundamento doctrinal de la yihad

"Belicismo y espiritualidad: una caracterización del yihad islámico" es el título de un utilísimo resumen histórico del fundamento doctrinal de la yihad publicado en 2001 por la arabista española Nieves Paradela, que se puede descargar de la red (formato pdf) aquí.

Desde su origen en los textos fundacionales del islam y su evolución a través de los siglos hasta sus formulaciones modernas y su revitalización por parte de los ideólogos del islamismo actual -los Hermanos Musulmanes, Qutb, al-Maududi-, el mandato de la lucha contra el infiel aparece muy claramente explicado en el estudio de Paradela, que en 20 páginas rebosantes de información esencial ha sabido exponer con rigor lo que otros se empeñan en disimular o tergiversar con ríos de tinta (de la de calamar). Un documento, pues, que no merece sólo ser leído, sino impreso y conservado en la carpeta de los materiales de referencia.

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2006/08/09

La nueva Internacional

No había que ser un lince para ver el eje Teherán-Caracas en diciembre de 2005. Al hacerlo pasar entonces por Madrid, ¿pensábamos principalmente en el "gobierno" de España, o sólo en determinados individuos? ¿Lo creíamos así de serio? ¿Nos hacíamos la ilusión de bromear un poquito? Ya da lo mismo; ante la brutalidad que desde entonces ha adquirido el proceso, lo único ameno a escala local es preguntarse qué papel pretenderán hacer los nuestros en la infame alianza de ayatolás, cuadrumanos y cocaleros.

En la escala grande que quita el sueño, no falta quien siga el hilo dentro del mundo hispano: por ejemplo, esta página del esperanzado La Nueva Cuba.

El sitio francófono de la resistencia iraní Iran-Resist -visítenlo, por favor- publicó el 31 de julio este artículo que traducimos (hay enlaces en el original):


Las redes sudamericanas del Irán y Hizbolá

En junio de 2006 la policía ecuatoriana declaró haber desmantelado una red de tráfico de drogas que operaba en el Ecuador, Colombia, Brasil y los Estados Unidos, y cuyas ganancias iban destinadas en su mayor parte a Hizbolá. La información se publicó en el Daily Telegraph y recogida por Courrier International.

Según la policía ecuatoriana, esa red enviaba al Líbano cerca de un 70 % de sus ingresos. De la veintena de personas interrogadas en el marco de la operación, varias serían de nacionalidad siria o libanesa. La red estaba dirigida por el libanés Radi Zaiter, dueño de un restaurante en la capital ecuatoriana, detenido la semana pasada en Colombia. Tiene pendientes varios procesos por narcotráfico, especialmente en Francia, que solicita su extradición hace cuatro años. Según los investigadores, la red enviaba cocaína mediante “mulos”, viajeros que llevan la droga oculta en el tubo digestivo. Destino: Estados Unidos, Alemania, Francia y Oriente Medio.

Hace tiempo que el Departamento de Estado estadounidense acusa a los terroristas islámicos de actividad en América Latina, en particular gracias a las comunidades árabes y palestinas de Brasil, Paraguay y Colombia. Su misión consiste en esconder a fugitivos y recaudar fondos. La existencia de tales redes se conoce hace años: a mediados y finales de la década de 1990, analistas estadounidenses y colombianos del narcotráfico descubrieron que las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) estaban en el centro del sistema. Las FARC controlan las explotaciones agrícolas, la producción y la exportación de cocaína en sus zonas de influencia, y cada año obtienen de la droga hasta 300 millones de dólares.

En el primer trimestre de 2005, operaciones conjuntas de los servicios de información y policía de los gobiernos de Colombia y Honduras lograron apresar una cantidad importante de fusiles de asalto AK-47 (Kalashnikov) y M16, metralletas M60, lanzagranadas y municiones. Las armas incautadas debían ser entregadas a las FARC a cambio de dos toneladas de cocaína. Con el apoyo militar de Hugo Chávez, que proyecta adquirir dos plantas de fabricación de Kalashnikovs, la droga dejará de ser moneda de cambio para conseguir armas y aportará importantes ingresos a las FARC y sus aliados. Por otra parte, para los islamistas el tráfico de drogas reviste un aspecto de narcoyihad, que a su rentabilidad une la destrucción del enemigo. Como aquí hemos afirmado, existe un potente eje antioccidental (arábigo-sudamericano o islamomarxista), en el que Venezuela desempeña el mismo papel que el régimen de los mulás en el mundo de los musulmanes integristas.

Hay que añadir que Venezuela acaba de ser admitida en la Liga Árabe con rango de observador. Su admisión será oficial en septiembre de 2006, cuando el secretario general de la Liga Árabe, Amr Moussa, viaje a Caracas para la firma del protocolo de acuerdo relativo a la acreditación de Venezuela en el seno de esa organización regional. Mohamed El Baradei, de quien ahora se sospecha que pudiera estar ayudando activamente a los mulás a preparar sus alegaciones para escapar a las sanciones de la ONU, tiene fama de ser muy próximo a la Liga Árabe. Esta organización ve con buenos ojos la adquisición de tecnología nuclear por el régimen de los mulás, adalid de la lucha contra Israel.

