2006/11/23

A la paz de Alá, señores

[...] Ante nuestros ojos emerge un inmenso triángulo geopolítico. Es el Triángulo de Hobbes, donde reina la guerra de todos contra todos. Sus vértices se encuentran en el punto donde Siria se encuentra sobre el Mediterráneo con Turquía, donde Somalia se encuentra sobre el Índico con Kenia y donde Pakistán se encuentra en Asia Central con Tayikistán y China. Sus lados miden 3.000, 4.700 y 5.500 kilómetros, aproximadamente.
Sus guerras son las siguientes: el ejército islamista de Somalia contra el Gobierno reconocido del país; la guerra de Hamás contra Israel y contra otros palestinos; la de Hezbolá contra Israel; la de Irak, con sus multifacéticos frentes sunnita-chiita, chiita-anticoalición, sunnita-anticoalición; la de los talibán contra el Gobierno legal de Afganistán; la de los rebeldes pastunes contra el Gobierno legítimo de Pakistán.
Nos dejamos en la periferia del Triángulo la guerra del Gobierno de Sudán contra su provincia de Darfur, la de los paquistaníes contra Cachemira, la de Etiopía contra los islamistas de Somalia y la de Eritrea en apoyo de los islamistas de Somalia. Seguro que se nos ha olvidado alguna.
En medio del Triángulo bracean los ayatolás de Irán y los suicidas de Al Qaeda intentando encarnar el Leviatán que impondrá a todos el orden, por el terror de las bombas o por el miedo al terror nuclear.
[...]
Son ya 50, 60 años de aguaceros; primero se pensó que era sólo el de la creación del Estado de Israel y sus guerras contra árabes y palestinos (1948, 1956, 1967, 1973); luego vinieron la guerra civil de Irán (1979) y su secuela libanesa (1980), simultánea con la de Afganistán contra la Unión Soviética, seguida de la Irak contra Irán en los 80, la de Irak contra Kuwait (1990), la de Somalia 1993, la de Al Qaeda contra Occidente en los 90 y su Pearl Harbour (2001); la Estados Unidos contra el Afganistán de los talibanes ese mismo año, la de la coalición internacional contra Sadam en 2003, la civil de Somalia en 2005, la civil de Irak en 2006, la de Hezbolá contra Israel en 2006, la enésima intifada de los palestinos de Gaza en 2006; el anuncio de guerra nuclear de Irán contra Israel en 2006…
Para qué seguir. [...]
Los aciertos y errores de la Administración Bush y de Rumsfeld en Irak son los aciertos y errores de una simple batalla de una larga guerra. Es difícil definir, elegir e imponer una estrategia cuando no hay acuerdo sobre la naturaleza, origen y profundidad de la guerra, no se contempla el escenario de la guerra como un solo y definido espacio geopolítico lleno de sutiles interconexiones, difíciles de detectar y comprender, y no se sabe qué fuerzas están disponibles para alistarse y seguirla. En cuanto a España, ya sabemos que no se alista, y que sigue el consejo dado por Felipe González en su último artículo (El País, 7 de noviembre): "Buscar la respuesta en la salida de Irak".


Antonio Sánchez-Gijón, El Triángulo de Hobbes, entero aquí.


[...] Irán y Siria consideraron llegado el momento de recuperar el control del Líbano. Una vez más utilizaron a Hezbolá para desestabilizar el proceso democrático en marcha. La provocación a Israel no fue más que un instrumento para romper el guión establecido por las grandes potencias democráticas, en conjunción con las fuerzas moderadas. Los chiítas, excluidos del acuerdo por su alianza con Siria e Irán, provocaron la guerra con Israel y, a un precio elevadísimo, lograron su objetivo. Demostraron al Islam que las Fuerzas Armadas israelíes no podían acabar con su existencia y que, aun en el peor de los momentos, eran capaces de seguir lanzando misiles contra su vecino del sur. Nasrallah, convertido en un Nasser islamista, proclamó la victoria y comunicó al Líbano que el gobierno de Siniora tocaba a su fin. Era "ilegítimo" porque debía su existencia a la injerencia de las potencias occidentales. En otras palabras, no habría paz mientras cristianos y sunitas no aceptaran la hegemonía siria y el control de las milicias chiítas teledirigidas desde Teherán.
El asesinato de Pierre Gemayel, nieto del fundador del principal partido cristiano, hijo y sobrino de presidentes de la República, representante de la más poderosa y significada familia cristiana, estaba anunciado, como lo estuvo el del principal líder del sunismo, Hariri. Irán y Siria se sienten fuertes y no van a cesar hasta trasformar el Líbano y Palestina en enclaves islamistas. Para ellos la guerra civil es una opción perfectamente aceptable, entre otras cosas porque saben que para nosotros ese escenario es inasumible, que ningún político se embarcaría en situaciones tan complejas. Mientras Irán siga comprobando que la violación del régimen de no-proliferación nuclear, el apoyo a Hezbolá y la desestabilización de Irak le sale gratis, continuará adelante poniendo patas arriba Oriente Medio. Mientras Siria pueda seguir dando facilidades a los violentos en Irak y en Líbano sin coste alguno, continuará apoyando los designios de Teherán.
Gemayel no será el último político moderado asesinado en Líbano. Otras ejecuciones están por llegar hasta desestabilizar este pobre país, que caerá definitivamente en manos de Siria si Occidente no actúa pronto y con decisión.


GEES, Líbano. Un asesinato anunciado, entero aquí.


[...] Y en Ankara, 100,000 turcos despedían a Bülent Ecevit, el líder socialdemócrata fallecido a los 81 años. Un gigante. Cinco veces primer ministro, el único gran estadista turco sin familia millonaria. El día que caía en coma aún pedía a los turcos resistencia contra el islamismo que veía avanzar, decía, tras la sonrisa de Erdogan. El tándem sonriente del turco y el leonés no debe ser casualidad. En la última entrevista, este gran estadista turco pidió a sus compatriotas, como siempre, coraje y resistencia por la libertad y la dignidad, bienes supremos que excluyen la paz a toda costa. El presidente del Gobierno español debía de saber quién era porque no lo mencionó. No importa. No habría acudido a un mitin como el de Estambul bajo el paraguas agradecido de Kofi Annan. Rodeado de representantes directos o indirectos de regímenes totalitarios y con el responsable de la involución democrática turca, en el que Rodríguez Zapatero habló de paz y paz y mucha paz, pero nunca de libertad. Esa paz la hay en Damasco, en Teherán y en Rabat. Y en Azkoitia. Pero esa paz la despreciaba Ecevit. Como Kreisky y Brandt. Por ser mentira.