El 16 de julio, Ahmed Benhelli, secretario general adjunto para asuntos políticos de la Liga Árabe, expresó el apoyo de los estados árabes a Venezuela en su deseo de suceder a Argentina como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Si esa posibilidad se materializara, los partidarios de la bomba nuclear al servicio del islam político ganarían un seguro aliado en el Consejo para bloquear procedimientos disciplinarios contra el régimen de los mulás. Antes de iniciar una gira de visitas a sus aliados rusos, iraníes y qataríes (patrocinadores éstos de la cadena islamista Al Jazira), Chávez había organizado en Caracas, el 18 y 19 de julio, la segunda Cumbre América del Sur-Países Árabes (ASPA).

Algunos hechos. Las redes latinas de Hizbolá le procuran ingresos suplementarios. Hugo Chávez sostiene a las FARC y a Evo Morales, dos partidarios del comercio de cocaína. La Liga Árabe sostiene a Hugo Chávez. Rusia sostiene a Chávez y le proporciona armamento avanzado. Hace algunos meses el secretario general de Hizbolá, Hassán Nasralá, afirmó que el eje antiamericano se extendía de Beirut a Venezuela, y que, por consiguiente, Hizbolá era aliado de Chávez en Venezuela, de las FARC en Colombia, de Morales en Bolivia.

Al margen de la comunidad de los ricos occidentales se está formando un eje de países que se consideran sus víctimas. Esta alianza utilizará palancas energéticas y militares, pero también medios terroristas, para erigirse en una potencia creciente sobre el escenario internacional. Su objetivo es hacer retroceder al gigante americano, que no acaba de ganarse el apoyo de sus aliados europeos.

Así, se ha visto a Europa acoger con los brazos abiertos a los enemigos de los Estados Unidos: Evo Morales el cocalero, Chávez el populista de izquierda (pero) favorable a los mulás, y los propios mulás.

Chávez, la Liga Árabe y Rusia sostienen el derecho (incondicional) del Irán al armamento nuclear, porque los mulás cuentan con comodines esenciales en esta partida de póquer internacional (antiamericana): los mulás financian y equipan a los terroristas iraquíes y libaneses, tienen también redes en África e incluso en Europa, son amigos de Corea del Norte y financian sus misiles, y, en fin, están en el centro de una crisis nuclear que podría dotar a esta alianza de una disuasión nuclear de nueva generación, que combinaría la fuerza nuclear con el terrorismo internacional (1).

Y añadía:

El único punto débil de los mulás es el pueblo iraní, hostil a sus gesticulaciones y a su política, que aísla al Irán en el escenario internacional. Un cambio de régimen en favor de un régimen patriótico y laico (y por tanto popular) salvará al mundo de los horrores de una confrontación de la que hemos tenido muestras en el sur del Líbano.

(1) Disuasión atómica de los mulás: El régimen de los mulás no ejercerá una disuasión basada en la calidad ni en la potencia de su bomba, sino en la calidad del ataque, que será un ataque terrorista; por ejemplo, una bomba de plutonio detonada a bordo de un avión civil. Un ataque de ese género burlaría todos los sistemas de defensa o de detección de lanzamiento de misiles balísticos. Un ataque de ese género permitiría destruir simultáneamente varios objetivos en diferentes ubicaciones, y además el estado iraní quedaría a resguardo porque el ataque no sería lanzado desde suelo iraní. Tal es la disuasión de los mulás, la combinación del arma nuclear con el terrorismo tipo 11 de septiembre.

Y por ser de hoy mismo, lógicamente enviamos al lector de aquí a la impresionante Tercera de ABC, que hace pocos años no habríamos podido imaginar salida de la pluma del decano del arabismo mundial, el siempre mesurado Bernard Lewis: "El 22 de agosto". Señores, así están las cosas; conviene empezar a creérselo.

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2006/08/08

Oriente Medio, América Latina, islam: el día a día

Va de recomendaciones que ya hemos hecho pero repetimos. Frente al letargo general y su astuto cómplice la desinformación interesada, dos sitios de imprescindible visita diaria: Nuevo Digital y el GEES.

Léanlos, léanlos, léanlos.

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2006/08/05

La mujer en la doctrina islámica: un breve resumen


Meses atrás señalamos esta compilación de textos sobre el islam en español. Ahora queremos destacar el titulado "Estatuto jurídico y condición de la mujer en el Islam", que en su primera parte ofrece la justificación textual de los principales componentes de la visión islámica de la mujer y sus derechos mediante citas literales del Corán, los hadices y otras fuentes autorizadas. Ese anclaje en los textos ortodoxos le concede un gran valor, por lo que recomendamos encarecidamente su lectura íntegra, aquí. Al mismo tiempo, para comodidad de nuestros lectores y a efectos de comparación con lo que pronto publicaremos sobre la situación actual de las mujeres en el Irán y otros países musulmanes, hemos creído conveniente reproducir los enunciados de ese resumen -redactados por J. M. S.-, sin las citas que acompañan a casi todos ellos. De este modo el lector podrá hacerse fácilmente una primera idea de las cuestiones básicas.

Lo añadido entre corchetes es nuestro.