Hermann Tertsch, Un recuerdo para Ecevit, entero aquí.

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2006/09/03

Tertsch: El islamismo radical es el nuevo fascismo


Suscribimos hasta la última coma el diagnóstico de Hermann Tertsch en esta reciente entrevista para Basta Ya. (Gracias a Monsieur de Sans-Foy por el aviso.)


Entrevista a Hermann Tertsch: «El islamismo radical es el nuevo fascismo»
Daniel Muñagorri

Hermann Tertsch del Valle-Lersundi (Madrid, 1958) es periodista, especializado en temas de política internacional. En 1981 comenzó a trabajar en Viena para la agencia EFE en la cobertura informativa de la Europa central y oriental. En 1983 inició su labor en el diario El País con informaciones y análisis sobre las entonces incipientes reformas en los países socialistas en Europa Central y los Balcanes. Ha sido corresponsal de El País en Bonn y Varsovia y, posteriormente, para toda Europa Oriental. A partir de 1993 y hasta 1996 fue subdirector de El País, responsable de la sección de Opinión. En la actualidad es editorialista y columnista en ese mismo periódico y colabora con otros medios de comunicación, como la emisora Onda Cero. En esta entrevista para Basta Ya entra de lleno en la actualidad bélica de Oriente Medio y en la situación que se está dando en Cuba tras la enfermedad de Castro, así como en el papel que el Gobierno español representa en la comunidad internacional.

P: ¿Suenan demasiados tambores de guerra en este principio del siglo XXI o es que tenemos mala memoria?

R: Suenan de hecho más tambores de guerra. Hemos tenido muchas decenas de guerras en la segunda mitad del siglo XX, pero ninguna de ellas amenazó nunca con tener unas consecuencias con efectos globales. Desde la Segunda Guerra Mundial –mejor aun desde que se implantó pocos años después la idea de la Destrucción Mutua Asegurada (MAD) en las relaciones entre las dos superpotencias, los EEUU y la URSS- no habíamos tenido un escenario internacional tan explosivo potencialmente y sobre todo tan imprevisible.

¿Oriente Medio es el peor de los escenarios actuales?

Sin duda hoy es en Oriente Medio donde chocan las dos concepciones del mundo y la vida más enfrentadas entre sí y la convicción de los sectores más radicales sobre la incompatibilidad de los mismos. Se trata de una falla religiosa y cultural, pero también de desarrollo y bienestar. Los estados musulmanes bajo creciente influencia radical islamista son a la vez en su inmensa mayoría estados fallidos, incluidos aquellos que han nadado en la opulencia gracias a sus yacimientos petrolíferos.

¿Hasta qué punto los radicales islámicos de Hezbolah o Hamas son controlados por Irán y Siria?

Son financiados por Siria e Irán y han sido entrenados en el caso de Hezbolah desde hace dos décadas por la Guardia Revolucionaria iraní. También tiene campos y constante entrenamiento y formación de cuadros en estos dos Estados. La dirección de Hamás se halla de hecho en Siria. Por supuesto son organizaciones formadas y surgidas de la población libanesa chií en el primer caso y de la palestina en el segundo. Su capacidad de organización, su prestigio social basado en su honradez y solvencia que contrasta con la corrupción e imagen de derrota de los estamentos oficiales libaneses y palestinos, han hecho de estas organizaciones, al margen de sus organizaciones armadas, unas inmensas ONGs con gran poder de influir positivamente en la vida cotidiana y de llevar a cabo labores humanitarias, caritativas y docentes. Dicho esto, sus cuadros y líderes religiosos tienen clara dependencia y obediencia sobre todo hoy a Irán y en menor medida probablemente hoy a Siria en lo que a Hezbola se refiere.

¿Se puede acabar con Hizbulá sin invadir totalmente Líbano?

Se puede si existe voluntad real de parar los pies a Irán en los frentes en los que desafía a toda la comunidad internacional que son:

1. La carrera hacia la bomba atómica
2. La destrucción de Israel
3. La reconstrucción de un imperio persa como califato global.

¿Es posible pensar en la paz para esa zona cuando el Presidente de Irán niega el Holocausto y pide la desaparición de Israel?

El régimen de Irán ha entrado en una deriva con los tres objetivos antes referidos en la que será muy difícil para toda la comunidad internacional frustrar de forma pacífica sus ambiciones que ponen en peligro a todo el mundo y en especial a todas las sociedades libres. La guerra con Irán es cada vez más posible de un tiempo a esta parte.

En el mundo radical islámico, la percepción de que las sociedades libres occidentales son decadentes e incapaces de defenderse, genera un efecto movilizador y triunfal innegable. La división en Occidente es uno de los grandes acicates que además tiende a debilitar a los musulmanes moderados que buscan fórmulas de cooperación con occidente basadas en la idea de que las sociedades libres comparten libertad, democracia y prosperidad. Este es su mejor argumento y quienes ayudan o ceden ante los radicales dejan a los moderados literalmente a los pies de los caballos. El islamismo radical es el nuevo fascismo. Lamentablemente, igual que sucedió con el fascismo y el comunismo del siglo pasado, son mayoría quienes creen que pueden evitar el enfrentamiento con los totalitarismos cediendo en todo o en parte. Se equivocan una vez más.

¿La entrada de potencias militares como Irán o Siria en una guerra contra Israel a qué escenario nos llevaría?

Una guerra abierta de Siria e Irán contra Israel abriría las puertas a todo tipo de escenarios, incluidos por supuesto el uso del armamento nuclear. En todo caso es un hecho que Irán está en guerra con Israel por delegación y que la escalada de las provocaciones desde el sur del Líbano que han desatado la guerra actual emana de una decisión de Teherán. Es hoy perfectamente evidente que en los últimos seis años ha sido una prioridad máxima del régimen iraní crear en el sur del Líbano un sistema muy sofisticado de fortificaciones y resistencia de cara a un momento en el que requiriera usarlo como ha sido ahora el caso, cuando se estrecha el cerco internacional contra Teherán por su desafío con el enriquecimiento de uranio.