Estatuto jurídico y condición social de la mujer en la cultura islámica
por J. M. S. (texto abreviado)

Introducción

El fundamento de la condición jurídica y social de la mujer musulmana es el Corán y el hadiz. Sobre estas bases fue edificado el derecho islámico por el consenso de la umma, la comunidad musulmana, consenso que no es a la postre sino el de los letrados: “La práctica se basaba en la doctrina unánime de los estudiosos de la religión” (Schacht). La Muwatta de Malik ibn Anas, por ejemplo, constituye la autoridad exegética de los seguidores de la escuela maliquí sobre los textos canónicos. Uno de los más importantes letrados que llevaron a cabo la tarea interpretativa fue Ghazzali (Algacel, 1058-1111), con el cual se clausura la puerta de la interpretación o ijtihad. No es aquí objeto de consideración la cuestión de la verdad del hadiz, a la que [se] han consagrado páginas destacadas: Bukhari descartó como ficticios la mayoría de los que circulaban en su tiempo, admitiendo en su Sahih sólo una pequeña proporción como auténticos. Hurgronje y Schacht afirmaron que todas las tradiciones, incluidas las que Bukhari consideró auténticas, habían sido creadas mucho después de la época a la que hacían referencia. El hadiz tiene como una de sus misiones primarias explicar y comentar el Corán; sirve también para autorizar la ley a la que afecta, así como también en general las costumbres admitidas por la comunidad; merece por tanto ser tomado en suma consideración. [...]

La condición de inferioridad de la mujer

El hombre y la mujer no son iguales. Su desigualdad procede de la disposición creadora de Alá y es esencial, ontológica: el hombre es superior a la mujer. De ahí deriva la diferencia de derechos y obligaciones para unos y otros.

La mujer ha sido creada para el hombre: es uno de los milagros de Alá.

Sin embargo, el Corán “afirma la igualdad de trabajos de los sexos y la unidad de origen de ambos sexos” (Rafiqul-Haqq y Newton).

El hombre tiene autoridad sobre la mujer, por la preferencia que Alá le ha concedido y por los bienes que gasta a favor de sus mujeres. Éstas han de obedecer al jefe de la familia, su padre o abuelo paterno, o a su marido, si están casadas.

La autoridad del marido es omnímoda, mientras no vaya en contra del islam: la mujer no puede salir de casa ni admitir en ella a ningún hombre, buscar trabajo, realizar oraciones o ayunos extraordinarios o dar limosna, sin su consentimiento.

El matrimonio musulmán

La mujer se convierte por el matrimonio en una “especie de” esclava en manos de su marido. No tiene la condición del esclavo, no puede ser vendida y tiene derechos de los que éste carece, pero sí comparte cierto grado del sometimiento a la autoridad de su amo.

La mujer, o más bien su cuerpo, es una propiedad del marido, como un campo labrado del que éste dispone para la siembra.

Cuando la muchacha es púber y virgen, su matrimonio es concertado por su padre (o abuelo paterno).

Hay que deliberar con la mujer que ya ha estado casada antes de darla de nuevo en matrimonio. En cuanto a la mujer que es virgen, consiente el matrimonio con su silencio: se puede decir en este caso que quien calla, otorga.

El matrimonio es un contrato, que tiene ventajas e inconvenientes.

El contrato matrimonial es realizado por el novio y el tutor matrimonial de la novia, sin que la presencia de ésta sea necesaria.

La dote desempeña un papel relevante: el marido compra mediante ella el derecho a disponer de las partes íntimas de su mujer. “El objeto del contrato es, para el marido, el derecho a la mujer; para la mujer, el derecho a recibir el mahr o sadaq, dote nupcial estipulada... Es nulo el matrimonio sin el pago del mahr. Si después de formalizado el contrato, éste se rescinde antes de que se haya consumado el matrimonio, la mujer tiene derecho a percibir la mitad del mahr, Corán 2:237” (Islamología, II, p. 567).

Si la novia pretendía ser virgen antes de casarse, pero el marido descubriera que está embarazada, el hijo que nazca será el esclavo del marido y la mujer será tratada como fornicadora.

Es recomendable que el marido dé a la novia una dote moderada. Que la mujer exija una dote elevada es un acto reprobable.

La poligamia

Al hombre le está permitida la poligamia (poligamia poliginia), con la condición de tratar a sus esposas equitativamente. El hadiz la recomienda: los mejores musulmanes son los que tienen mayor número de esposas.

La mujer también tiene sus derechos: su marido debe respetar sus bienes, proveer a sus necesidades y tratarla equitativamente; pero no se encuentra entre ellos el de casarse con varios hombres (poliandria).

El marido debe tratar equitativamente a sus esposas, si las tuviera: la igualdad se refiere únicamente a los gastos y a los regalos que el marido les da, y a las noches que pasa con ellas; el amor y las relaciones íntimas no dependen de su voluntad, amarlas por igual no es posible (Algacel).

El número de esposas con que un musulmán puede estar casado al mismo tiempo es de cuatro.

Mahoma no tuvo esta limitación, y poseyó al menos diez esposas legítimas simultáneamente, sin contar las concubinas.

[Inciso: Conviene conocer la “revelación” por la que Mahoma se declara a sí mismo excepcionalmente eximido de la norma: “¡Profeta! Hemos declarado lícitas para ti a tus esposas, a las que has dado dote, a las esclavas que Alá te ha dado como botín de guerra, a las hijas de tu tío y tías paternos y de tu tío y tías maternos que han emigrado contigo y a toda mujer creyente, si se ofrece al Profeta y el Profeta quiere casarse con ella. Es un privilegio tuyo, no de los otros creyentes – ya sabemos lo que hemos impuesto a estos últimos con respecto a sus esposas y esclavas, para que no tengas reparo. Alá es indulgente, misericordioso.” (Corán 33:50, traducción de J. Cortés)]

El musulmán puede casarse con musulmanas o con mujeres dhimmíes [esto es, judías o cristianas]. Le está prohibido casarse con mujeres infieles o asociadoras [esto es, “politeístas”].

La mujer musulmana sólo puede contraer matrimonio con varones musulmanes. No puede casarse con un hombre de otra fe a menos que éste se convierta antes al islam.

Deberes de la mujer casada

La mujer debe atender solícitamente los requerimientos de su marido.

La mujer musulmana debe vestirse y actuar recatadamente ocultando sus encantos naturales.

Después de los primeros tiempos del islam, se extendió la reclusión y el velo en las ciudades-fortaleza instaladas en los territorios conquistados.

El marido musulmán tiene derecho a corregir a su mujer.

El marido tiene derecho a golpear a su mujer: nadie le preguntará por qué razón. La exhortación de pegar a la esposa desobediente no es una aberración, curiosidad, concepto aberrante, o elemento aislado, en la consideración islámica de las mujeres[;] más bien, el mandato de golpear a las esposas desobedientes está fundado sobre la condición subordinada de la mujer en el islam.

En su versión del Corán, Yusuf Ali añade a la traducción literal, poniéndolo entre paréntesis: “A aquellas mujeres que temes que sean desobedientes, amonéstalas (primero), (a continuación), niégate a compartir sus lechos; (y en último término) golpéalas (ligeramente)”. Estas adiciones no se encuentran en otras traducciones, y sin duda Yusuf Ali está pensando en suavizar su versión para el lector occidental.

El marido debe efectuar la corrección de la mujer ciñéndose a ciertos procedimientos y normas, no todo le está permitido, como dejarse llevar por la violencia del arrebato pasional. La obra de corrección ha de tener el marchamo de la racionalidad. El juicio y la decisión de corregirla dependen absolutamente del marido.

Cuando el marido teme la desobediencia de su mujer, el Corán le recomienda el uso de la violencia y el abandono sexual. Pero cuando una mujer teme la desobediencia de su marido, recomienda a ésta la diplomacia.

[Inciso: Las palabras “desobediencia de su marido” parecen un desliz del autor, a la vista de la cita coránica inserta en este punto: “Y si una mujer teme malos tratos o aversión por parte de su marido, no hay inconveniente en que se reconcilien, pues es mejor la reconciliación”. (Corán 4:128)]

El hadiz, por otra parte, encarece a los hombres el tratar bien a las mujeres que dependen de ellos.

El repudio

Talaq, repudio, tiene en árabe la significación radical de verse libre de atadura. Por el talaq renuncia el marido en forma definitiva e inmediata a cuantos derechos le competen sobre la mujer por razón de su matrimonio. Los juristas defienden esta resolución citando el Corán, 2:237, que pone el vínculo en manos del marido, y recuerdan que el matrimonio se asimila a una venta, y el comprador puede renunciar en cualquier momento a los derechos sobre lo adquirido.” (Islamología, II, p.568)

El marido tiene la facultad de repudiar a su mujer. Puede repudiar a sus cuatro mujeres a la vez y tomar otras cuatro. El divorcio es lícito, pero no es un acto recomendado.

También se recomienda al marido, en caso de aversión por su mujer, que la soporte con paciencia.

El marido debe tener en cuenta la opinión de su padre: si éste tiene aversión por su nuera, debe divorciarse.

El marido tiene derecho de repudio sin tener que justificar ante el juez su decisión.

La repudiada debe esperar un periodo prescrito (‘idda) para comprobar que no está embarazada.

El marido puede volver a tomar a su mujer durante el periodo de espera.

Durante la ‘idda una esposa divorciada recibe su pensión y tiene derecho a alojamiento, con tal que el divorcio no sea irrevocable.

No hay pensión de manutención ni alojamiento para la esposa que ha recibido el divorcio irrevocable.

La mujer no puede repudiar a su marido. En ciertas circunstancias, el divorcio es obligatorio para ella, por ejemplo, cuando su marido apostata, o cuando ella se convierte al islam siendo su marido no musulmán, o cuando el marido es dado oficialmente por desaparecido.

El marido musulmán puede conceder a la esposa la opción de continuar con el matrimonio o disolverlo.

La mujer no debe pedir a su marido que se divorcie de ella. Podría solicitar el divorcio, pero éste se convierte en motivo de reprobación para ella y la pone en una situación sociológica muy frágil (Samir K. Samir).

Si, de todas formas, la mujer solicita el divorcio, debe compensar a su marido.

Cuando el marido pronuncia por tres veces (sucesiva o simultáneamente) la fórmula de repudio: “Queda repudiada”, el divorcio es definitivo. Después del divorcio definitivo, para volver con la esposa tres veces repudiada es necesario que ésta se case con otro hombre y consume el matrimonio, incluso aunque ella esté deseosa de volver con su verdadero marido. El hombre que realiza la tarea de volver a hacer legítima a la mujer con su marido se denomina el muhalil, “el que legitima” de nuevo el matrimonio con el primer esposo.