¿Cambiaría totalmente la situación que Irán se convierta en una potencia nuclear?

Totalmente. Aunque la no proliferación ha sido uno de los fracasos más terribles de los últimos sesenta años y nadie puede excluir que nos cueste la destrucción parcial del globo, no es lo mismo que tenga la bomba un régimen militar como Pakistán, una democracia como India, ni siquiera una miserable satrapía comunista como Corea del Norte, a que la tenga un antiguo imperio con una ideología fanática de conquista, mito histórico, culto al sufrimiento y exaltación de la muerte como recompensa celestial.

¿Se puede separar esta guerra de lo que ocurre en Irak o Afganistán?

Por supuesto que no se puede separar. Estamos ante un conflicto -en el que sí existen puntos de máximo roce como el problema israelí palestino- pero que se debe ya a una situación general producida por las tensiones arriba referidas que se han agudizado rápidamente con la revolución tecnológica y la visibilidad del fracaso de unas formas de vida frente a la adaptabilidad de otras.

¿Se está jugando Europa su seguridad en el conflicto de El Líbano?

Por supuesto que Europa se está jugando su seguridad. Cualquier resultado del conflicto que pueda ser entendido como una victoria de Hezbolah y por tanto del islamismo radical y de Teherán aumentará su prestigio. Toda reducción de la capacidad de disuasión armada de Israel es una pérdida de seguridad para las democracias occidentales. Todo reforzamiento de las tendencias radicales en el mundo árabe y por extensión en el islámico aumenta también la influencia de éstas en las comunidades musulmanas dentro de nuestras fronteras. Por eso es imprescindible que el terrorismo y los países que lo sustentan sean derrotados y disuadidos. Solo así y no cediendo ante ellos se puede fortalecer a las tendencias moderadas. Es decir exactamente lo contrario de lo que pretenden tantos políticos europeos y en lo que, desde luego, el Gobierno socialista español es triste campeón del apaciguamiento de los radicales que, por supuesto, otorga a estos cartas imbatibles.

¿Han picado el anzuelo desde Israel con una respuesta militar enorme a unos actos concretos de terrorismo?

Eso podría parecer y desde luego y pese a los desmentidos del mando militar sí da la impresión de que les ha sorprendido el inmenso potencial de combate que había logrado amasar Hezbola en el sur del Líbano. Pero en realidad Israel no tenía más remedio que responder y tenía muy pocas opciones que no fueran una operación directa para intentar desmantelar todo lo posible este aparato militar de Hezbolah, al tiempo que intentaba forzar al Líbano a actuar al extender a todo el Estado las consecuencias. Es una estrategia sin duda extremadamente impopular que, si bien intenta minimizar las víctimas civiles, no puede evitarlas totalmente y por tanto no puede prolongarse indefinidamente. Hoy por hoy, está claro que esta estrategia ha unido a los libaneses contra el artífice directo de la destrucción, Israel. Pero cuando se calmen las cosas, muchos libaneses verán que el auténtico responsable de la destrucción ha sido Hezbolah, que inició una guerra sin provocación alguna y siguiendo exclusivamente los intereses de Irán, totalmente contrarios a los del Líbano. Esto conlleva sin duda riesgos de enfrentamiento civil en el Líbano, pero éste siempre se ha dado y, hasta ahora, desde que terminó la guerra civil siempre ha beneficiado a los chiies en detrimento de las demás religiones.

La imagen que recibimos en España de esa guerra es la de los israelíes arrasando Líbano y matando indiscriminadamente a civiles. ¿Han tomado los medios de comunicación españoles un partido claro en el conflicto?

Lo han tomado la mayoría de los medios, una mayoría de la población que por lógica refleja en sentimientos los mensajes que percibe y un Gobierno que cree poder sacar rédito a los sentimientos anti israelíes que las imágenes y el discurso dominante genera.

¿Se atrevería José Blanco y el PSOE a decir que Israel busca el asesinato de civiles en esa guerra si no fuera porque esa es ya la opinión de buena parte de los españoles?

José Blanco y la actual dirección del PSOE se atreve a cualquier cosa que crea le pueda beneficiar en su necesaria estrategia de tener enemigos externos fáciles de identificar con su principal enemigo interno, que es un Partido Popular al que se quiere criminalizar. Si en la oposición fue inmensamente útil la guerra de Irak, hoy lo es esta guerra que se explota de la manera más irresponsable, con el sentimentalismo propio de las peores agitaciones del siglo XX. Blanco y los demás, como ya pedía Santiago Carrillo hace unas semanas, propagan la tesis de que ETA quiere la paz y el Partido Popular la guerra. En este escenario cuadra ese mensaje siempre implícito, cuando no explícito, de que los islamistas son gentes de paz obligados a resistir contra el gran Satán, que es el presidente Bush e Israel.

En realidad todo esto forma parte de un discurso que Hezbolah, Irán, Hamás, Castro y a la postre también Eta y Batasuna, son todos en el fondo entendidos como aliados naturales –más o menos equivocados en sus métodos o argumentos- de la izquierda y de todas las fuerzas comprometidas con la “emancipación”. Todo ello forma parte de un discurso sectario, con los peores resabios de lo que podíamos llamar el autoodio o la fobia antioccidental de cierta izquierda sesentaiochista que, en su vertiente digamos que más pedestre, semiculta o abiertamente inculta, tiene hoy tanta presencia en la cúpula del partido del Gobierno español.

¿Estamos ante un tiempo de antisemitismo o, por el contrario, Israel usa ese fantasma en cuanto se le critica?

Es evidente que en Israel existe una hipersensibilidad ante cualquier crítica, especialmente procedente de los europeos. Esto tiene obviamente razones históricas porque los judíos de Israel supervivientes o descendientes de supervivientes del Holocausto, es decir víctimas todas desde que nacen, saben muy bien lo que hicieron los europeos por defenderlos en aquellos momentos, que es decir nada, salvo honrosos casos individuales y aislados. Por eso los israelíes se indignan cuando reciben recomendaciones de Estados europeos que se dicen todos filosemitas, pero exigen a aquel Estado unos comportamientos que serían demandables si Israel estuviera geográficamente en el Benelux y sus vecinos fueran Luxemburgo y alguna elegante democracia más pero que equivaldrían al suicidio en la región donde se halla.