Derechos de las coesposas y concubinas

Las coesposas tienen teóricamente derechos iguales. En la práctica, ante la amenaza de repudio, una esposa puede preferir renunciar a estos derechos a favor de las otras, para que el marido la mantenga en su harén. ¿Qué protección tiene la mujer repudiada que queda sin familia? De esta cuestión no se trata en la jurisprudencia islámica.

Swada, una de las esposas más antiguas de Mahoma, después de Khadija, renunció a sus derechos a favor de la esposa preferida, ‘Aicha.

El marido debe pasar un número igual de noches en el apartamento de cada coesposa, con la excepción de cada nuevo matrimonio, para el que se le concede una prórroga de tres o siete noches.

El concubinato ilimitado está permitido al marido. Las concubinas pueden ser esclavas o prisioneras de guerra. La esclava concubina que da a luz un hijo a su amo (umm walad) adquiere el derecho de que no puede ser vendidad, y a la muerte del amo obtiene la libertad. Pero no puede ascender a la categoría de esposa legítima.

En teoría, el concubinato fue una alternativa a la poligamia. En la realidad histórica, se produjo poligamia más concubinato.

Matrimonio temporal

El matrimonio temporal o de placer, muta’h, fue autorizado por Mahoma en los primeros tiempos del islam y prohibido poco después. Todavía está vigente entre los chiítas.

Derechos de la mujer

A la mujer le corresponde una parte de la herencia menor a la del varón (del mismo grado). Y el islam reconoce como herederos a los parientes cognados (por parte de la esposa).

En la experiencia histórica, se ve que no siempre se ha respetado o se respeta el derecho de la mujer a la herencia. Las esposas dhimmíes de un varón musulmán no tienen derecho a heredar de éste si no se convierten al islam.

Las penas por delitos cometidos contra la mujer reciben la mitad del castigo que [por] los cometidos contra el varón. La diya o precio de sangre por homicidio de una mujer constituye la mitad que la del varón.

La mujer recibe un castigo igual que el hombre por la misma falta.

O puede recibir un castigo mayor que el varón, como ocurre en el caso de faltas contra la castidad (homosexualidad).

En caso de apostasía, la mujer es encarcelada hasta que vuelva al islam, mientras que el varón apóstata es ejecutado. La apostasía de la mujer es castigada menos duramente que la del hombre: quizá por ser un delito que pone de manifiesto una deficiencia intelectual –que el islam presume en la mujer–.

No obstante hay tradiciones que afirman que es lícito matar a la mujer que ha apostatado.

Según la escuela maliquí, el derecho de custodia (hadana) pertenece a la madre, después del repudio, y dura hasta que el muchacho tenga poluciones nocturnas (la pubertad), y, para la muchacha, hasta que se case y entre en la morada del marido (al-Qayrawani, La Risala, p. 199). Los hijos han de ser educados como musulmanes obligatoriamente, aunque la madre sea cristiana o judía.

Los deberes del marido para con la esposa consisten en proveer a las necesidades de ésta y en velar por que cumpla con sus obligaciones religiosas; los deberes convenientes para la mujer son el gobierno del hogar, el cuidado de los hijos y atender a los requerimientos del marido.

El hijo de un musulmán y una mujer dhimmí es necesariamente musulmán. Si la madre muere con el niño en su seno, no puede ser enterrada en un cementerio cristiano o judío.

El testimonio de la mujer en juicios por delitos castigados con penas hadd (pl. hudud) no es admitido. Las penas hadd están establecidas en el Corán: amputación, latigazos, crucifixión, lapidación para delitos graves: robo, fornicación, embriaguez, apostasía, adulterio... En delitos menores, su testimonio vale la mitad que el del varón, a causa de su deficiencia de inteligencia y falta de memoria.

La mujer alcanza la mayoría de edad antes que el varón: requisito para que pueda contraer matrimonio.

La mujer no puede desempeñar el oficio de cadí ni ejercer como imán ni predicador en la oración ritual.

La mujer musulmana no puede hacer sola un viaje de un día y una noche de distancia sin compañía del mahram protector, el pariente “con quien no es lícito el matrimonio”.

La circuncisión femenina no es obligatoria; tampoco la masculina. La mutilación genital es una práctica extendida en países islámicos.

Cualidades y defectos de la mujer

La mejor esposa es la más prolífica.

La mujer estéril es un deshonor para su marido: se recomienda que se divorcie de ella.

Mahoma aconsejó no casarse con mujeres estériles.

Las vírgenes fueron, en general, recomendadas. Pero en ciertos casos era preferible elegir a una mujer con experiencia.

La mujer no puede acrecentar el honor de la familia, salvo dando a luz a un hijo varón, pero puede hacer que el honor familiar disminuya o se pierda.

La mujer es deficiente en inteligencia. ¿Por qué es [sic] así? Porque su testimonio vale la mitad que el del varón y porque no puede rezar durante la menstruación.

No se está describiendo la deficiencia de la mujer en los primeros tiempos del islam, sino la condición de la mujer en toda época, vinculada al Corán y válida hasta el día de la Resurrección. De hecho, “la expresión ‘naqisatan ‘aqlan wa dinan’ (deficiente en inteligencia y religión) es uno de los lemas y axiomas de la vida de las masas en los países árabes” (Rafiqul-Haqq y Newton).

La menstruación es un mal. Es un defecto de las mujeres[,] que no pueden rezar ni ayunar durante sus periodos.

“Las reglas de la pureza prevén que yo no pueda saludar a una mujer, porque podría tener la menstruación que la hace impura y, al tocarla, también yo quedaría impuro” (Samir Khalil Samir).

La presencia de la mujer es funesta para el hombre; puede invalidar la oración ritual. La mujer es aciaga, como la casa, los caballos, los camellos, etc. La azalá puede ser anulada por la aparición de una mujer frente al orante.

La mujer es imperfecta, pero el marido tiene que tomarla tal como es para obtener beneficio de ella.

Nada es más perjudicial al hombre que la mujer.

Las mujeres despojan a los sabios de su sabiduría.

Entre las criaturas inferiores, la mujer goza de la capacidad de dominar a los hombres a causa de la excitación sexual.

El marido no debe dejar la autoridad familiar en manos de su mujer: más bien está obligado a educarla mediante la contradicción. El islam supone que la mujer no sabe controlarse, y el marido, que como hombre es capaz de hacerlo, tiene el cometido de educarla.

Los pueblos gobernados por mujeres nunca tendrán éxito.

Sólo los hombres recibieron la revelación. Alá sólo ha enviado a hombres como mensajeros, no a mujeres.

Según el islam, sólo tres mujeres han llegado a la perfección, mientras que son muchos los hombres que han alcanzado dicho rango.

Las mujeres no suelen ser nombradas en el Corán por sus nombres propios, sino por apelativos: “madre de”, “hija de”, “esposa de”.

El hombre goza de un elevado rango junto a Alá, en comparación con la mujer. Si Alá permitiera la prosternación a otro que a Él, la mujer debería hacerlo ante su marido, por el “particular derecho” sobre ellas.

Sólo el varón tiene obligación de orar en la mezquita. Para la mujer es un mérito rezar en la casa.

La mujer está exenta de participar en la guerra santa: su yihad es la peregrinación.

Alá ha ordenado a los hombres el matrimonio. El matrimonio es un gran bien, aconsejado a las mujeres por Mahoma, como un camino eficaz para obtener la salvación.

Todos los profetas están casados: “En cuanto a Jesús (la paz sea con él), se casará cuando descienda a la tierra y tendrá hijos” (Algacel). El matrimonio forma parte de la tradición musulmana. Si no puede casarse, el musulmán deberá ayunar.

Si el marido está satisfecho de su mujer, ésta va al paraíso.

Pero la mayoría de los habitantes del infierno son mujeres: sus maridos posiblemente no estén satisfechos de ellas.

La ingratitud hacia sus maridos ha conducido a muchas mujeres al fuego.


En la página original se hallarán referencias bibliográficas y otras informaciones.

Es interesante observar a los actuales propagandistas del islam en sus esfuerzos por hacer tragar la amarga píldora de la desigualdad femenina, a la que de ningún modo parecen dispuestos a renunciar. Entre infinitos ejemplos citaremos aquí un par de muestras de lo que sostiene el sitio Inforislam (La mujer en el islam: islam vs. judeocristianismo), tras un comienzo no demasiado prometedor:

La situación de la mujer en el Islam no plantea problema alguno. La actitud del Corán y de los primeros musulmanes testimonia el hecho de que la mujer es, por lo menos, tan vital para la vida como el hombre y que no es inferior a él, ni pertenece a una de las especies inferiores.

O sea, que el islam reconoce que la mujer es necesaria para la vida, y que no es un mono ni un cerdo (como los antepasados de los judíos). Respiramos aliviados.

Que el testimonio de una mujer valga la mitad que el de un hombre se justifica así:

En algunos casos de atestiguación de determinados contratos civiles, se requieren dos hombres, o bien un hombre y dos mujeres. Tampoco esto indica que la mujer sea inferior al hombre. Es una medida para asegurar los derechos de las partes contratantes, porque la mujer, por regla general, no está experimentada en la vida práctica como el hombre. Esta falta de experiencia puede perjudicar a cualquiera de las partes en un contrato dado. Por eso, la ley requiere que por lo menos testifiquen dos mujeres con un hombre. Si una olvida algo, la otra se lo recordará. O si comete un error, dada la falta de experiencia, la otra le ayudará a corregirlo. Se trata de una medida de precaución para garantizar las acciones honradas y tratos adecuados entre los individuos. En cualquier caso, la falta de experiencia en la vida civil no significa necesariamente que la condición femenina sea inferior a la masculina. Todo ser humano carece de algo, pero ello no debe suscitar dudas respecto a su condición humana.