Se ha convertido en políticamente correcto exigir sacrificios inauditos a las víctimas y en el caso de que estas se nieguen, reprochárselo con acusaciones que resultan intolerables y las tachan prácticamente de culpables de cualquier acto lamentable posterior. Pero aun más perversa y repugnante es la sugerencia, omnipresente en medios izquierdistas europeos, de que protestas o autodefensa de las víctimas vienen a explicar el hecho de que se convirtieran en tales. De esto saben tanto víctimas en el País Vasco como los judíos que oyen una y otra vez cómo intelectuales europeos, árabes o latinoamericanos intentan justificar con hechos actuales el holocausto. En todo caso, existe claramente un antisemitismo tanto en la izquierda como en la derecha europea que reactivada por el conflicto actual viene a decir, como el presidente de Irán, que sin Israel no habría sino paz en Oriente Medio. Como hace cinco siglos decían que sin judíos no habría familias endemoniadas en Toledo o pozos envenenados en Frankfort del Meno o intrigas en Londres. O hace 150 años, durante los pogromos, familias endeudadas entre la población rusa. O deudas de guerra de la Alemania de Weimar. Y esto sí es antisemitismo puro y es al que recurrió José Blanco cuando dijo algo que sólo se podía interpretar como que los judíos estaban matando a civiles a propósito. Tenía el mismo objetivo y utilizó los mismos mecanismos que todos los agitadores antisemitas de la larga historia europea. Que él sea antisemita o no es tan irrelevante como lo sería el hecho de que Goebbels tuviera fobia a los polacos.

¿Qué papel está jugando la diplomacia española en este conflicto?

El Gobierno español, pese a las buenas intenciones del ministro Miguel Angel Moratinos, es del todo irrelevante en el escenario político internacional actual. Lo que a principios de la legislatura fue primero sorpresa, después estupefacción, se ha tornado en desprecio, especialmente hacia el presidente del Gobierno, al que se ve como un excéntrico más o menos iluminado y por supuesto carente de toda profesionalidad, seriedad y fiabilidad. Esto no quiere decir que muchos países no crean provechoso tratar bien al Gobierno español en provecho propio o por coincidencia de intereses. Entre los países árabes el Gobierno de Madrid goza de simpatías como colaborador y apoyo más o menos seguro, pero carece de valor más allá como mediador o valor añadido porque se le sabe desactivado como interlocutor de otras partes. En Europa oriental se le desprecia abiertamente al actual Gobierno. Y en Europa occidental se le toma poco en serio.

¿Cuando desde Al-Qaeda se nombra a Al Andalus como territorio a conquistar es un brindis al sol o van en serio?

No es ni mucho menos un brindis al sol. Yo he estado con Hezbolah en el Valle de la Bekaa y en Baalbeck en los colegios donde les hablan a los niños del califato, de Córdoba, de Sevilla y Al Andalus con total normalidad. La educación en general invoca al califato continuamente y forma a los niños como creyentes y soldados de un renacer del Islam tras las humillaciones de siete siglos en los que la expulsión de España juega un papel tan capital como las cruzadas.

¿Qué opinión tiene sobre la actualidad cubana?

Pese a todos los buenos deseos a la dictadura y al régimen exótico del terrarium comunista que sólo disfrutan los cínicos del aparato y sus camaradas y cómplices en el exterior de la isla y especialmente en España, con la muerte de Castro el castrismo irá al basurero de la historia, donde debía estar hace tiempo y los políticos y periodistas españoles que se han beneficiado de la explotación, la miseria y la falta de libertad de los cubanos.

¿Ve alguna similitud entra la Cuba actual y el final de la España franquista?

Si, muerto el perro se acabó la rabia.

¿Seguirá la izquierda europea embelesada por el castrismo después de Castro?

Todavía no han digerido muchos de ellos el disgusto por la caída del muro y por el éxito de la democracia en el este de Europa. Buscan denodadamente fallos y errores para reivindicar aquellos regímenes criminales y seguirán defendiendo al criminal de Castro e insultando a los millones de víctimas de su régimen. Las contradicciones no importan. Mil veces saldrá Zerolo a la calle a insultar a Israel y a defender a la resistencia de Hezbolah antes de salir una para defender a los miles de homosexuales que ha ahorcado Irán, patrón de Hezbolah. Saldrán todos los Truebas de España a pedir soberanía para Cuba, pero nunca libertad; como saldrán para pedir paz y acuerdo con ETA, pero nunca justicia y libertad para todos en Euskadi. Hay que acostumbrarse a este entorno.

¿Que España negocie con terroristas le importa a alguien en los gobiernos occidentales?

Los Gobiernos occidentales tienen cosas más urgentes que hacer. En los países que se tienen respeto a sí mismos, las grandes democracias occidentales y las democracias surgidas de la lucha contra el fascismo, el nazismo y el comunismo, ningún Gobierno sobreviviría la oferta de pactos políticos con una organización criminal. Por eso la mayoría quiere creer la versión beatífica de aquellos que, convencidos sinceramente o arteramente motivados, aseguran que no hay precios políticos y todo es la gestión de la rendición de los terroristas al Estado de Derecho. Están por supuesto espantados quienes saben que esto es sencillamente mentira y son conscientes de que el relativismo moral del actual Gobierno, su cortoplacismo, su sectarismo político, su ignorancia histórica y su osadía indocumentada los está llevando a acuerdos políticos que dan de forma irreversible rédito al terrorismo, al tiempo que dividen otra vez a la sociedad española en dos campos. En todo caso, nadie va a impedir a los españoles que se hagan todo el daño que ellos quieran infligirse. De alguna forma hemos vuelto al detestado exotismo aquel que con los primeros Gobiernos de la democracia y con la transición creíamos haber desterrado para siempre. La gran mentira del actual Gobierno y, especialmente, de su presidente José Luis Rodríguez Zapatero está en su pretensión de creer en la transición. Es la gran falsedad sobre la que ha construido todo un proyecto político. Es una aventura personal, jaleada por un entorno mediocre y hecha posible por una terrible constelación, yo diría que una maldita concatenación de factores políticos, que deseo no acabe en una inmensa catástrofe, pero que desde luego estoy seguro que costará cara a la sociedad española.