Y así se justifica el que las mujeres deban situarse detrás de los hombres en la oración (si quieren ir, se entiende, y no se lo prohíbe el estado de impureza de la menstruación):

Que la mujer esté situada detrás del hombre en la oración no indica en absoluto que sea inferior a él. Como ya se ha mencionado, la mujer está exentade asistir a las plegarias comunitarias que son obligatorias del hombre. Pero si participa en ellas, se mantiene en filas aparte formadas exclusivamente por mujeres. Lo mismo que los menores se agrupan en filas separadas detrás de los adultos. Es una norma de disciplina en la oración, y no una clasificación por importancia. En las hileras de hombres, el jefe de estado reza, hombro con hombro, con el pobre. los hombres a las categorías sociales más elevadas están al lado de otros hombres de las categorias más bajas. El orden de las filas en la oración persigue ayudar a todos a concentrarse en la meditación. Es muy importante, porque los rezos musulmanes no son simplementes cantados ni soniquetes. Implica acciones, movimientos, estar de pie, hacer reverencias, postrarse, etc., si los hombres se mezclaran con las mujeres en las mismas filas sería posible que algo les molestara o distrajera su atención. La mente estaría ocupada por algo ajeno a la oración y se apartaría de la abstracción meditativa. El resultado turbaría los propósitos de la plegaria y constituiría un pecado de adulterio cometido por los ojos, porque los ojos -al mirar las cosas prohibidas- puede ser culpable de adulterio, tanto como el corazón. Además, no está permitido que ningún musulmán, hombre o mujer, tocar el cuerpo de otra persona del sexo opuesto durante la oración. Si los hombres y las mujeres están mezclados no se puede evitar tocarse. Más aún, si una mujer está rezando delante de un hombre o al lado suyo, es muy posible que quede al descubierto alguna parte de su cuerpo vestido, después de un determinado movimiento de reverencia o postración. Los ojos del hombre pueden estar mirando la parte descubierta lo que perturbará a la mujer y expondrá al hombre a distracción o a malos pensamientos. Por ello, para evitar la turbación y la distracción, para ayudar a concentrarse en la meditación y en los pensamientos puros, para mantener armonía y el orden entre los orantes, para cumplir los verdaderos propósitos de la oración, el Islam ha ordenado la organización en hileras con los hombres ocupando las primeras líneas, los niños detrás de ellos y las mujeres a continuación de los niños. Cualquiera que tenga algún conocimiento de la naturaleza y los fines de la oración musulmana entenderá rápidamente la sensatez de formar las filas de orantes de esta manera.

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2006/08/02

Hizbolá, el Partido de Alá

En la entrada siguiente ofrecemos nuestra traducción del programa político de la organización islamista Hizbolá. Como breve presentación de su historial terrorista traducimos aquí la que el pasado 15 de julio, en los inicios de la actual campaña de Israel contra la organización y sus bases ofensivas en el Líbano, publicó en su página web el diputado francés Rudy Salles (Alpes Maritimes, UDF), bajo el título “¿Quién es Hizbolá?”.


En estos tiempos revueltos en el Próximo Oriente, nos ha parecido útil daros algunos elementos de información sobre una de las facciones más citadas en acciones terroristas: el Hizbolá. Hizbolá significa en árabe “partido de Dios”. En realidad es una milicia chiíta sostenida por el Irán y violentamente contraria a Occidente y a Israel.

Historia:
1979: Guardianes de la Revolución del Irán (pasdaranes) desembarcan en el Líbano para exportar la revolución iraní y son acogidos en los campos de entrenamiento militar levantados al efecto.
1983: Dos alumnos de esos campos son elevados al rango de “mártires” a raíz de atentados suicidas perpetrados contra las bases americana y francesa en Beirut.
16 de febrero de 1985: Nacimiento oficial de Hizbolá.

Actos terroristas:
Numerosos actos terroristas han jalonado la historia de este movimiento. Los secuestros de militares o civiles son una especialidad de Hizbolá. La suerte de los rehenes se oculta a veces durante años y hasta decenios. El más célebre de los secuestrados en Israel es el aviador israelí Ron Arad, capturado en 1986, del que no se ha vuelto a tener noticia.

1982: Secuestro de David Dodge, vicepresidente de la Universidad Americana de Beirut.
1983: Secuestro de William Buckley, jefe de la CIA en Beirut, posteriormente asesinado. Sus restos aparecieron el 27 de diciembre de 1991 en el extrarradio sur de Beirut.
1985: Secuestro de cuatro franceses: Marcel Carton, Marcel Fontaine, Jean Paul Kauffmann y Michel Seurat. Este último fue ejecutado. El periodista americano Terry Anderson permanece detenido durante siete años.
1986: Secuestro de seis franceses, entre ellos cuatro periodistas de Antenne 2, etc.

Ataques suicidas y atentados terroristas:
18 de abril de 1983: Atentado suicida con un camión bomba contra la embajada americana en Beirut: 63 muertos y 120 heridos.
23 de octubre: Explosión simultánea de dos camiones bomba ante los cuarteles de los marines americanos y del ejército francés en Beirut: mueren 241 marines estadounidenses y 56 paracaidistas franceses.
21 de diciembre: Ataque contra soldados franceses de la UNIFIL: 10 muertos, entre ellos un francés.
1984: Explosión de un coche bomba contra el anexo de la embajada americana en Beirut: 16 muertos.
1992: Explosión de la embajada de Israel en Argentina: 29 muertos, 242 heridos, etc.

En Francia:
Entre diciembre de 1985 y septiembre de 1986, 13 atentados (de ellos dos frustrados) en París dejan un total de 13 muertos y varios centenares de heridos. Todas las pistas apuntan a Hizbolá y al Irán.

Secuestro de aviones, bombardeos, asesinatos:
Numerosas acciones reivindicadas. Por otra parte, el material incautado por el ejército israelí en oficinas de la autoridad palestina demuestra la implicación de Teherán, Damasco y Hizbolá en el terrorismo palestino.