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2006/08/02

Hizbolá, el Partido de Alá

En la entrada siguiente ofrecemos nuestra traducción del programa político de la organización islamista Hizbolá. Como breve presentación de su historial terrorista traducimos aquí la que el pasado 15 de julio, en los inicios de la actual campaña de Israel contra la organización y sus bases ofensivas en el Líbano, publicó en su página web el diputado francés Rudy Salles (Alpes Maritimes, UDF), bajo el título “¿Quién es Hizbolá?”.


En estos tiempos revueltos en el Próximo Oriente, nos ha parecido útil daros algunos elementos de información sobre una de las facciones más citadas en acciones terroristas: el Hizbolá. Hizbolá significa en árabe “partido de Dios”. En realidad es una milicia chiíta sostenida por el Irán y violentamente contraria a Occidente y a Israel.

Historia:
1979: Guardianes de la Revolución del Irán (pasdaranes) desembarcan en el Líbano para exportar la revolución iraní y son acogidos en los campos de entrenamiento militar levantados al efecto.
1983: Dos alumnos de esos campos son elevados al rango de “mártires” a raíz de atentados suicidas perpetrados contra las bases americana y francesa en Beirut.
16 de febrero de 1985: Nacimiento oficial de Hizbolá.

Actos terroristas:
Numerosos actos terroristas han jalonado la historia de este movimiento. Los secuestros de militares o civiles son una especialidad de Hizbolá. La suerte de los rehenes se oculta a veces durante años y hasta decenios. El más célebre de los secuestrados en Israel es el aviador israelí Ron Arad, capturado en 1986, del que no se ha vuelto a tener noticia.

1982: Secuestro de David Dodge, vicepresidente de la Universidad Americana de Beirut.
1983: Secuestro de William Buckley, jefe de la CIA en Beirut, posteriormente asesinado. Sus restos aparecieron el 27 de diciembre de 1991 en el extrarradio sur de Beirut.
1985: Secuestro de cuatro franceses: Marcel Carton, Marcel Fontaine, Jean Paul Kauffmann y Michel Seurat. Este último fue ejecutado. El periodista americano Terry Anderson permanece detenido durante siete años.
1986: Secuestro de seis franceses, entre ellos cuatro periodistas de Antenne 2, etc.

Ataques suicidas y atentados terroristas:
18 de abril de 1983: Atentado suicida con un camión bomba contra la embajada americana en Beirut: 63 muertos y 120 heridos.
23 de octubre: Explosión simultánea de dos camiones bomba ante los cuarteles de los marines americanos y del ejército francés en Beirut: mueren 241 marines estadounidenses y 56 paracaidistas franceses.
21 de diciembre: Ataque contra soldados franceses de la UNIFIL: 10 muertos, entre ellos un francés.
1984: Explosión de un coche bomba contra el anexo de la embajada americana en Beirut: 16 muertos.
1992: Explosión de la embajada de Israel en Argentina: 29 muertos, 242 heridos, etc.

En Francia:
Entre diciembre de 1985 y septiembre de 1986, 13 atentados (de ellos dos frustrados) en París dejan un total de 13 muertos y varios centenares de heridos. Todas las pistas apuntan a Hizbolá y al Irán.

Secuestro de aviones, bombardeos, asesinatos:
Numerosas acciones reivindicadas. Por otra parte, el material incautado por el ejército israelí en oficinas de la autoridad palestina demuestra la implicación de Teherán, Damasco y Hizbolá en el terrorismo palestino.

Mayo de 2000: retirada israelí del sur del Líbano
Israel, que en 1982 había entrado en el Líbano para expulsar de él a la OLP y poner fin a sus incesantes bombardeos, se retira parcialmente en 1985, manteniendo una franja de seguridad en el sur. En mayo de 2000 la retirada israelí es total, y Hizbolá toma posesión del sur del país. Ya no tiene el pretexto de la presencia israelí en el Líbano, pero eso no le impide lanzar obuses y misiles contra el norte de Israel.

Un lobo disfrazado de cordero
Tras la elección de Mahmud Abbas, Hizbolá intenta hacer descarrilar el proceso en curso entre israelíes y palestinos. Pero enmascara sus actividades terroristas y sus pretensiones hegemónicas infiltrándose de una manera más dulce en la sociedad libanesa:
gracias a la prodigalidad del Irán, dispensa abundantes ayudas sociales, afianzando así su poder sobre la población libanesa;
desde 1992 está presente en el parlamento;
adoctrina diariamente a los libaneses y al mundo árabe por medio de Al-Manar, su cadena de televisión. La difusión de esta cadena llegó incluso a ser autorizada en Francia, hasta su proscripción tras la campaña llevada a cabo por Rudy Salles.

Un discurso de guerra
Noviembre de 2002: “La nación islámica ha reanudado el empleo de ataques suicidas; sin esos ataques la lucha no tiene ningún sentido (...). Debemos difundir la idea de la muerte para seguir el camino de Alá, y de acciones suicidas en la lucha de la nación islámica para proteger nuestra tierra” (declaración de [el líder de Hizbolá, Hassán] Nasralá en el diario de Hizbolá, 15 de noviembre de 2002).
Mayo de 2003: Nasralá llama a los palestinos a seguir utilizando el lenguaje de la guerra y a perseverar en la intifada y las operaciones suicidas: “La guerra de yihad contra la entidad sionista durará en tanto no se extirpe ese tumor canceroso (Israel)”.
Julio de 2004: Nasralá declara oficialmente que su organización apoya concretamente el terrorismo palestino.

¿Dónde se ha visto que un grupo parlamentario posea 12.000 misiles cuya orden de lanzamiento no depende del estado, sino de países extranjeros? ¿Existe en el mundo un “partido” con representación parlamentaria que sea capaz de actuar violentamente en cualquier parte y perpetre atentados en el extranjero? ¿Qué grupo parlamentario se ha especializado en el secuestro de militares y civiles? ¿Qué grupo parlamentario financia a terroristas para la comisión de atentados suicidas a razón de 100.000 dólares la acción?

Los libaneses y la autoridad palestina acusan
Jubran Tweini, director de uno de los mayores diarios del Líbano (Al-Nahar), acusa a Nasralá de injerencia en los asuntos palestinos. Su opinión es representativa de la de la mayoría de los libaneses.
Mahmud Abbas, presidente de la autoridad palestina, envió emisarios al Líbano en febrero de 2005 para tratar de detener la acción nociva de Hizbolá.
La autoridad palestina ha nombrado un comité de vigilancia de las transferencias bancarias de Hizbolá a los elementos terroristas palestinos (tras haber interceptado mensajes que demostraban la existencia de tales transacciones).
Hizbolá amenazó de muerte a Mahmud Abbas en febrero de 2005.