Mayo de 2000: retirada israelí del sur del Líbano
Israel, que en 1982 había entrado en el Líbano para expulsar de él a la OLP y poner fin a sus incesantes bombardeos, se retira parcialmente en 1985, manteniendo una franja de seguridad en el sur. En mayo de 2000 la retirada israelí es total, y Hizbolá toma posesión del sur del país. Ya no tiene el pretexto de la presencia israelí en el Líbano, pero eso no le impide lanzar obuses y misiles contra el norte de Israel.

Un lobo disfrazado de cordero
Tras la elección de Mahmud Abbas, Hizbolá intenta hacer descarrilar el proceso en curso entre israelíes y palestinos. Pero enmascara sus actividades terroristas y sus pretensiones hegemónicas infiltrándose de una manera más dulce en la sociedad libanesa:
gracias a la prodigalidad del Irán, dispensa abundantes ayudas sociales, afianzando así su poder sobre la población libanesa;
desde 1992 está presente en el parlamento;
adoctrina diariamente a los libaneses y al mundo árabe por medio de Al-Manar, su cadena de televisión. La difusión de esta cadena llegó incluso a ser autorizada en Francia, hasta su proscripción tras la campaña llevada a cabo por Rudy Salles.

Un discurso de guerra
Noviembre de 2002: “La nación islámica ha reanudado el empleo de ataques suicidas; sin esos ataques la lucha no tiene ningún sentido (...). Debemos difundir la idea de la muerte para seguir el camino de Alá, y de acciones suicidas en la lucha de la nación islámica para proteger nuestra tierra” (declaración de [el líder de Hizbolá, Hassán] Nasralá en el diario de Hizbolá, 15 de noviembre de 2002).
Mayo de 2003: Nasralá llama a los palestinos a seguir utilizando el lenguaje de la guerra y a perseverar en la intifada y las operaciones suicidas: “La guerra de yihad contra la entidad sionista durará en tanto no se extirpe ese tumor canceroso (Israel)”.
Julio de 2004: Nasralá declara oficialmente que su organización apoya concretamente el terrorismo palestino.

¿Dónde se ha visto que un grupo parlamentario posea 12.000 misiles cuya orden de lanzamiento no depende del estado, sino de países extranjeros? ¿Existe en el mundo un “partido” con representación parlamentaria que sea capaz de actuar violentamente en cualquier parte y perpetre atentados en el extranjero? ¿Qué grupo parlamentario se ha especializado en el secuestro de militares y civiles? ¿Qué grupo parlamentario financia a terroristas para la comisión de atentados suicidas a razón de 100.000 dólares la acción?

Los libaneses y la autoridad palestina acusan
Jubran Tweini, director de uno de los mayores diarios del Líbano (Al-Nahar), acusa a Nasralá de injerencia en los asuntos palestinos. Su opinión es representativa de la de la mayoría de los libaneses.
Mahmud Abbas, presidente de la autoridad palestina, envió emisarios al Líbano en febrero de 2005 para tratar de detener la acción nociva de Hizbolá.
La autoridad palestina ha nombrado un comité de vigilancia de las transferencias bancarias de Hizbolá a los elementos terroristas palestinos (tras haber interceptado mensajes que demostraban la existencia de tales transacciones).
Hizbolá amenazó de muerte a Mahmud Abbas en febrero de 2005.

El papel de Irán y Siria
Unidos contra Israel, Irán y Siria se valen de Hizbolá como brazo armado para mantener las tensiones. Esos dos regímenes autoritarios no tienen nada que ganar con un proceso de democratización y de paz en los territorios palestinos. Irán suministra la ideología islamista radical, cuantiosos recursos financieros y armas, sosteniendo a las organizaciones islamistas palestinas. Siria es un intermediario entre el Irán y el Líbano. Es una base de retaguardia por donde pasa el armamento procedente del Irán. Damasco alberga a la dirección de grupos terroristas libaneses y palestinos.

Hizbolá, una amenaza para la estabilidad regional
El 10 de marzo de 2005, el parlamento europeo adoptó una resolución por la que conmina a Siria a no dar cobertura a ninguna forma de terrorismo, incluido el apoyo a la actividad de Hizbolá y de otros grupos armados; considera que hay pruebas irrefutables de la acción terrorista de Hizbolá, y estima que el Consejo debe adoptar cuantas medidas sean necesarias para poner fin a dicha acción.

Hasta aquí el resumen de Salles. En la lista de grandes atentados masivos echamos en falta el del restaurante “El Descanso”, próximo a Madrid, el 12 de abril de 1985, reivindicado desde Beirut por la Yihad Islámica (nombre que al parecer utilizó Hizbolá en sus primeros tiempos; no confundir con el grupo palestino homónimo): dejó 18 muertos y más de un centenar de heridos. También se atribuye a Hizbolá el atentado del 18 de julio de 1994 contra el centro de la comunidad judía de Buenos Aires, que dejó 86 muertos y más de 200 heridos. Entre los secuestrados y asesinados vemos citado en otras fuentes al coronel de marines William Higgins, destacado en el Líbano en misión de verificación de la ONU y secuestrado el 17 de febrero de 1988.

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