El papel de Irán y Siria
Unidos contra Israel, Irán y Siria se valen de Hizbolá como brazo armado para mantener las tensiones. Esos dos regímenes autoritarios no tienen nada que ganar con un proceso de democratización y de paz en los territorios palestinos. Irán suministra la ideología islamista radical, cuantiosos recursos financieros y armas, sosteniendo a las organizaciones islamistas palestinas. Siria es un intermediario entre el Irán y el Líbano. Es una base de retaguardia por donde pasa el armamento procedente del Irán. Damasco alberga a la dirección de grupos terroristas libaneses y palestinos.

Hizbolá, una amenaza para la estabilidad regional
El 10 de marzo de 2005, el parlamento europeo adoptó una resolución por la que conmina a Siria a no dar cobertura a ninguna forma de terrorismo, incluido el apoyo a la actividad de Hizbolá y de otros grupos armados; considera que hay pruebas irrefutables de la acción terrorista de Hizbolá, y estima que el Consejo debe adoptar cuantas medidas sean necesarias para poner fin a dicha acción.

Hasta aquí el resumen de Salles. En la lista de grandes atentados masivos echamos en falta el del restaurante “El Descanso”, próximo a Madrid, el 12 de abril de 1985, reivindicado desde Beirut por la Yihad Islámica (nombre que al parecer utilizó Hizbolá en sus primeros tiempos; no confundir con el grupo palestino homónimo): dejó 18 muertos y más de un centenar de heridos. También se atribuye a Hizbolá el atentado del 18 de julio de 1994 contra el centro de la comunidad judía de Buenos Aires, que dejó 86 muertos y más de 200 heridos. Entre los secuestrados y asesinados vemos citado en otras fuentes al coronel de marines William Higgins, destacado en el Líbano en misión de verificación de la ONU y secuestrado el 17 de febrero de 1988.

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2006/08/01

El programa de Hizbolá (1985)

The Jerusalem Quarterly publicó, en su número 48 (otoño de 1988), la traducción al inglés, “ligeramente abreviada”, de una carta abierta “a los oprimidos del Líbano y del mundo” que se considera el programa político de Hizbolá; el original en árabe se había publicado el 16 de febrero de 1985 en al-Safir (Beirut), y también como folleto suelto. La citada versión en inglés se encuentra en el sitio israelí The Institute for Counter-Terrorism (ICT); damos aquí su retraducción al español, junto con el comentario final del ICT. La cursiva entre corchetes es adición nuestra.


Nuestra identidad
Se nos pregunta a menudo quiénes somos, el Hizbolá, y cuál es nuestra identidad. Somos los hijos de la umma (comunidad musulmana), el partido de Dios (Hizb Allah), a cuya vanguardia concedió Dios la victoria en el Irán. Allí la vanguardia logró sentar las bases de un estado musulmán que desempeña un papel central en el mundo. Obedecemos las órdenes de un líder sabio y justo, que cumple todas las condiciones necesarias para ser nuestro tutor y faquí (jurisconsulto): el ruholá Musawi Jomeini. ¡Dios le dé la salvación!

En razón de lo dicho, no constituimos un partido organizado y cerrado en el Líbano, ni somos una formación política estanca. Somos una umma unida a los musulmanes del mundo entero por la sólida ligazón doctrinal y religiosa del islam, cuyo mensaje Dios quiso que fuera cumplido por el Sello de los Profetas, es decir, Mahoma. Es por eso que todo cuanto toca o hiere a los musulmanes en Afganistán, Iraq, Filipinas y otros lugares reverbera en la entera umma musulmana, de la que somos parte integral. Nuestra conducta nos viene dictada por principios jurídicos establecidos a la luz de una concepción política global definida por el faquí mayor (wilayat al-faqih).

En cuanto a nuestra cultura, se basa en el Sagrado Corán, la Sunna y los edictos legales del faquí que es nuestro modelo (marja’ al-taqlid). Nuestra cultura es clara como el cristal. No es complicada y está al alcance de todos.

Nadie puede imaginar la importancia de nuestro potencial militar, porque nuestro aparato militar no está separado de nuestro tejido social general. Cada uno de nosotros es un combatiente. Y cuando se hace necesario librar la Guerra Santa, cada uno de nosotros asume su cometido en la lucha de acuerdo con las prescripciones de la Ley, y dentro del marco de la misión llevada a cabo bajo la tutela del faquí mayor.

Nuestra lucha
Los Estados Unidos, a través de sus agentes locales, han intentado persuadir al pueblo de que quienes aplastaron su arrogancia en el Líbano y frustraron su conspiración contra los oprimidos (mustad’afin) no eran sino un hatajo de terroristas fanáticos, con la única meta de dinamitar bares y destruir máquinas tragaperras. Tales insinuaciones ni pueden engañar ni engañarán a nuestra umma, porque el mundo entero sabe que el que quiera oponerse a los Estados Unidos, esa superpotencia arrogante, no puede permitirse acciones marginales que le desvíen de su objetivo principal. Nosotros combatimos la abominación y arrancaremos sus raíces, sus raíces primarias, que son los Estados Unidos. Todo intento de empujarnos a acciones marginales fracasará, porque nuestra determinación de combatir a los Estados Unidos es sólida.

Declaramos abiertamente y con fuerza que somos una umma que sólo teme a Dios, y que no está dispuesta a tolerar la injusticia, la agresión ni la humillación. América, sus aliados del Pacto Atlántico, y la entidad sionista en la tierra santa de Palestina, nos atacaron y siguen haciéndolo sin descanso. Pretenden hacernos morder el polvo a toda hora. Por eso, cada vez más, estamos en alerta permanente para repeler la agresión y defender nuestra religión, nuestra existencia, nuestra dignidad. Invadieron nuestro país, destruyeron nuestras aldeas, degollaron a nuestros hijos, violaron nuestros santuarios y pusieron amos sobre nuestro pueblo, que cometieron las peores matanzas contra nuestra umma. No cesan de apoyar a estos aliados de Israel, y no nos dejan decidir nuestro futuro según nuestros deseos.

En una sola noche los israelíes y los falangistas ejecutaron a miles de nuestros hijos, mujeres y niños en Sabra y Shatila. Ninguna organización internacional protestó ni denunció de manera efectiva aquella matanza feroz, matanza perpetrada con el acuerdo tácito de los aliados europeos de América, que se habían retirado pocos días, quizá sólo pocas horas antes, de los campamentos palestinos. Los derrotistas libaneses aceptaron poner los campamentos bajo la protección del enviado estadounidense Philip Habib, ese zorro astuto.

Nuestra única alternativa es hacer frente a la agresión con el sacrificio. La coordinación entre los falangistas e Israel continúa y avanza. Cien mil víctimas, tal es el balance aproximado de los crímenes cometidos por ellos y los Estados Unidos contra nosotros. Casi medio millón de musulmanes tuvieron que abandonar sus casas. Sus barrios fueron prácticamente arrasados en Nab’a, mi propio barrio de Beirut, así como en Burj Hammud, Dekonaneh, Tel Zaatar, Sinbay, Ghawarina y Jubeil, todos ellos en zonas hoy controladas por las “Fuerzas Libanesas” [alianza de milicias maronitas y nacionalistas]. Entonces la ocupación sionista desató su invasión usurpatoria del Líbano, en plena y manifiesta colusión con la Falange. Ésta condenó todo intento de resistir a las fuerzas invasoras. Participó en la aplicación de ciertos planes de Israel para hacer realidad su sueño en el Líbano y accedió a todas las peticiones israelíes para obtener poder.

Y eso, en efecto, fue lo que ocurrió. Bashir Gemayel, ese carnicero, tomó el poder con la ayuda añadida de países de la OPEP y de la familia Gemayel. Trató de mejorar su fea imagen uniéndose al sexpartito Comité de Seguridad Pública presidido por el ex presidente Elias Sarkis, que no era sino un puente americano-israelí prestado a los falangistas para controlar a los oprimidos. Nuestro pueblo no podía seguir tolerando la humillación. Destruyó a los opresores, los invasores y sus lacayos [elegido presidente el maronita Bashir Gemayel, una bomba en el cuartel general de la Falange en Beirut le mató, junto a otras 26 personas, ocho días antes de su toma de posesión]. Pero los Estados Unidos persistieron en su locura e instalaron a Amin Gemayel en el lugar de su hermano. Entre sus primeros y supuestos logros estuvieron la destrucción de los hogares de refugiados y otros desplazados, el ataque a mezquitas y la orden dada al ejército de bombardear los barrios del sur de Beirut donde residían los oprimidos. Invitó a tropas europeas a ayudarle contra nosotros y firmó el acuerdo del 17 de mayo [de 1983] con Israel, que convirtió al Líbano en protectorado americano.

Nuestro pueblo ya no podía soportar más traiciones. Decidió oponerse a la infidelidad -fuera francesa, americana o israelí- atacando sus cuarteles generales [atentados de octubre de 1983] y desencadenando una auténtica guerra de resistencia contra las fuerzas de ocupación. Finalmente, el enemigo tuvo que optar por la retirada por etapas.

Nuestros objetivos
Hablemos sinceramente: los hijos de Hizbolá saben quiénes son sus principales enemigos en el Oriente Medio: la Falange, Israel, Francia y los Estados Unidos. Los hijos de nuestra umma se encuentran ahora en un estado de confrontación creciente con ellos, y lo estarán mientras no se alcancen los tres objetivos siguientes:

a) expulsar definitivamente del Líbano a los americanos, los franceses y sus aliados, poniendo fin a toda entidad colonialista en nuestra tierra;
b) someter a la Falange a un poder justo y llevarla ante la justicia por los crímenes que ha perpetrado contra musulmanes y cristianos;
c) permitir que todos los hijos de nuestro pueblo determinen su futuro y elijan libremente la forma de gobierno que deseen. Instamos a todos ellos a escoger la opción del gobierno islámico, que es la única que puede garantizar la justicia y la libertad para todos. Sólo un régimen islámico podrá frenar cualquier nuevo intento de infiltración imperialista en nuestro país.

Éstos son los objetivos del Líbano; ésos son sus enemigos. En cuanto a nuestros amigos, son todos los pueblos oprimidos del mundo. Nuestros amigos son también quienes combaten a nuestros enemigos y nos defienden de su maldad. A estos amigos, individuos y organizaciones, les decimos:

"Amigos, dondequiera que estéis en el Líbano... estamos de acuerdo con vosotros en los objetivos grandes e irrenunciables: destruir la hegemonía americana en nuestra tierra; poner fin a la gravosa ocupación israelí; rechazar todos los intentos de los falangistas de monopolizar el poder y la administración."

"Aunque tengamos, amigos, puntos de vista muy diferentes sobre los medios de la lucha y los niveles en que hay que librarla, debemos superar esas divergencias insignificantes y consolidar nuestra cooperación con la mira puesta en el gran propósito."

Somos una umma que sigue el mensaje del islam. Queremos que todos los oprimidos puedan estudiar el mensaje divino para traer la justicia, la paz y la tranquilidad al mundo. Por eso no queremos imponer el islam a nadie, como tampoco queremos que otros nos impongan sus convicciones y sus sistemas políticos. No queremos que el islam reine en el Líbano por la fuerza, como hoy sucede con los maronitas. Es lo mínimo que podemos aceptar para poder acceder por medios legales a la realización de nuestras ambiciones, salvar al Líbano de su dependencia de Oriente y Occidente, poner fin a la ocupación extranjera y adoptar un régimen libremente escogido por el pueblo del Líbano.

Ésa es nuestra percepción del actual estado de cosas. Ése es el Líbano que deseamos. A la luz de nuestras concepciones, nuestra oposición al sistema presente es función de dos factores: 1) el presente régimen, producto de una arrogancia tan injusta que ninguna reforma ni modificación podría remediarlo, sino que ha de ser transformado radicalmente; y 2) el imperialismo mundial, que es hostil al islam.

Consideramos que toda oposición que se haga en el Líbano en nombre de la reforma sólo puede beneficiar en última instancia al sistema presente. Toda oposición de esa clase, que opere dentro del marco del mantenimiento y la salvaguarda de la actual constitución sin exigir cambios en los propios fundamentos del régimen, es por tanto una oposición puramente formal, que no puede satisfacer los intereses de las masas oprimidas. Por lo mismo, toda oposición que se enfrente al presente régimen dentro de los límites fijados por él es una oposición ilusoria, que presta un gran servicio al sistema de Gemayel. No puede interesarnos ninguna propuesta de reforma política que acepte el podrido sistema vigente. No podríamos ser más indiferentes a la creación de tal o cual coalición gubernamental, o a la participación de esta o aquélla personalidad política en puestos ministeriales que sólo son parte de ese régimen injusto.

La política seguida por los jefes del maronismo político a través del “Frente Libanés” y las “Fuerzas Libanesas” no puede garantizar la paz y la tranquilidad para los cristianos del Líbano, mientras se base en la ‘asabiyya (particularismo estrecho), los privilegios confesionales y la alianza con el colonialismo. La crisis libanesa ha demostrado que los privilegios confesionales son una de las principales causas de la conflagración que ha asolado el país. También demostró que la ayuda exterior no sirvió de nada a los cristianos del Líbano cuando más la necesitaban. Tañeron las campanas para que los cristianos fanáticos se liberaran de lealtades confesionales y de ilusiones nacidas de monopolizar privilegios en detrimento de otras comunidades. Los cristianos deben responder a la llamada del cielo y recurrir a la razón en vez de las armas, a la persuasión en vez del confesionalismo.

A los cristianos
Si vosotros, cristianos, no podéis tolerar que los musulmanes compartan con vosotros ciertos ámbitos del gobierno, también Alá ha hecho intolerable para los musulmanes participar en un régimen injusto, injusto para vosotros y para nosotros, en un régimen que no se apoya en los mandatos (ahkam) de la religión y en la base de la Ley (la sharía) establecida por Mahoma, el Sello de los Profetas. Si buscáis justicia, ¿quién más justo que Alá? Él envió del cielo el mensaje del islam a través de sus sucesivos profetas, para que juzgaran al pueblo y dieran a cada uno sus derechos. Si os han engañado y hecho creer que planeamos venganza contra vosotros, vuestros temores son infundados. Pues aquellos de vosotros que son pacíficos siguen viviendo entre nosotros sin que a nadie se le ocurra molestarles.

No os deseamos mal. Os instamos a abrazar el islam para que podáis ser felices en este mundo y el siguiente. Si rehusáis adheriros al islam, mantened vuestros lazos con los musulmanes y no toméis parte en ninguna actividad contra ellos. Liberaos de las consecuencias del odioso confesionalismo. Desterrad de vuestros corazones todo fanatismo y parroquialismo. Abrid vuestros corazones al Llamado (da’wa) que os dirigimos. Abríos al islam, donde hallaréis salvación y felicidad en la tierra y en el más allá. Extendemos esta invitación también a todos los oprimidos entre los no musulmanes. En cuanto a quienes pertenecen al islam sólo formalmente, les exhortamos a adherirse al islam en la práctica religiosa y a renunciar a todos los fanatismos que nuestra religión rechaza.

Escenario mundial
Rechazamos tanto a la URSS como a los Estados Unidos, tanto el capitalismo como el comunismo, porque uno y otro son incapaces de sentar los cimientos de una sociedad justa.

Con especial vehemencia rechazamos al UNIFIL [la internacional Fuerza Interina de las Naciones Unidas en el Líbano], que ha sido enviado por la arrogancia mundial para ocupar zonas evacuadas por Israel y servirle de parachoques. Merece ser tratado de modo muy semejante a los sionistas. Sepan todos que los objetivos del régimen falangista no tienen ningún peso para los Combatientes de la Guerra Santa, esto es, la resistencia islámica. Ésta es la ciénaga que aguarda a toda intervención extranjera.

Tales son, pues, las concepciones y los objetivos que nos sirven de base e inspiran nuestra marcha. Quienes los acepten, sepan que todos los derechos son de Alá y Él los otorga. Quienes los rechacen, seremos pacientes con ellos hasta que Alá decida entre nosotros y el pueblo de la injusticia.

La necesaria destrucción de Israel (véase abajo, nota del ICT)
Vemos en Israel la vanguardia de los Estados Unidos en nuestro mundo islámico. Es el odiado enemigo al que hay que combatir hasta que los odiados reciban su merecido. Este enemigo es el peligro máximo para nuestras generaciones futuras y para el destino de nuestras tierras, particularmente porque glorifica las ideas de asentamiento y expansión iniciadas en Palestina y ambiciona hacerlas extensivas al Gran Israel, desde el Éufrates hasta el Nilo.

Premisa primordial de nuestra lucha contra Israel es que la entidad sionista es agresiva desde su concepción, y se ha construido sobre territorios arrancados a sus dueños a expensas de los derechos del pueblo musulmán. Por tanto, nuestra lucha sólo acabará cuando esa entidad sea aniquilada. No reconocemos ningún tratado con ella, ningún alto el fuego ni ningún acuerdo de paz, sea separado o multilateral.

Condenamos enérgicamente todos los planes de negociación con Israel, y tenemos por enemigo a todo negociador, porque tal negociación no es sino el reconocimiento de la legitimidad de la ocupación sionista de Palestina. Por consiguiente denunciamos y rechazamos los Acuerdos de Camp David, las propuestas del rey Fahd, el plan de Fez y Reagan, las propuestas de Brezhnev y franco-egipcia, y todos aquellos programas que incluyan el reconocimiento, aun implícito, de la entidad sionista.

Nota del ICT: Este párrafo no figuraba en la traducción publicada por el Jerusalem Quarterly. Es posible que esa omisión se debiera a que la fuente de la traducción (al-Safir) no incluía este texto, que aparece en el Programa original de Hizbolá. El Programa original se publicó el 16 de febrero de 1985. El portavoz de la organización, jeque Ibrahim al-Amin, leyó el Programa en la mezquita al-Ouzai de Beirut occidental, y más tarde se publicó como carta abierta “a los oprimidos del Líbano y del mundo”. Hay que subrayar que ninguno de los sitios web de Hizbolá ha publicado el texto completo del programa de la organización, prefiriendo divulgar el programa electoral de 1996, escrito como propaganda específica de campaña para las elecciones de 1996 al Parlamento libanés.

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